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El ciclón Katrina pierde fuerza y se adentra en Misisipi sin arrasar Nueva Orleans

Al menos tres personas han muerto en la evacuación de la ciudad

El ciclón Katrina ha tomado tierra en el Estado norteamericano de Luisiana, entre la ciudad de Grand Isle y la desembocadura del río Misisipi, pero su trayectoria errática no ha cruzado por la ciudad de Nueva Orleans, evacuada por las autoridades municipales y en vilo a la espera de la tormenta. En cuestión de horas ha pasado de categoría 5, la máxima de la escala de Saffir-Simpson, a tan sólo 2, y se ha adentrado en el Estado de Misisipi, que también se encontraba en alerta.

Escala Saffir-Simpson
Cat. 1 > 980 119-153
Cat. 2 965-980 154-177
Cat. 3 945-965 178-209
Cat. 4 920-945 210-249
Cat. 5 < 920 > 249

Nueva Orleans, la ciudad más grande del delta del río Misisipi, se encuentra a tan solo 60 kilómetros de distancia del lugar en el que el ciclón ha tocado tierra. La urbe había sido desalojada, aunque 35.000 personas siguen escondidas en refugios habilitados por las autoridades.

Nueva Orleans, situada en el sur de Estados Unidos, tiene medio millón de habitantes, aunque en su área metropolitana viven 1.300.000 personas. Enclavada en el delta del río Misisipi (en el Estado de Luisiana), no sólo está a nivel del mar, sino que el 70% de su superficie está varios metros por debajo, protegida del agua por un sistema de compuertas y mecanismos de bombeo.

Evacuación "obligatoria e inmediata"

Así las cosas, la llegada de un huracán de categoría 5 (con vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora y rachas aún más veloces) acarrearía unas mareas que podrían dejar gran parte de la ciudad ocho metros bajo el agua. Eso sin contar, claro, los daños catastróficos provocados por el viento. Hasta el momento han muerto tres personas en ese Estado, todas ellas de avanzada edad y durante la evacuación de la ciudad ordenada ayer por su alcalde, Ray Nagin.

De "obligatorio e inmediata" calificó la orden de abandonar sus casas el responsable municipal, aunque las autopistas de salida de la ciudad (en muchas de ellas todos los carriles habían sido habilitados para circular en un sólo sentido: hacia el norte) ya estaban colapsada. Las autoridades cifraban en cerca de 100.000 las personas que no podrían escapar (por no tener medios para ello), por lo que han habilitado varios edificios en los que acoger a estos ciudadanos sobrevenidos en refugiados en su propia ciudad.

Un estadio agujereado

El principal de ellos es el Superdome. En este campo de fútbol americano, con capacidad para 70.000 espectadores, se refugian 10.000 personas. Sin embargo, parte de la cubierta del estadio (que mide 82 metros de altura, equivalente a 27 pisos) se ha desprendido por el viento, por lo que miles de personas han tenido que se trasladadas por la Guardia Nacional a otra zona de la instalación. La tormenta ha hecho aflorar goteras en el techo, y ha cortado además el suministro eléctrico, lo que ha dejado a los refugiados sin aire acondicionado, provocando cierta inquietud. En cualquier caso, el 80% de los habitantes de la ciudad (la más grande de la región) han sido desalojados; tan solo 35.000 permanecen refugiadas en la ciudad.

Tres terribles precedentes

El huracán ya tocó tierra el pasado jueves, en el Estado de Florida, causando nueve muertos y cuantiosos daños materiales. Tras atravesar el sur de la península se adentró en el Golfo de México, donde cobró fuerza hasta alcanzar la categoría 5. Desde entonces todo el sur del país estudia temeroso su trayectoria para anticipar por dónde extenderá su rastro de destrucción. Además de Luisiana, otros tres Estados (Alabama, Mississippi y Florida) se encuentran en alerta.

Tan solo otros tres ciclones de fuerza cinco han golpeado Estados Unidos desde que se mantiene un registro histórico de estas tormentas. En 1935, un huracán mató a más de 600 personas en Florida; en 1969, el Camille acabó con 256 personas en Misisipi y Luisiana (además, 143 más perdieron la vida en el Golfo de México y 113 en los Apalaches a su paso); en 1992, Andrew mató a 43 en Florida, causando 31.000 millones de dólares en daños materiales.

Alivio de las bolsas ante la pérdida de fuerza de Katrina

Las bolsas de Nueva York han cerrado hoy con una clara tendencia alcista en medio del alivio de los inversores tras el paso del huracán Katrina por la costa del Golfo de México, que no resultó tan grave como se temía. El hecho de que el Katrina perdiera fuerza ha hecho que los inversores salieran a comprar en lugar de vender.

Aunque el precio del crudo aumentó de forma considerable, el alza no ha sido tan grande como se esperaba y esto ha permitido que las bolsas subieran, alentadas también por la demanda de acciones de empresas petroleras y de venta de materiales de construcción. Según cifras preliminares, el Dow Jones de Industriales, el índice más importante de Wall Street, que el viernes perdió 53,34 puntos, subió 65,76 enteros, o un 0,63%, hasta los 10.463,05. Por su parte, el índice del mercado tecnológico Nasdaq, donde cotizan las empresas de nuevas tecnologías e Internet, que en la última sesión bajó 13,60 puntos, ha avanzado 16,88 unidades, o un 0,8%, hasta los 2.137.65 enteros.

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