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Los italianos rechazan en referéndum la reforma de la Constitución impulsada por Berlusconi

La victoria del 'no' en el norte ha sido menos abultada que en el sur, donde superó el 74%

Los italianos han rechazado en referéndum una reforma constitucional de gran calado, que buscaba implantar un modelo federalista, con mayor autonomía para las regiones, al tiempo que reforzaba los poderes del primer ministro. Los cambios en la Carta Magna, los más importantes del último medio siglo ya que afectaban a 50 artículos, fueron impulsados por el anterior ejecutivo de centroderecha liderado por Silvio Berlusconi, por lo que la victoria del no supone todo un alivio para el actual Gobierno de izquierdas de Romano Prodi. Un contundente 61,5% de los votantes ha rechazado los planes de Berlusconi, porcentaje que en el norte fue menos abultado que en el sur, donde ha superado el 74%. Esta diferencia se debe al temor de las regiones más pobres de que el federalismo aumentara las desigualdades sociales con el norte rico.

Según los datos del Ministerio de Interior, ha votado en contra el 61,7% de los que han acudido a las urnas mientras que a favor lo ha hecho el 38,3%. A este referendo estaban convocados durante dos días 47,1 millones de ciudadanos y ha acudido a votar el 53,6%. Aunque no era necesario un mínimo de participación, el ministro de Interior, Giuliano Amato, ha subrayado la importancia de que haya votado la mayoría. El dirigente socialista ha recordado que hacía diez años que no se alcanzaba el quorum en un referendo. El no era la opción que respaldaba el Gobierno de Prodi, mientras que el centroderecha que lidera Berlusconi pedía a los votantes que apoyaran los cambios, que fueron aprobados en el Parlamento durante la pasada legislatura, en la que la coalición conservadora que lidera el magnate de la televisión privada tenía mayoría.

Tras conocerse los resultados, Prodi ha señalado en rueda de prensa: "Ahora es nuestro deber abrir el diálogo con todas las fuerzas políticas". Para el primer ministro, las reformas de la Constitución tienen que hacerse "con el acuerdo más amplio posible y no a golpe de mayoría", en referencia a la manera en que Berlusconi logró aprobar durante la pasada legislatura la reforma de la Carta Magna. La rechazada reforma de la Constitución tenía elementos de corte federalista, que preveían dar a las regiones potestad legislativa en lo relativo a la sanidad, educación y seguridad social, cambios defendidos a capa y espada por la Liga Norte, aliada de hierro de Berlusconi.

"Lo volveremos a intentar"

Umberto Bossi, líder de esta formación de tintes racistas, que aboga por una Italia federal y que hace años incluso llegó a proclamar el Estado de la Padania (nombre que da a las regiones del norte), ha señalado sobre la victoria del no que, "en cualquier caso, se sigue adelante" y ha señalado que "ha votado la parte más avanzada del país". "También escoceses, galeses y catalanes lo han intentado más veces. Lo volveremos a intentar", ha añadido Bossi. No es más que la resignación ante un resultado aplastante, ya que en días anteriores aseguró que si el ganaba en las regiones del norte acudirían a la ONU para "hacer valer" sus derechos. Hoy, cuando ya tenía el no, ha amenazado con irse a vivir a Suiza, "que al menos es un Estado federal". Su brazo derecho, Francesco Speroni ,ha llegado a acusar a los italianos de "dar asco".

El no se ha impuesto en la mayoría de las regiones, con la excepción de las norteñas Lombardia y Véneto, aunque en las capitales septentrionales más importantes también ha ganado el rechazo. Estos datos han llevado al centroizquierda a asegurar que el norte no es tierra de hegemonía de la Liga Norte y de sus aliados berlusconianos y que esto abre el camino de los cambios. La reforma preveía el cambio de 54 de los 139 artículos de la Constitución de 1948, que además del traspaso de competencias a las regiones en ciertas políticas -seguridad (policías locales), educación y sanidad-, contemplaba una reducción del número de diputados y senadores en 2016.

Además, incluía cambios a partir de la próxima legislatura (en 2011) para que el primer ministro pudiera nombrar y revocar ministros (ahora necesita el visto bueno del presidente de la República) y para disolver las Cámaras. La reforma habría afectado también al Tribunal Constitucional, ya que el Senado federal tendría potestad para elegir a cuatro de sus quince miembros y la Cámara de Diputados a tres, frente a los cinco que eligen actualmente entre los dos. El triunfo del no ha caído como un jarro de agua fría en las filas conservadoras y, aunque todos los dirigentes hablan de cohesión y unidad, el fracaso puede llevar a una fuerte discusión interna y a cuestionar el liderazgo de Berlusconi.