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Alan García asume la presidencia de Perú con la promesa de aliviar la pobreza

El político socialdemócrata se impuso él mismo la banda presidencial

Alan García se convirtió hoy en presidente de Perú por segunda vez con el compromiso de reducir drásticamente los gastos del Estado y dialogar con las mineras y empresas del gas para aliviar la pobreza que afecta a 13 millones de peruanos. El político socialdemócrata tomó posesión de su cargo en el Congreso de la Nación ante los presidentes de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Chile, El Salvador, Honduras, Panamá y Paraguay, además del Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez.

García, quien gobernó entre 1985 y 1990, fue investido de forma atípica, ya que en vez de ser la presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas, quien le colocó la banda presidencial, fue él mismo quien se la impuso para sorpresa de todos. Posteriormente, ofreció un discurso que se prolongó hora y media, en el que dijo que su meta será reducir la pobreza, en la que viven 13 millones de sus compatriotas, y erradicar el analfabetismo, que afecta a tres millones, además de convertir a Perú en un país líder en Sudamérica. Su misión también será "igualar o superar" a los vecinos más exitosos en un plazo de diez años, en una clara alusión a Chile.

Entre otras medidas, anunció que reducirá en casi una cuarta parte su salario de presidente y el de los 17.000 cargos electos, así como rebajar a la mitad los gastos generales del Palacio de Gobierno. El nuevo Ejecutivo cerrará seis embajadas, dejará en la mitad el número de agregados civiles y militares en el exterior y recortará el 25 por ciento los sueldos de embajadores y diplomáticos, avanzó. "Nuestro servicio de Relaciones Exteriores es visto como un centro de burocracia elegante y perfumada", afirmó el mandatario tras insistir en que en un país pobre eso es una injusticia.

Críticas a Toledo

García lanzó duras críticas contra su antecesor, Alejandro Toledo, al asegurar que si bien "hay más exportaciones y con ellas más crecimiento del Estado (...), en la otra orilla (existe) una catástrofe social". "Vivimos en peligro de caos y desorden, la mayoría votó contra el Estado, contra la frivolidad y el escándalo", matizó, al resaltar que hay ausencia de legitimidad democrática y corrupción judicial y sobre todo despilfarro.

Sus acciones inmediatas serán la reconstrucción del Estado y el sistema político, la creación de empleo y la recuperación de los derechos laborales, además de políticas a favor de la mujer, la infancia y la juventud y reforzar la seguridad ciudadana y nacional. Prometió un proceso de descentralización que comenzará con la transferencia de las competencias en educación, sin incrementos en la nómina estatal, con políticas de simplificación administrativa y control en las compras gubernamentales.

El gobernante señaló que negociará con las mineras para que aporten fondos adicionales destinados a aliviar la pobreza, y confió en que acepten para evitar "un conflicto jurídico e internacional". En esa hipotética mesa de diálogo, el Gobierno defenderá las aportaciones, pero también actuará "con pragmatismo" en la defensa de los recursos naturales y las inversiones en Perú, que ascienden a 24.000 millones de dólares. "O ganan los pobres o viene la conmoción social", alertó sobre la situación que vive su país.

Asimismo, negociará con las empresas de gas "la reducción de los precios" del combustible que llega a los hogares, en concreto el que procede de Camisea, el principal yacimiento de Perú, ubicado en Cuzco y gestionado por un consorcio internacional. García, que gobernará Perú hasta 2011, se ha propuesto construir siderúrgicas, plantas eléctricas y de licuefacción de gas, y resolver la gran desigualdad social, que se traduce en una boyante costa desde el punto de vista económico y una gran pobreza en los Andes y la selva.