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Reportaje:

Lula cree tocar el cielo

El presidente brasileño cree que será reelegido y apuesta por un Gobierno donde el PT tenga menos peso

El presidente y candidato a las elecciones presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, está convencido de que ganará la segunda vuelta el próximo domingo y por eso está ya pensando en su nuevo Gobierno. Su intención es rebajar el peso del Partido de los Trabajadores (PT) en su nuevo gabinete.

Preocupado con los escándalos protagonizados por su partido en el Gobierno (con la caída de varios ministros) y del partido (dimitió toda la cúpula), Lula está pensando en potenciar las relaciones con otros partidos aliados.

Durante uno de sus últimos mítines el domingo en la barriada de Cidade Tiradentes, en São Paulo, el mandatario brasileño volvió a presentarse como "padre de los pobres", siendo consciente de que es fundamentalmente este sector de la población quien le puede dar la victoria. Lula señaló que fue una decisión divina y que sus adversarios deben rezar por su triunfo. "Ha sido Dios quién permitió que hubiese una segunda vuelta", indicó.

El presidente, que lidera todas las encuestas de intención de voto con una ventaja de unos veinte puntos, anotó con ironía y sin modestias que sus opositores deberían rezar por su triunfo porque Brasil necesita de él.

Para el ex sindicalista, son las élites las que no le quieren porque ellas "no necesitan del Estado. No necesitan de las universidades públicas porque pueden llevar a sus hijos a estudiar a París", señaló.

Nunca en este país había sido tan evidente en unas elecciones la división entre los que están a favor y en contra de Lula. Los dos temas candentes en discordia son: el económico, al que han sido más sensibles los sectores más pobres que piensan que con Lula pueden estar más seguros y el ético, donde la clase media no ha perdonado los sucesivos escándalos de corrupción en el PT.

Por su parte, el opositor socialdemócrata Geraldo Alckmin, realizó el domingo una caminata por las calles de Duque de Caxias, en el extrarradio de Río de Janeiro, donde se mostró confiado en que esta semana de campaña logrará revertir la amplia ventaja que le lleva Lula. "La diferencia es pequeña y se puede quitar. Vamos a crecer en Río de Janeiro y la diferencia disminuirá", manifestó.

Lula y Alckmin tenían previsto anoche enfrentarse en un nuevo duelo televisivo. El debate entre el presidente brasileño y el socialdemócrata es el primero de los dos planificados para la última semana —el viernes será el próximo y el que más expectación ha generado— antes de la votación del 29 de octubre.

El escándalo en torno a la frustrada compra de un dossier sobre políticos opositores organizado supuestamente por el PT volverá a ser uno de los temas más conflictivos del duelo televisivo.