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Elecciones legislativas en EE UU

Los demócratas ganan la Cámara Baja y están a un puñado de votos del Senado

George W. Bush expresa su disposición a trabajar con los nuevos líderes demócratas

La demócrata Nancy Pelosi, que presidirá la Cámara Baja, celebra los resultados de las elecciones legistlativas en EE UU.
La demócrata Nancy Pelosi, que presidirá la Cámara Baja, celebra los resultados de las elecciones legistlativas en EE UU. AP

Las elecciones parlamentarias de ayer —se renovaba la Cámara Baja y un tercio del Senado— se han saldado con una victoria incontestable del Partido Demócrata, que recupera la Cámara de los Representantes tras 12 años de control republicano y puede hacer lo propio con el Senado, a la espera del disputado recuento en Virginia. Los comicios fueron entendidos por los ciudadanos como un referendo sobre la política del presidente, George W. Bush, y en concreto sobre su actuación en Irak. La Casa Blanca ha admitido ya que los resultados "no han sido los esperados".

Primeros

Bush ha felicitado hoy personalmente por teléfono a los líderes demócratas en el Congreso por su triunfo electoral y les comunicará su disposición a trabajar en equipo, ha informado esta tarde una portavoz de la Casa Blanca. Bush ha invitado a un almuerzo el jueves en la Casa Blanca a Nancy Pelosi, la primera mujer que presidirá la Cámara de Representantes en EE UU, y al número dos demócrata en esa cámara, Steny Hoyer.

Asalto a la Cámara Baja
El Partido Republicano conquistó la Cámara de los Representantes en 1994, tras cuatro décadas de control demócrata. En la anterior legislatura, unos controlaban 232 escaños y los otros 202. Las elecciones del martes han permitido a los demócratas recuperar unos 30 escaños a caballo del descontento ciudadanos por la manera de dirigir la guerra de Irak de Bush y por el trabajo de sus representantes en los últimos cuatro años (sólo tres de cada diez votantes aprueban la labor de los congresistas, según un sondeo de la cadena de televisión Fox News).

Por primera vez, una mujer
El vuelco electoral elevará a la presidencia de la cámara —el tercer puesto político del país, después del presidente y el vicepresidente— a la demócrata Nancy Pelosi. Es la primera vez en la historia del país que una mujer ocupa ese puesto. "Esta noche se ha producido una gran victoria para el pueblo norteamericano. Hoy los estadounidenses han votado por el cambio, y han votado a los demócratas para que den un nuevo rumbo a nuestro país", ha declarado Pelosi.

El Senado depende de Virginia
El Senado también estaba desde 1994 bajo control republicano, por 55 contra 44 escaños. Los demócratas han recuperado cuatro asientos, y llevan ventaja en los recuentos de Virginia. Este último estado el que decida el color de la Cámara Alta, lo que avanza la posibilidad de una batalla política y legal similar a la de Florida en las presidenciales de 2000 (cuando el proceso de recuento y decisiones judiciales se demoró cinco semanas). El demócrata James Webb lleva una ventaja de 7.700 votos al republicano George Allen, sobre un total de votos emitidos de más de dos millones. A la espera de Virginia, los demócratas tienen actualmente 50 escaños -contando con los dos independientes, que se alinean con ellos- y los republicanos 49.

Hillary, reforzada
Por lo demás, la senadora Hillary Clinton —esposa del anterior presidente, Bill, y probable candidata a encabezar la apuesta demócrata para las presidenciales de 2008— ha renovado su mandato en Nueva York. Unos kilómetros al norte, en Connecticut, el senador demócrata Joseph Lieberman ha batido como independiente al candidato de su partido, el opositor a la guerra de Irak Ned Lamont. Tras no obtener el respaldo de su formación, Lieberman decidió presentarse por su cuenta; durante la campaña, avanzó que, de ser elegido, respaldaría la política de los demócratas.

Más gobernadores de demócratas
Ayer se elegía también a 36 de los 50 gobernadores que rigen los Estados de la Unión. Los demócratas —que defendían y han mantenido 14 asientos— han arrebatado siete a los republicanos, y controlan ya más de la mitad de los estados. El último en caer ha sido Montana.

Nueva York, Ohio, Maryland, Massachusetts, Colorado y Arkansas han cambiado de color. En California, el republicano Arnold Schwarzenegger ha sido reelegido y ha exclamado: "¡Qué fantástica tarde: me encanta hacer secuelas, pero ésta es sin lugar a dudas mi favorita!". "Esto podría influir más en las presidenciales que el cambio en la Cámara de los Representantes o que el Senado vuelva a paralizarse", ha señalado un estratega republicano que trabajo en las campañas de Gerald Ford y Ronald Reagan.

"Una llamada de atención"
El presidente estadounidense, George W. Bush, se ha mostrado desilusionado por los resultados. A la espera de su rueda de prensa, prevista para las siete de la tarde —hora peninsular española—, su portavoz, Tony Snow, ha afirmado que no eran lo que se esperaban. "Es una llamada de atención para que el Partido Republicano abra los ojos", ha señalado por su parte el senador republicano por Arizona John McCain, otro de los más firmes candidatos a tomar el relevo de Bush en las presidenciales de 2008. El jefe del Partido Demócrata, Howard Dean, que llevaba un año trabajando por reformar su formación de cara a estas elecciones, ha dicho: "Por fin estamos empezando a ser de nuevo una partido de ámbito nacional, tras 12 años". Dean perdió la carrera de las primarias demócratas ante John Kerry en las presidenciales de 2004.

¿Y ahora, qué?
Los demócratas han prometido ponerse manos a la obra en sus primeras 100 horas después de la victoria. Entre sus planes está crear nuevas reglas éticas para evitar escándalos de corrupción, elevar el salario mínimo, reducir los subsidios estatales a la industria petrolífera y mejorar la seguridad en puertos y fronteras. Pero sin duda la atención pública estará centrada en las iniciativas que tomen para investigar la política de la Casa Blanca en Irak, o incluso para intentar cambiar el rumbo de ésta.