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Elecciones legislativas en EE UU

Los demócratas conquistan finalmente el Senado tras reconocer los republicanos su derrota

Jim Webb se hizo finalmente con el disputado escaño de Virginia

El ex gobernador de Virginia y candidato demócrata al Senado de Estados Unidos, Jim Webb, se dirige a sus seguidores durante la noche electoral en Vienna, Estado de Virginia
El ex gobernador de Virginia y candidato demócrata al Senado de Estados Unidos, Jim Webb, se dirige a sus seguidores durante la noche electoral en Vienna, Estado de Virginia EFE

Los demócratas han conseguido finalmente la mayoría en el Senado de Estados Unidos, después de que a última hora de ayer el candidato republicano por el Estado de Virginia, George Allen, reconociera públicamente su derrota frente al demócrata Jim Webb. Éste era el único escaño que quedaba por aclarar, ya que el pasado miércoles, ya se habían adelantado los resultados, pero Allen no había reconocido hasta ahora su derrota. Las urnas han dado a los demócratas la mayoría en el Congreso estadounidense por primera vez en 12 años. La participación en los comicios fue del 40,4%.

Primeros

Durante 40 años, la Cámara Baja de Estados Unidos estuvo controlada por el Partido Demócrata. En 1994 fue conquistada por los republicanos (junto al Senado). El martes por la noche, las tornas volvieron a cambiar y, tras confirmase que el escaño de Virginia también es demócrata, este partido se ha hecho también con la Cámara Alta y controlar todo el Legislativo. Apenas 7.200 votos —con más de dos millones en disputa— separaban a ambos contendientes en Virginia y la batalla ha sido al final menos larga de lo esperado.

En la memoria colectiva aún pesa lo que sucedió en Florida en las presidenciales de 2000. George W. Bush accedió a la Casa Blanca —y ahí sigue hasta 2008— al reconocer su derrota el hasta entonces vicepresidente, el demócrata Al Gore. El segundo de Bill Clinton claudicó tras una retahila de decisiones judiciales que llegaron hasta el Supremo y un polémico recuento de votos por medio. Hoy los votos en Virginia han sido escrutados de nuevo y el perdedor ha renunciado a plantar cara en los juzgados. "Los ciudadanos de Virginia, a los que siempre llamo los dueños del gobierno, han hablado y respeto su decisión", ha señalado Allen. "Hoy llamé y felicité a Jim Webb y su equipo para su victoria", ha añadido.

Por 7.000 votos

El perdedor obtuvo 1.165.324 votos (el 49,3%), frente a los 1.172.541 (el 49,6%) del demócrata Webb. Hasta ayer por la noche, los unos controlan 49 escaños en la Cámara Alta; los otros, 48, y dos más gracias a senadores independientes afines. Como Virginia ha caído del lado demócrata, el legislativo está en sus manos (tienen 229 asientos en la Cámara de los Representantes, frente a los 196 de los republicanos). Si el Senado hubiera quedado empatado, estaría a expensas de decisiones particulares en un país en el que los congresistas no siempre votan lo que quiere su partido.

Antes de que Allen lo admitiera públicamente, la cadena de televisión NBC ya daba la victoria a Webb en Virginia. La mayoría de la prensa estadounidense mantenía sus cautelas, consciente de los fiascos en cuanto a información electoral que han protagonizado en lo que va de siglo. La agencia de noticias AP también proclamaba ganador al demócrata, recordando que se trata de un árbitro habitualmente fiable.

Todo dependía del recuento (literalmente en esta ocasión, el segundo conteo de votos). En realidad, lo que se ha hecho no es recontar. Se trata de un proceso normal en todas las elecciones, que consiste en comprobar que el número de votos coincide con el número de votantes. Con la admisión de la derrota por parte de Allen, las elecciones han terminado, y con ellas una época de la historia del país, la era Bush. Y ha comenzado la carrera para las elecciones presidenciales de 2008.