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Correa, un izquierdista inteligente que muchos creen arrogante

Rafael Correa está considerado una persona inteligente con gran capacidad de liderazgo. La imagen de Correa, que se define como un izquierdista cristiano, es de seguridad e independencia lo que, para sus detractores, es, más bien, el reflejo de una personalidad arrogante y prepotente. Casado con la belga Anne Malherbe y padre de tres hijos, Correa hace alarde de figura "no política" en un país en el que la ciudadanía se declara harta de los políticos tradicionales.

Nacido en la ciudad costera de Guayaquil el 6 de abril de 1963, Correa recuerda una infancia feliz pero con limitaciones económicas, que no le impidieron obtener su título de economista en la Universidad Católica de Guayaquil, dos maestrías en Economía en Estados Unidos y Bélgica, así como un doctorado en Estados Unidos. De verbo fácil, Correa domina el español, inglés y francés, mientras que se defiende en el quichua, idioma de los indígenas de Ecuador, que aprendió cuando trabajó con ellos como misionero voluntario en una comunidad indígena de la sierra andina. De momento, Correa no ha sufrido más desgaste político que el de la campaña electoral, pues era casi un desconocido hasta que en 2005 fue ministro de Economía durante 106 días del actual Gobierno, al que le resultó incómodo por su rechazo directo a la injerencia de organismos internacionales en las decisiones del país. Fuera del Gobierno y pese a que bastantes analistas lo consideraban muy inmaduro políticamente, Correa encarnó para muchos las características del cambio que consideran que requiere el país para dejar atrás la desigual distribución de su riqueza. Sus primeros pasos en la campaña presidencial fueron vacilantes, pero según avanzó la campaña, sus dotes de líder, que cultivó desde la escuela, como niño explorador más tarde y consagró como misionero voluntario, causó la reocupación de sus adversarios. Su madre, Norma Delgado, recuerda que, cuando era pequeño, Rafael Correa le dijo que llegaría a ser presidente de Ecuador. Asimismo, dice que defenderá la soberanía nacional en el concierto internacional, en el que no oculta su simpatía por el presidente venezolano, Hugo Chávez. Con Chávez, Correa no sólo comparte el sueño de construir una gran nación latinoamericana, sino la oposición al presidente estadounidense, George W. Bush, tildado de "diablo" por el presidente de Venezuela y de "torpe" por el político ecuatoriano. El político izquierdista acostumbre a no dejar pregunta sin respuesta, menos en el campo económico, en el que se mueve con agilidad, aunque también en el político ha demostrado gran habilidad e ironía. Los compañeros de escuela lo recuerdan como una persona justa, que se enfrentaba a quienes pretendían abusar de los más pequeños, una cualidad que piensan que extenderá al Gobierno, si se confirma su triunfo electoral. Correa, del Movimiento Alianza País, dice que no suscribirá el Tratado de Libre Comercio con EEUU por considerar que sólo beneficiará a ese país y perjudicará a Ecuador. Ha criticado al Parlamento, al que su grupo no presentó candidatos por considerarlo mediocre, y promete reestructurarlo a través de una Asamblea Constituyente.

Correa dice ser "de izquierda, pero no de una izquierda marxista, sino, como católico practicante", formado en "las sagradas escrituras y la doctrina social de la iglesia". De aceleradas respuestas, Correa afirma que la dolarización de Ecuador fue una "insensatez", pero que la mantendrá, porque sería, dice, "una insensatez mayor" abandonar ese sistema monetario. Ironizando con su apellido, asegura que dará correazos a la corrupción y a los políticos tradicionales mediante una "revolución ciudadana" de apoyo a los más pobres.