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La cifra soldados estadounidenses muertos en Irak supera a los fallecidos el 11-S

El presidente Bush estudia una nueva estrategia para Irak y muchos políticos republicanos defienden el envío de más tropas

La muerte este fin de semana de otros seis soldados estadounidenses ha elevado la cifra de bajas en Irak desde 2003 a 2.982 soldados, dato que sobrepasa el número de 2.973 personas que murieron en unas horas en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Esta confirmación se produce en un momento en el que la Casa Blanca se encuentra inmersa en el diseño y búsqueda de una nueva estrategia para la guerra en Irak, que se inició bajo la consigna de luchar contra el terrorismo internacional.

A raíz de la publicación de dichas cifras, Scott Stanzel, uno de los secretarios de prensa de la Casa Blanca, indicó que el presidente de EEUU, George W. Bush, considera que cada una de las vidas perdidas "es muy valiosa y sufre por cada una de ellas". "Una de las decisiones más duras que ha adoptado Bush fue la de enviar a nuestros hombres y mujeres hacia el peligro", ha agregado.

El recuento ha sido publicado por el sitio en la red GlobalSecurity.com, especializado en asuntos militares y que ofrece un recuento detallado mes por mes de los fallecidos y heridos en este conflicto, iniciado en 2003. De acuerdo con el recuento de GlobalSecurity.com, el mes en el que se registraron más muertos este año fue octubre, cuando fallecieron 98 estadounidenses. Por meses, en enero de este año murieron 61 soldados, en febrero 53, en marzo 30, en abril 74, en mayo 69, en junio 59, en julio 42, en agosto 65, en septiembre 69, en octubre 98, en noviembre 63 y en diciembre 61. En todo 2006, según las cifras de este grupo, fallecieron 744 soldados.

Hasta el pasado 22 de diciembre, los cálculos del Pentágono incluían 2.957 soldados muertos en Irak y 22.401 heridos. Las cifras del Pentágono siempre se sitúan por detrás del recuento de otros grupos y organizaciones, ya que no se contabilizan hasta que han sido informadas las familias. Los fallecidos en los atentados del 11-S incluyen, además de los de las Torres Gemelas en Nueva York, los 184 que murieron en el ataque contra el Pentágono y los 40 que perecieron en el vuelo "United 93", que se estrelló en un terreno baldío del estado de Pensilvania. Por su parte, los muertos en Irak proceden de todo Estados Unidos, bastantes de Nebraska y Alabama, y una parte de ellos se inscribió en las Fuerza Armadas tras los ataques, con la idea de que era una forma de luchar contra el terrorismo internacional.

Descontento de la opinión pública

Pero tres años después las dudas son muchas, tanto para la opinión pública como para los propios políticos. La opinión pública mostró el pasado 7 de noviembre, en las elecciones legislativas de EEUU, su descontento con el curso de la guerra al "castigar" electoralmente a Bush y dar la mayoría a los demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado. Los demócratas siempre han defendido una salida de Irak, algo que sus oponentes han considerado una forma de entregar la victoria en bandeja al enemigo. Muchos republicanos, entre ellos el senador John McCain, ex héroe de Vietnam, creen que la pronta resolución al conflicto pasa por el envío de más soldados.

En estos momentos, el presidente estudia cómo encarar a partir de ahora el conflicto y una de las posibilidades que baraja es precisamente la del envío provisional de más tropas. Esta idea va en la misma línea de lo que planteó el Grupo de Estudio sobre Irak, copresidido por el ex secretario de Estado James Baker.

Durante estas fiestas navideñas, cuando se ha marcado este triste hito, el presidente se encuentra inmerso en una serie de reuniones que le permitan adoptar una decisión a principios de año. Tras sus entrevistas desde hace un mes con los militares -entre los que hay división de opiniones sobre el incremento de tropas-, distintas agencias y departamentos del Gobierno y con oficiales iraquíes, el presidente se reunió el sábado con el nuevo secretario de Defensa, Robert Gates. El jueves mantendrá un encuentro, en su rancho de Crawford (Texas), con el Consejo de Seguridad Nacional para realizar más consultas.