Un vicealmirante argentino admite su responsabilidad en los ‘vuelos de la muerte’
Primer testimonio desde que Kirchner prohibió escudarse en las leyes de secreto militar
Mendía está implicado en la llamada megacausa de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en la que se investigan los secuestros, torturas y asesinatos cometidos en las instalaciones de este centro, en Buenos Aires. Allí, los torturadores empleaban el eufemismo “traslado” para referirse a la eliminación física de las víctimas, aunque algo de verdad había en la palabra, ya que los asesinados emprendían un último viaje en aviones que despegaban con rumbo al océano desde el cercano aeropuerto Jorge Newbery y eran arrojados al mar.
Ayer, ante el juez federal Sergio Torres, el ex militar, de 82 años de edad, reconoció haber firmado una orden denominada Placintara (Plan de Capacitación contra la Insurgencia Terrorista de la Armada Argentina). En el documento se especifican tácticas de represión que incluían “la eliminación física a través de los aviones que, en vuelo, arrojarían los cuerpos vivos y narcotizados al vacío”, según fuentes judiciales citadas por medios locales.
Mendía, además, aceptó toda la responsabilidad de estas acciones y acusó a los magistrados argentinos de perseguir de manera injusta e ilegal a sus subordinados. Utilizando un lenguaje en el que calificó a la represión durante la dictadura de “guerra contra la subversión”, el ex vicealmirante subrayó que se había limitado a aplicar “las disposiciones legales dictadas por el Gobierno constitucional de la señora María Estela [Isabelita] Martínez de Perón”, y añadió que “las Fuerzas Armadas y policiales nada inventaron el día 24 de marzo de 1976 [jornada del golpe de Estado] ni con posterioridad a esa fecha”.
Al mismo tiempo, Mendía rechazó la denominación de “terrorismo de Estado” para los casos de asesinatos y desapariciones ocurridos durante la dictadura.