Reportaje:

Desconfía si tu mujer busca en Google "venenos instantáneos indetectables"

La Fiscalía estadounidense usa como prueba contra una enfermera acusada de matar a su marido las búsquedas en Internet que se llevaron a cabo desde su ordenador antes del crimen

ELPAIS.com Madrid 16 MAR 2007 - 12:27 CET

Si planeas cometer una locura, no busques información sobre cómo hacerlo en el ordenador de tu casa: la policía luego descubrirá que has preguntado a Google “venenos que maten sin dejar rastro” o “cómo conseguir una pistola sin que nadie sospeche de que quiero matar al perro del vecino”, y a ver cómo explicas después que tú no tienes nada que ver con la muerte del chucho. Algo así le ha sucedido a una mujer norteamericana, pero este caso es mucho más serio: su marido fue hallado desmembrado en tres maletas, y ella puede pasarse media vida en la cárcel por este crimen. Y la culpa la puede tener Google.

El 2 de junio de 2005 la policía del estado norteamericano de Nueva Jersey detenía a Melanie McGuire, una enfermera de 34 años, en la localidad de Brick Township. Pesaba sobre ella la acusación de haber matado a su marido, William T. McGuire, un analista informático de 39 años. El arresto se produjo algo más de un año después de que se encontrara cerca de la costa de ese Estado tres maletas con los restos decapitados del hombre. La mujer se declaró inocente, pagó una fianza de 750.000 dólares, colocó a sus dos hijos pequeños al cargo de su hermana, y se refugió en casa de su madre. McGuire se enfrenta ahora a una posible condena de 30 añós de cárcel por matar con un arma de fuego del calibre 38 a su marido en su apartamento de Woodbridge, para luego desmembrarlo a su marido y abandonarlo en la costa en esas tres maletas.

”Cómo comprar armas de forma ilegal”

La Fiscalía todavía no ha proporcionado al jurado que debe decidir si es culpable o no de este crimen ninguna prueba de cargo: ni huellas digitales, ni muestras de sangre ni rastros de ADN. Así, el caso se basa hasta el momento en pruebas circunstanciales, y según informa el diario local dailyrecord.com, la más concluyente hasta el momento se deriva de los rastros incriminatorios que dejó la supuesta asesina en su ordenador.

Los investigadores han analizado el ordenador que la policía se incautó en la casa de la pareja, y han descubierto que desde allí se realizaron hasta 40 búsquedas en la página de Google con términos como “Cómo cometer un asesinato”. Al menos tres días diferentes y en la semana previa a la desaparición del hombre, alguien buscó en esa computadora información sobre venenos, armas de fuego y muerte, según informa el canal norteamericano especializado en información judicial Court TV. “Veneno instantáneo indetectable”, “niveles de insulina tóxicos”, “consejos para suicidarse” o “cómo comprar armas de forma ilegal” son algunas de las preguntas lanzadas desde allí al motor de búsqueda en Internet.

Tres tiros y una sierra mecácnica

La Fiscalía asegura que la mujer usó la Red para planear el asesinato. Los abogados de la defensa responden que él era el que más usaba el ordenador, y que probablemente fue él quién hizo esas búsquedas. Jennifer Seymour, una ex agente de la unidad de investigación tecnológica de la policía estatal que ahora trabaja para el Departamento de Defensa, ha explicado que no hay forma de decir quién realizó esas consultas. Pero de paso ha contado que, durante sus pesquisas, encontraron correos electrónicos con mensajes de amor que la mujer envió a su jefe, un médico también casado, y que alguien quiso borrar.

La Fiscalía sostiene que la mujer uso un sedante (hidrato de cloro) para dejar fuera de juego a su marido, y luego le disparó tres o cuatro veces, le desmembró con una sierra mecánica y se deshizó de sus restos. Entre las búsquedas en Internet había algunas referentes a ese producto químico. Un día antes de la supuesta fecha del asesinato, alguien compró ese sedante en una farmacia cerca de la guardería de los niños de la pareja; unos minutos después de realizar la búsqueda sobre ese producto en el ordenador, se llevó a cabo otra sobre farmacias en esa área. El director del colegio ha declarado que la mujer dejó a los niños unos 12 minutos antes de que se realizara la compra en la farmacia, que está a tan sólo dos minutos en coche. La receta estaba escrita en un papel de la consulta del jefe y supuesto amante de la mujer; estaba a nombre de otra paciente, que ha declarado que nunca recibió esa receta. Al cadáver del hombre no se le realizó una autopsia que permitiera detectar si había restos de esa sustancia.

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