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Masacre en el campus

El asesino de Virginia era un estudiante surcoreano residente en el campus

Los alumnos critican la gestion de la crisis tras el tiroteo en el que murieron 32 personas y resultaron heridas otras 15.- Bush arropa a los familiares en una ceremonia de recuerdo en el campus

La policía de Estados Unidos ha divulgado esta tarde (hora española) la identidad del autor de la matanza ocurrida ayer en la Universidad Politécnica de Virginia, que dejó 33 muertos -entre ellos el propio tirador, que se quitó la vida- y una veintena de heridos. Se trata de Cho Seung Hui, un joven estudiante nacido hace 23 años en Corea del Sur y que residía en el campus. Su rostro ha inundado las webs de medio mundo.

En una rueda de prensa ofrecida por Steven Flaherty, un responsable del Departamento de Policía de Virginia, también se han arrojado nuevos datos sobre el avance de las investigaciones para aclarar si el responsable de la tragedia actuó solo o contó con la colaboración de otras personas. Las autoridades se inclinan por la primera alternativa, sobre todo después de comprobar que una de las dos armas rescatadas hasta el momento fue utilizada en los dos tiroteos que, en espacio de tres horas, sembraron el pánico en el campus universitario. "Es posible que el tirador estuviera implicado en ambos tiroteos", ha dicho Flaherty. "Es razonable pensar que Cho fue el único tirador en ambos lugares", ha agregado.

La identidad del asaltante ha podido reconstruirse gracias a los testimonios aportados por los estudiantes testigos del suceso, que lo han descrito como un hombre joven con rasgos asiáticos y que se suicidó tras la matanza con un disparo en la cara. Fuentes policiales han manifestado que el atacante utilizó dos pistolas del calibre 9 milímetros que fueron encontradas junto a su cuerpo.

Entretanto, los alumnos de la Universidad de Virginia han criticado a la dirección de la Universidad por su gestión de la crisis. Uno de los cuatro españoles que estudian en el campus, Nicolás Delgado, ha asegurado en la Cadena Ser que les avisaron del primer tiroteo por correo electrónico, aunque "por la mañana nadie mira el e-mail".

Transcurrieron unas dos horas, cuentan los alumnos, antes de que recibieran el correo electrónico del campus para informar de lo sucedido, y poco después se produjo el segundo tiroteo. Sobre si hubo o no negligencia, Timothy M. Kaine, gobernador del Estado, se ha limitado a explicar que la investigación que "está en marcha". "Creo que es importante que no saquemos conclusiones prematuras". Kaine ha declarado la emergencia en todo el estado y ha ordenado que todas las banderas ondeen a media asta como señal de duelo.

La reconstrucción de la matanza

Al parecer, Cho Seung Hui primero actuó en el dormitorio de un colegio mayor, donde mató a dos personas y, dos horas después, en un aula de Ingeniería, donde acabó con la vida de otras 30 y acabó con la suya propia. Aunque ésta sea la principal vía de investigación, tampoco descartan la colaboracion de una segunda persona, que podría ser responsable de las dos muertes en el colegio mayor. Los análisis de balística determinarán si ambos actos están relacionados y si detrás de ellos está el mismo autor. La investigación continúa y por el momento no han sido revelados más datos.

El rector de la Universidad Politécnica de Virginia, Charles Steger, ha explicado que los servicios de emergencia recibieron la primera alerta a las 7.15. Cuando acudieron a uno de los colegios mayores de la universidad, conocido como Ambler Johnston Hall y donde viven 895 estudiantes, al menos dos personas habían muerto en uno de los dormitorios. El asesino no pudo ser apresado. A pesar del suceso, las clases no fueron suspendidas hasta la espera de conocer el alcance de las noticias. Según la policía, en esos momentos se creía que el tirador había abandonado la universidad. Pero volvió a actual dos horas después, en esta ocasión en la facultad de ingeniería Norris Hall, situada al otro lado del campus, a más de cien metros de distancia.

Steger ha defendido la decisión de las autoridades universitarias de no alertar de inmediato a los estudiantes acerca del primer tiroteo. Algunos alumnos dijeron que la primera información fue enviada por correo electrónico a las 9.26 horas (15.26 horas e España), cuando el segundo tiroteo ya había comenzado. El rector ha explicado que las autoridades intentaron informar a los estudiantes que ya se encontraban en el edificio universitario y no a aquellos que estaban de camino. "Alertamos a los estudiantes que pensamos serían afectados de manera más inmediata. Creíamos que si los confinábamos en las aulas, los mantendríamos más seguros", ha apuntado.

Ceremonia de recuerdo

El campus ha sido hoy testigo del dolor y la conmoción de familiares y compañeros de los 32 fallecidos, que, arropados por 5.000 personas, han acudido a recordar a las víctimas, entre ellos, el presidente Bush, acompañado de su esposa, que ha mostrado sus dolor por lo sucedido. El presidente norteamericano ha definido la jornada del pasado lunes como la "más dolorosa y violenta en una comunidad universitaria estadounidense, es imposible encontrarle sentido a una tragedia como esta, estaban en el sitio adecuado en el momento equivocado", ha dicho Bush. En un acto de carácter religioso, habló de la fe y de la fortaleza como remedio para superar la tragedia, "con toda la ayuda que brinda la oración".

Hubo palabras de consuelo por parte del presidente pero Bush no se pronunció sobre la facilidad con la que jóvenes estadounidenses acceden a las armas. En estados Unidos mueren 30.000 personas al año por heridas de bala. En la Universidad Politécnica de Virginia también se cuestiona la seguridad en las aulas del país y la actuación de la policía en este hecho concreto, sobretodo después de hacerse público que entre ambos tiroteos hubo dos horas de diferencia y en ese tiempo no se tomó ningún tipo de precaución ni se avisó a los alumnos.

La peor tragedia en un centro educativo de EE UU

El debate sobre el acceso a las armas y la cultura de la violencia vuelve a sacudir a la sociedad estadounidense después de la matanza perpetrada en la Universidad de Virginia, el tiroteo más grave registrado en la historia de Estados Unidos.

En la memoria colectiva aún permanece el asalto al instituto Columbine, en Colorado. Hace ahora casi ocho años, el 20 de abril de 1999, dos adolescentes menores de 18 años, Eric Harris y Dylan Klebold, abrían fuego contra sus compañeros de instituto en la pequeña localidad de Colombine. Tras matar a 13 personas y herir a 24, los jóvenes se suicidaron, dejando en estado de shock a la sociedad estadounidense, y provocando un intenso y agrio debate en torno a la educación y el control de armas.

La tragedia de Virginia deja pequeña la ocurrida el 1 de agosto de 1966, cuando Charles Whitman, un experto tirador, terminó con la vida de 15 personas, incluida su madre y su esposa, al disparar contra el alumnado de la Universidad de Texas, en Austin.

El último tiroteo que concentró la atención de la opinión pública sobre el problema del acceso a las armas de estudiantes tuvo lugar el pasado año cuando un desconocido accedió a una pequeña escuela amish del condado de Lancaster (Estado de Pennsylvania) y ejecutó a cinco niñas.

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