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Reportaje:

Lula expía sus culpas con los indígenas

El presidente brasileño firma un decreto para legalizar 978.000 hectáreas en la Amazonia y les promete mayor atención

Ante representantes de más de cien comunidades indígenas, encabezados por el cacique txucarramãe Roani, que representa a los más de 700.000 indios brasileños, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó un decreto que legaliza 978.000 hectáreas en cinco territorios de la región amazónica.

Con motivo de la Festividad del Indio, Lula quiso repetir el jueves pasado el rito de la confesión cristiana. Primero confesó sus culpas: no haber contribuido lo suficiente para intentar mejorar la calidad de vida de los indígenas durante su primer mandato. Después, hizo propósito de enmienda: "En este segundo mandato vamos a hacer lo que no hicimos en el primero", les dijo, mientras los indígenas, vestidos con sus atuendos coloridos y sus caras pintadas lo celebraban con danzas y gritos de alegría. Y añadió: "Ustedes tendrán hasta 2010 mucha mayor atención del Gobierno".

Lula, para completar el rito de la confesión, quiso también hacer su acto de penitencia: firmó un decreto para crear cinco reservas indígenas con una superficie total de 978.000 hectáreas: Apyterewa, en el Estado de Pará; Itixi Mitari, en el de Amazonia; Palmas, en Paraná y Santa Catarina; Pankararu, en Pernambuco; y Wassu Cocal, en Alagoas.

Lula recibió junto con los representantes de las comunidades indígenas a los miembros de la Comisión Nacional de Política Indigenista, a quienes ha encargado la creación de un anteproyecto de ley para la creación de un Consejo Nacional de Política Indigenista.

"Es una conquista del movimiento indígena", dijo el presidente de la Funai (Fundación Nacional del Indios), Marcio Medira, que ha sustituido recientemente a Mércio Pereira, quien se vio obligado a abandonar su cargo por haber criticado que los indios disponían ya de "demasiada tierra" en Brasil y por haber sido acusado de presuntos delitos de corrupción.

El Gobierno de Lula, como bien confesó el jueves ante la comunidad indígena el mandatario, durante su primer mandato no se distinguió por una política activa a favor de los derechos de los indígenas. Al contrario, el mismo Lula había criticado en numerosas ocasiones a varios movimientos indigenistas acusados de estar impidiendo la construcción de centrales eléctricas y autopistas en la Amazonia. "Todo lo que no se hizo desde 2003 hasta 2006, lo vamos a hacer ahora hasta el 2010", volvió a insistir el presidente brasileño, que quiso recibir a los representantes indígenas en el Palacio Presidencial, algo bastante insólito hasta el momento.

Lula les comentó: "Tenemos que convertir las relaciones entre blancos e indios más democrática y civilizada", y añadió: "El indio es un ciudadano brasileño, tiene derecho a entrar en el Palacio Presidencial y ser atendido". Queda sin embargo pendiente la aprobación definitiva de la famosa reserva de Raposa Serra do Sol, centro de innumerables conflictos con los indígenas, con una superficie de más de un millón de hectáreas, objeto de la codicia de los terratenientes y buscadores de piedras preciosas. La reserva está en el Estado de Roraima, el único que Lula no visitó durante su primer mandato.