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Reportaje:

Los pasajeros, al desnudo

El aeropuerto de Amsterdam instala unos novedosos detectores que exploran el cuerpo en busca de metales o explosivos ocultos en la ropa

No contentos con obligar a los pasajeros a quitarse desde el cinturón a los zapatos, con cachearles, con medir su temperatura corporal por si sufren gripe aviar y con impedirles llevar líquidos, los aeropuertos cuentan desde ahora con nuevos detectores de seguridad que les permiten ver a los viajeros al desnudo. Esta máquina con aspecto de rayos X pero sin sus permiciosos efectos explora el cuerpo para descubrir armas y explosivos ocultos en la ropa. Ya la usa, en primicia mundial, el aeródromo de Schiphol en Amsterdam, aunque de momento pasar por sus pantallas es voluntario.

A pesar de lo que pueda parecer por las imágenes, que revelan los contornos del cuerpo a través de la ropa, el llamado security scan system no usa rayos X sino inofensivas ondas de radio milimétricas que muestran imágenes delanteras y traseras de los pasajeros desde la cabeza a los pies. Estas ondas se reflejan en los pasajeros y envían la imagen, de modo que no tiene nada que ver con las radiografías de los hospitales, que sí atraviesan el cuerpo. Los estudios realizados por el Instituto holandés de Ciencia Aplicada han mostrado que las ondas que usa este escáner son más de seis mil veces menos intensas que el estándar permitido por la Unión Europea.

Aunque ya lo han instalado otros aeropuertos en un periodo de pruebas, Schiphol es el único que ha desplegado esta nueva tecnología para su uso regular en los controles policiales previos al embarque. Según han informado las autoridades aeroportuarias de Schiphol, el estreno mundial de esta novedosa tecnología se produjo el pasado martes. El escáner, aseguran sus promotores, facilita la detección de armas, explosivos, drogas, metales o cualquier tipo de objeto prohibido escondidos bajo la vestimenta y el calzado. Entre sus ventajas, el sistema es "más rápido y más eficaz" que los métodos de seguridad que existían hasta ahora, según destaca el aeropuerto. Así, la máquina tarda apenas tres segundos en captar las imágenes y permite a los usuarios evitar los habituales detectores metálicos o los molestos registros. .

Con los rostros irreconocibles

También apuntan que este método es "mucho mas higiénico" que los demás, ya que no requiere contacto físico alguno entre la máquina y el usuario. Sin embargo, puede que a mucha gente no le haga ni pizca de gracia que vean, literalmente, a través de su ropa. Para preservar la intimidad de los pasajeros, el personal de seguridad ve las imágenes digitales en otro cuarto y las caras se visualizan de un modo que las hace totalmente irreconocibles. Además, según prometen los responsables de Schiphol, una vez analizadas son suprimidas. El aeropuerto ha instalado en una primera fase dos de estos detectores, aunque otros 15 van a ser puestos en funcionamiento en breve.

Según ha explicado el jefe de operaciones del aeropuerto, Ad Rutten, en los primeros días de uso del nuevo escáner algunos pasajeros se han negado a usarlo, preocupados más por los efectos de las ondas de radio que por su intimidad. Pero la alternativa, que es pasar por el antiguo detector y, si pita, ser cacheado a mano, "nunca es agradable", dice Rutten.

Por Schiphol pasan aproximadamente 160.000 pasajeros en los días de máximo tráfico y es el cuarto aeropuerto más importante de Europa. Por el momento, esta nueva exploración de seguridad es voluntaria, pero las autoridades esperan ampliar su uso a todos los pasajeros, la tripulación y el personal del aeródromo. Schiphol es además uno de los aeropuertos más modernos del mundo y cuenta con acceso a Internet en todas las instalaciones y escáners de iris.