EE UU e Irán se reúnen en un "clima cordial" por primera vez desde 1980
Teherán asegura que el diálogo se ha centrado en Irak y ambas partes se han limitado a reafirmar sus posturas
La histórica cita se ha producido en la oficina del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, situada en la zona verde de máxima seguridad de Bagdad. La reunión, que comenzaba poco antes de las 10.30 hora local (8.30 en España), supone el primer contacto diplomático directo y de alto nivel entre ambos países desde que rompieron relaciones hace casi 30 años. De un lado, Estados Unidos estaba representado por su embajador en Bagdad, Ryan Crocker, e Irán, por su parte, también por su embajador, Hasan Kazemi. Antes de la cita, Al Maliki recibió a los dos representantes, que se han dado la mano, y les ha invitado a pasar a la sala de conferencias, donde el primer ministro ha pronunciado un breve discurso.
Maliki ha expresado su confianza en que la reunión fuese "positiva, transparente y conlleve un alto grado de responsabilidad". Tras su intervención, Maliki ha abandonado la sala y ha dejado a su asesor de Seguridad Nacional, Muwafak al Rubeiei, como representante de su Gobierno en las conversaciones. Durante la entrevista, a puerta cerrada, Crocker y Kazemi se han limitado a discutir sobre la situación de la violencia en Irak, sin referencias a las gélidas relaciones bilaterales o al espinoso programa nuclear iraní. Sin embargo, el encuentro entre el gran Satán, como llama Irán a EEUU, y el miembro del eje del mal, como define EE UU a Irán, supone un hito por sí misma. Fuentes iraquíes cercanas a la reunión, que han pedido el anonimato, han informado de que los representantes iraníes avisaron a EEUU de que "el cambio en su política hacia Irán, incluido su apoyo a los grupos opositores que intentan derrocar al régimen, es la clave para mejorar las relaciones entre los países".
Optimismo en el Gobierno iraquí
El Gobierno iraquí observa con relativo optimismo las conversaciones, con la confianza de que sirvan para abrir un resquicio a la esperanza de acabar, o al menos aliviar, la matanza diaria de civiles. En cualquier caso, los analistas en la región coinciden en dar una gran importancia al resultado de la reunión, que puede marcar la senda de las futuras relaciones entre ambos países. Para Hashim Hasan, profesor de la Universidad de Bagdad, Irak será la víctima de cualquier resultado de las conversaciones, porque tanto EE UU como Irán persiguen su propio interés más que el de Irak.
"Las negociaciones serán productivas en función de lo que cada país esté dispuesto a avanzar en sus concesiones para alcanzar un compromiso", ha asegurado Hasan en declaraciones a la televisión oficial iraquí. Sin embargo, la reunión llega en un momento de constantes críticas recíprocas entre Irán y EE UU por su papel en Irak. Casi a la misma hora en que se celebraba la reunión en Bagdad, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manuchehr Mottaki, exigía en Teherán a Estados Unidos que "cambie su política errónea en Irak". "Esperamos que EE UU adopte una postura correcta respecto a Irak, admita que su política en ese país y en la región ha fracasado y decida cambiarla en favor del éxito y la continuidad del diálogo", ha subrayado.
El régimen de los ayatolás también acusó a Washington de estar creando una red de espías con la misión de preparar sabotajes en la frontera entre Irak e Irán. Por su parte, la semana pasada, el presidente estadounidense, George W. Bush, pidió el endurecimiento de las sanciones contra Irán por su programa nuclear y "sus desafíos al mundo libre". Además, Washington ha acusado en varias ocasiones a Teherán de proveer con armamento pesado a las milicias chiíes que operan en Irak e incluso a los insurgentes suníes. La entrevista de hoy es el primer contacto a alto nivel entre EE UU e Irán desde que ambos países rompieron sus relaciones el 7 de abril de 1980 por la llamada crisis de los rehenes. Más de medio centenar de estadounidenses permanecieron cautivos durante 444 días en su embajada en Teherán entre noviembre de 1979 y enero de 1981, después del derrocamiento del sha Mohamed Reza Pahlevi y la instauración del régimen islámico de los ayatolás.