La CIA intentó que la mafia asesinara a Fidel Castro
La agencia ha desclasificado hoy unas 700 páginas del periodo comprendido entre 1953 y 1973
La agencia de espionaje quiso usar a un miembro de la mafia, Johnny Roselli, en un intento de asesinar al presidente cubano Fidel Castro en 1960. Con el objetivo de dejar a un lado la implicación estadounidense, Roselli fue contactado bajo el pretexto de que varias empresas internacionales asentadas en la isla caribeña estaban sufriendo fuertes pérdidas como consecuencia de las acciones de Castro y estaban dispuestas a pagar 150.000 dólares por su asesinato. "Se quería dejar claro que el gobierno de EE UU quedaba al margen de la operación", explica el documento.
A modo de novela policíaca, se narra cómo Roselli no quiso verse implicado pero ayudó a la CIA a contactar con Momo Salvatore Giancana y Santos Trafficant, ambos en la lista de los hombres más buscados de EE UU en aquellos tiempos. Giancana, conocido como Sam Gold, sugirió asesinar a Castro suministrándole algún tipo de píldora en la comida o la bebida, para lo cual captaron a Juan Orta, un funcionario cubano que tenía vínculos con Fidel. Tras varios intentos sin éxito, el proyecto se suspendió debido al fracaso de la invasión de Bahía Cochinos, en abril de 1961.
Pero hay mucho más. Las décadas de los 60 y los 70 fueron testigo de algunos de los acontecimientos que han marcado el rumbo de la historia: la muerte de Stalin en la antigua URSS, el intento de EE UU de frenar la expansión del comunismo en América Latina, la crisis de los misiles, el asesinato del presidente Kennedy, la guerra de Vietnam, el escándalo del Watergate, la revueltas del 68 en París, México D.F., Praga, Berlín y Nueva York. Las intervenciones de la CIA durante todos estos años turbulentos se podrán consultar a partir de ahora en la web del Archivo de Seguridad Nacional estadounidense.
"Perdóname Padre, porque he pecado"
Desde su nacimiento a finales de 1947 -por orden expresa del entonces presidente de Estados Unidos, Harry Truman-, el mundo entero siempre ha sospechado de las oscuras actuaciones de la CIA.
El director del Archivo de Seguridad Nacional, Thomas Blanton, que solicitó la publicación de estos informes apoyándose en la Ley de Libertad de Información, ha comentado que el hecho de que estos papeles de la CIA salgan a la luz supone que "los altos mandos de la Agencia entren todos en el confesionario y digan 'Perdóname Padre, porque he pecado".
No obstante, a pesar de su intento de transparencia, los documentos desclasificados contienen tachaduras que impiden conocer con exactitud la totalidad de su contenido.