Reportaje:

'Telemaratón' en solitario de Chávez

El presidente de Venezuela bate su propio récord con una intervención de ocho horas en su programa 'Aló, presidente'

CLODOVALDO HERNÁNDEZ Caracas 24 SEP 2007 - 00:06 CET

El presidente venezolano, Hugo Chávez, parece estar dispuesto a anotar su nombre en el 'Libro Guinness de los Records'. El domingo, su semanal programa de radio y televisión Aló, presidente se prolongó durante ocho horas continuas. De esa forma, batió su propia marca, que era de 7 horas y 46 minutos, cubierta a principios de agosto.

Desde sus comienzos, en 1999, Aló, presidente ha sido maratoniano. Pero en los últimos meses su único moderador, el jefe del Estado, se ha dedicado a llegar cada vez más lejos. Su próxima meta atlética, según dijo, son las 10 horas.

El programa del domingo se desarrolló en las instalaciones del complejo petroquímico El Tablazo, en el occidental Estado de Zulia, cuyo gobernador es el opositor Manuel Rosales, quien fuera rival de Chávez en las elecciones presidenciales de diciembre de 2006.

Canciones y un poema

El tema principal de esta suerte de telemaratón presidencial fue un ambicioso plan de desarrollo petroquímico que el Gobierno tiene previsto desarrollar en los próximos años para aprovechar el potencial de producción de gas natural de Venezuela. Pero el presidente habló de todo un poco, interpretó varias canciones y hasta declamó el poema Canto a Bolívar, que el chileno Pablo Neruda dedicó al Libertador venezolano.

En ese periodo de ocho horas, sólo unos pocos minutos estuvo Chávez fuera de la pantalla, los correspondientes a algunos vídeos de promoción de obras, y cuando dio el pase a funcionarios que inauguraron instalaciones petroquímicas en otras regiones del país.

El programa, que se transmite por los canales y cadenas radiofónicas públicos, comenzó a las 11 de la mañana y terminó a las 7 de la tarde, cuando ya oscurecía.

Chávez evidencia su capacidad ilimitada para hablar en público, pero la prueba de resistencia es también para su equipo, que, aparte de lo extenso del programa, debe afrontar los constantes cambios que sobre la marcha hace el presidente en el guión.

El desafío es extensivo al público que presencia el programa en el plató, entre quienes siempre se encuentran varios ministros y otros altos cargos. Todos ellos deben permanecer sentados y muy pendientes de las reflexiones presidenciales, porque Chávez acostumbra a interrogar a sus subalternos y puede hacerlo en cualquier momento. Por ello, si Chávez entra al Guinness, también deberían acompañarle, con mérito acreditado, quienes le escuchan.

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