Un ex ministro de Defensa critica la reforma venezolana

Raúl Baduel pasa de ser hombre de confianza a 'bestia negra' de Chávez

CLODOVALDO HERNÁNDEZ Caracas 6 NOV 2007 - 00:52 CET

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El general retirado Raúl Baduel, ex ministro de Defensa de Venezuela, ha causado sorpresa en el país con un pronunciamiento en contra de la reforma constitucional propuesta por el presidente, Hugo Chávez, y advirtió que, si es aprobada, se habrá ejecutado en Venezuela "un golpe de Estado".

El planteamiento del oficial, que ayer ofreció una conferencia de prensa, sembró la conmoción tanto en el campo gubernamental como en el opositor, ya que Baduel fue uno de los hombres de mayor confianza de Chávez hasta el pasado mes de julio, cuando pasó a retiro.

Su conducta y determinación fueron claves para restituir en el poder al mandatario en abril de 2002, después de que éste fuera derrocado por un grupo de oficiales alzados en alianza con sectores políticos, empresariales y sindicales.

Esta actuación convirtió a Baduel, un paracaidista de 53 años, en ídolo de los partidarios del presidente Chávez. Sin embargo, tras sus declaraciones de ayer, se ha convertido en su más reciente bestia negra.

"En este momento se está consumando una gran traición de él [Baduel] contra el pueblo; él lo hace por egoísmo, envidia y ambiciones personales. El pueblo le va a dar la espalda, como le ha ocurrido a todos los que han traicionado al presidente Chávez", advertía ayer la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores.

El oficial, uno de los cinco que han obtenido rango de general en jefe en tiempos de Chávez, considera que la reforma constitucional que ha aprobado la Asamblea Nacional y que será sometida a referéndum el 2 de diciembre arrebata al pueblo el poder constituyente y pone a las Fuerzas Armadas al servicio de la parcialidad política.

En uno de los aspectos más polémicos de su intervención pública, Baduel llamó a sus ex compañeros de armas a analizar muy bien los artículos de la reforma que tocan a la institución castrense y a asumir posiciones al respecto como militares y como ciudadanos.

También cuestionó que la reforma pretenda colocar al país en la senda hacia el socialismo ya que, desde su punto de vista, éste es un concepto muy amplio en el que podría caber desde el régimen de Pol Pot, líder de los Jemeres Rojos en Camboya, hasta los Gobiernos avanzados de los países nórdicos.

Baduel ya había marcado distancias del discurso de Chávez acerca del llamado Socialismo del Siglo XXI. En el discurso que pronunció el 18 de julio, cuando entregó el Ministerio de Defensa y pasó a retiro, el general advirtió sobre el peligro de repetir los fracasos de los sistemas socialistas europeos o de caer en una especie de capitalismo de Estado.

El presidente Chávez parece haber estado al tanto de lo que planeaba hacer Baduel: el domingo, en su discurso de apertura de campaña para el referéndum de diciembre, anunció que iban a surgir "nuevas y dolorosas traiciones" al movimiento revolucionario.

La discusión de la reforma a la Constitución Nacional ya causó la ruptura de la unanimidad en la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), cuyos 167 escaños fueron copados por fuerzas políticas aliadas del Gobierno aprovechando que los partidos opositores se negaron a ir a las elecciones legislativas de 2005. Durante las deliberaciones, el Movimiento por la Democracia Social (Podemos, socialdemócrata) quedó separado de la coalición y ejerce, con una modesta cuota de 15 diputados, como grupo opositor en la Asamblea.

El Gobierno reaccionó pocas horas después de las palabras de Baduel presentando a otros oficiales en situación de retiro —incluidos dos que también fueron ministros de Defensa: el general en jefe Jorge García Carneiro y el almirante Orlando Maniglia—, quienes manifestaron su respaldo a la reforma constitucional y repudiaron la actitud de Baduel.

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