El llanto del cura timador
Los tribunales de Costa Rica condenan a un famoso sacerdote por estafa, pero le absuelven del asesinato de un periodista que le criticaba
Un popular sacerdote católico de Costa Rica tendrá que pasar 15 años en la cárcel por haber estafado a cientos de fieles que le entregaron dinero para un fraudulento proyecto de evangelización denunciado por un periodista al que, en el año 2001, asesinaron por su insistencia en el caso. El cura Minor Calvo engañó a los creyentes mediante la emisora Radio María, según determinó el Tribunal de Juicio de Heredia (centro del país) al emitir la sentencia del proceso más largo en la historia costarricense, cuyo desenlace acaparó la atención nacional por la acusación de homicidio que también pesaba sobre el religioso.
Las dudas hicieron que Calvo, un carismático y elocuente personaje de fácil llanto en público, que congregaba a miles de personas en sus jornadas de oración en el capitalino parque de La Sabana, fuera absuelto del delito de homicidio contra el comunicador de origen colombiano Parmenio Medina.
Su programa radiofónico de humor La patada criticaba los manejos financieros que el sacerdote realizaba junto a su principal socio, un empresario llamado Omar Chaves, a quien los jueces sí han condenado por el asesinato del periodista a 30 años en prisión, además de por estafa. La justicia ha demostrado que Chaves pagó una suma aún desconocida al sicario Luis Aguirre para que, en una lluviosa tarde, disparara al rostro del periodista cuando éste conducía hacia su casa, en Santo Domingo de Heredia. De ese modo, aquel día se cumplieron las amenazas de muerte vertidas directamente por el empresario.
Aunque acusadores y defensores se declararon ayer insatisfechos por la sentencia y anunciaron apelaciones en instancias superiores, parece que ha llegado a su fin esta historia salpicada de religión, dinero, muerte e incluso sexo, ya que el humor tropical convirtió al cura en protagonista de chistes y leyendas de homosexualidad con un joven colaborador del sacerdote en el mismo parque donde celebraba las jornadas de oración. Los obispos admitieron haber "cubierto las espaldas" del cura por sus irregularidades con la emisora radiofónica, en la que debió acondicionar una habitación blindada para guardar el dinero que sus seguidores enviaban para supuestas obras de caridad. Cuánto dinero se recibió y cuánto se desvió sigue siendo una incógnita.
"Los datos aportados por Calvo permiten inferir que en los 27 meses que la emisora estuvo en el aire los ingresos podrían haber rondado los 992 millones de colones [unos 3 millones de dólares en 2002] y las obligaciones nunca superaron los 300 millones de colones. ¿Cómo podía tener deudas?", cuestionaba entonces un informe legal encargado por la Iglesia para indagar la veracidad de los lastimeros datos contables que ofrecía el sacerdote.
Numerosas investigaciones periodísticas se desarrollaron entre 2001 y 2002 sobre el asesinato de Parmenio, llamado públicamente por su nombre de pila, y de manera paralela sobre el escándalo financiero de la emisora católica, el proyecto iniciado por el sacerdote tras hacerse famoso con unos populares programas televisivos llamados Un minuto con Dios. Para entonces, ya era imposible en Costa Rica no saber quién era "el padre Minor".
"Todos los días, cerca de las ocho de la noche, se llevaban las alcancías hasta la oficina del padre Minor, en el tercer piso; se volcaba todo el dinero en el piso y allí, arrodillados sobre la alfombra, se separaba y contaba toda la plata (...). Se armaban fajos de billetes y todo quedaba en el escritorio del padre Minor (...) Al día siguiente, un empleado llamado Brian colocaba el dinero en su mochila y lo depositaba en una cuenta que tenía Minor a su nombre", ha relatado un ex colaborador del cura.
Los jueces reprendieron el miércoles a Calvo, quien escuchó llorando la sentencia. "Se trata de un sacerdote católico con estudios de Teología y conocimiento de la gran fe que profesa el pueblo de Costa Rica que, valiéndose de su condición de clérigo y de la bondad y nobleza de la población, se apropia de dineros de gentes diferentes estratos sociales (...) para sufragar para sí y terceros un ostentoso estilo de vida y para comprar bienes diferentes", sentenció el tribunal.
Calvo, por quien sus seguidores aún hoy organizan manifestaciones de apoyo, tendrá que vivir su condena en prisión sólo con el apoyo espiritual y alguna ayuda económica que ha prometido la jerarquía de la Iglesia católica costarricense.
Para ello, el episcopado consultará al Vaticano cuál debe ser la norma que se debe aplicar en este caso, según el Derecho Canónico, dijo a la prensa el arzobispo de San José, Hugo Barrantes.
Muchos, sin embargo, desean que éste no sea un capítulo cerrado. "Yo veo que esta causa aún está abierta", advierte con un atisbo de esperanza uno de los dirigentes de la mayoritaria comunidad católica (alrededor del 65% de la población).