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Autobús blanco, autobús negro

Foggia, localidad del sur de Italia, segrega una línea urbana para separar a inmigrantes y locales

Una nueva vuelta de tuerca en aras de la seguridad y la calma. Desde el lunes, los inmigrantes y los ciudadanos de la ciudad italiana de Foggia (Puglia) que usan la línea urbana 24 viajarán en autobuses diferentes. Uno para negros, y otro para blancos. Lo ha decidido el jefe de policía, que depende del Ministerio del Interior, y a la empresa local de autobuses y al alcalde, de centro izquierda, les ha parecido una medida muy razonable.

La línea 24 cubre el trayecto que lleva desde el centro de la ciudad hasta el barrio periférico Borgo Mezzanone. Cerca del borgo, a dos kilómetros, está situado el Centro de Permanencia de Reclamantes de Asilo (CARA), que ahora alberga a 800 personas, aunque sólo tiene capacidad para 500.

El alcalde Orazio Ciliberti ha explicado que la línea 24 estaba dando problemas porque siempre iba llena de gente. "Los pasajeros iban hacinados, y algunas veces los nacionales acusaban a los extranjeros de no pagar el billete, y los extranjeros acusaban a los nacionales de lo mismo, y había broncas frecuentes. Así mejoramos el servicio y evitamos las peleas".

La única diferencia entre las dos líneas 24 es que la de los inmigrantes, casi todos subsaharianos procedentes de zonas en guerra, tendrá una parada más, cerca del CARA, que la línea de uso los foggianos. El alcalde argumenta que la separación favorece a los inmigrantes, que no tendrán que caminar tanto.

El gobernador de la región, Nichi Vendola, ha dicho que la medida le parece un "apartheid intolerable", y ha pedido al alcalde que si los servicios actuales son insuficientes, se refuercen "pero para todos". "La línea para extracomunitarios tiene todo el sabor de la separación, debe abolirse lo antes posible", ha dicho.

El tunecino Habib Ben Sghaier, presidente de la Asociación de Comunidades Extranjeras de Foggia, ha considerado la medida "puro racismo" y ha dicho que se le hace difícil creer que la haya avalado la delegación de Gobierno.

Pero la ONU, a través de Acnur Italia, ha defendido el servicio y considera que no es discriminatorio. Según Laura Boldrini, portavoz de la agencia para los refugiados, "el autobús que conecta el CARA de Borgo Mezzanone con la estación de Foggia lleva activo varios años. Si la línea fuese la única inutilizable y estuviese prohibido a los inmigrantes utilizar otros medios públicos sería un hecho gravísimo. Pero la información que tenemos no es esa la situación".

Según Acnur, el dato positivo es que la comunidad local de Borgo Mezzanone ha sido siempre acogedora con los niños de los reclamantes de asilo, que frecuentan las escuelas locales. "Para evitar tensiones entre los locales y los inmigrantes, es importante que haya disponibilidad de servicios para todos, incluidos transportes públicos", añade la portavoz, "y que se incrementen los transportes entre el CARA y la ciudad".

El alto número de inmigrantes en espera del derecho de asilo, señala también Acnur, "no ayuda a la serenidad de la convivencia".