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Tragedia en Italia

Nuevos temblores fuerzan a la policía italiana a evacuar a presos de máximo riesgo

La cárcel de L'Aquila, la segunda en concentración de mafiosos, traslada a todos los presidiarios.- Berlusconi aconseja a los supervivientes que se tomen la tragedia "como un fin de semana de acampada"

Las sacudidas, que han persistido hasta este miércoles, y que han hecho estremecer a la población de la localidad de L'Aquila, han debido poner nerviosos a los presos y funcionarios de la zona. La policía italiana se ha visto obligada a evacuar la cárcel de L'Aquila por los últimos temblores registrados en la ciudad. En menos de 24 horas, agentes policiales han desalojado a 70 presos comunes y 81 de máximo riesgo ante el temor de posibles fugas y percances, tal y como ha confirmado el ministro de Justicia, Angelino Alfano.

"No lo hemos hecho tanto por problemas estructurales del edificio, sino por cómo una medida de cautela para evitar tensiones", ha asegurado Alfano. La prisión de L'Aquila, que presenta sus paredes agrietadas tras los temblores, es la segunda en Italia con más concentración de presos de máximo riesgo, la mayoría mafiosos. Los reos han sido trasladados en 70 camiones a tres centros secretos en una operación en la que han participado 200 agentes. Entre los transferidos del régimen 41 bis (máximo riesgo) destaca el jefe de la mafia de Sicilia, Salvatore Madonia, y la miembro de las Brigadas Rojas, Nadia Desdemona Lioce.

Los temblores no dan tregua. El último se ha registrado poco antes de la rueda de prensa que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha dado en L'Aquila. El suelo se ha movido de tal manera que el pánico se ha apoderado por unos segundos de todos. Recuperada la calma, Berlusconi ha actualizado la cifra de muertos hasta los 262. El primer ministro ha recorrido esta tarde las calles de L'Aquila, donde ha podido comprobar que la ciudad "está peor de lo que pensaba".

"Consideraba que el terremoto habría afectado sólo a las casas viejas, lo había visto desde el helicóptero, yo me decía son casas viejas, pero aquí veo que no hay una casa íntegra", ha dicho Berlusconi, al hacer el recorrido. L'Aquila es una ciudad "no sólo herida, sino en condiciones dramáticas, con edificios de gran valor histórico que están destruidos que, en cualquier caso, tendrán que ser derruidos para reconstruirlos según el proyecto original".

Acampada

Antes el primer ministro italiano ha aconsejado que los supervivientes se tomen la tragedia "como un fin de semana de acampada". En declaraciones a la televisión alemana N-TV, el primer ministro italiano ha asegurado que las víctimas cuentan con todo, pese a las crecientes críticas por los fallos de seguridad en la zona afectada.

"No les falta de nada. Tienen cuidados médicos, comida caliente... Por supuesto, su lugar de abrigo actual es provisional, pero hay que tomarlo como un fin de semana en una acampada", ha dicho Berlusconi mientras la fotografía del lugar del siniestro muestra centenares de personas durmiendo en tiendas de campañas, centros de acogida rebosantes de gente, edificios en ruinas, hospitales sin capacidad de respuesta y búsquedas desesperadas entre escombros.

Las palabras de Il Cavaliere han llegado cuando el último balance de muertos ha superado la simbólica y trágica cifra de 250 personas. Ése es el número que ha ofrecido Protección civil después de sacar esta noche de las ruinas 15 cuerpos más sin vida en la localidad de L'Aquila, epicentro del seísmo. Unas 1.500 personas permanecen heridas, 100 ellas en estado grave.

Berlusconi prometió este martes la reconstrucción de la región. Tras visitar L'Aquila, concentró su intervención en el compromiso de su Gobierno con los afectados, anunciando la constitución de "fondos para garantizar a las víctimas hipotecas de bajo tipo de interés" y la determinación del Ejecutivo de "proporcionar todos los recursos necesarios" a un pueblo azotado por la crisis financiera además de por la naturaleza, también con la ayuda de particulares que "ya se han movilizado".

El primer ministro renunció a visitar personalmente las áreas más golpeadas de la ciudad, como se había sugerido anteriormente. Por una vez, las exigencias de la sustancia -sobre todo el temor a dificultar las tareas de rescate- primaron sobre las de la apariencia, a las que Berlusconi otorga notable importancia. La foto entre escombros y afectados en L'Aquila no pudo ser.

Pánico y funerales

Las labores de rescate continúan mientras nuevas sacudidas durante toda la jornada del martes sembraron de nuevo el pánico entre los vecinos de la zona devastada. Durante la mañana y la tarde, en varios pueblos de la región de Los Abruzos, multitud de vecinos abandonaron sus casas por miedo a otro desastre. Los relatos estremecedores tras el seísmo se recogen entre el paisaje ruinoso de L'Aquila.

Los supervivientes y los familiares de las víctimas han comenzado a enterrar a sus muertos producto del peor terremoto en tres décadas en Italia. El primer sepelio se ha llevado a cabo en la ciudad de Loreto Aprutino y fue oficiado por el obispo de Pescara.

El ministro de Relaciones con el Parlamento, Elio Vito, ha asegurado que el Consejo de Ministros declarará en los próximos días una jornada de luto nacional por las víctimas de la catástrofe y, aunque no lo ha especificado, se prevé que coincida con el día de los funerales.

Por su parte, el presidente del Senado, Renato Schifani ha afirmado que cada senador aportará a título personal 1.000 euros para la ayuda de los damnificados, mientras que los senadores vitalicios Carlo Azeglio Ciampi, que fue presidente de la República, y Emilio Colombo, de la Democracia Cristiana, donarán íntegramente el sueldo de este mes. Por su parte, el papa Benedicto XVI ha anunciado que visitará la región de Los Abruzos.