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Turbulencias en el plan de Lula

La ex ministra brasileña de Medio Ambiente, Marina Silva, medita abandonar el PT y presentarse a las elecciones presidenciales de 2010 con el Partido Verde

La noticia que podría revolucionar las elecciones presidenciales de 2010 en Brasil para elegir al sucesor del ex tornero Lula es que la ex ministra de Medio Ambiente de su Gobierno, amiga personal y ecologista, Marina Silva, de 51 años, podría abandonar su formación, el Partido de los Trabajadores (PT), afiliarse al Partido Verde (PV) y concurrir a los comicios.

Dicha posibilidad, anunciada por ella misma ayer en el diario O Globo, ya ha creado un terremoto en el PT. Su presidente, Ricardo Berzoini, ha elogiado a su militante y ha afirmado que hará todo lo posible para que Silva no abandone el partido. Berzoini ha añadido, sin embargo, que si para un matrimonio hace falta el consenso de ambas partes, para el divorcio basta la de una de ellas.

La ex ministra, que dejó el Gobierno por incompatibilidad con sus ideas en mayo de 2008, a pesar de la amistad personal que le une a Lula, no ha confirmado de forma oficial si acepta la invitación formal para entrar en el Partido Verde. Tras haber recordado que está afiliada al PT desde hace más de 28 años, ha afirmado que lo está "sopesando a la luz de los desafíos que podrán ser más importantes para Brasil, dentro de lo que siempre creí y defendí en mi vida".

Si Silva dejase el PT, se afiliase al PV y disputara las primeras elecciones sin Lula como candidato después de 20 años, las presidenciales de 2010 podrían suponer una revolución. La precandidata del presidente brasileño es su ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, una gran gestora de obras públicas. Lula la escogió, entre otras cosas, porque es mujer y aseguraría el voto femenino.

Defensora de las renovables

Rousseff es una ex guerrillera que luchó contra la dictadura y los militares la torturaron. Pero Silva además es negra. Hija de padres muy pobres, trabajó desde niña extrayendo caucho, por lo que no pudo estudiar. Al cabo de los años, esta acérrima defensora de la selva amazónica consiguió matricularse en la universidad gracias a unas monjas y al sindicato. Su amistad con el ecologista Chico Mendes la forjó en la defensa del medio ambiente. Hoy, Silva es una de las abanderadas internacionales en asuntos relacionados con las nuevas energías y su candidatura supondría la división del voto femenino.

Los líderes del PV, a la espera de la decisión oficial de la ex ministra, están ilusionados. "La candidatura de Marina Silva sería la garantía de una discusión sobre lo que hay de más moderno, la nueva economía de bajo consumo de carbono, que el mundo necesita", ha afirmado el diputado verde Zequinha Sarney, quien ha asegurado que sondeos cualitativos y cuantitativos demuestran que la candidatura de Silva es competitiva y que aseguraría un "debate de ideas y no de personas".

La gran incógnita es Lula. El ex tornero, a pesar de las divergencias que Silva tuvo con su Gobierno en materia medioambiental, es un encantador de serpientes e intentará que la popular e intransigente Silva continúe en su partido. De lo contrario, el PT sufriría una de sus bajas más importantes y la precandidata de Lula se vería en apuros para poder conseguir el fajín presidencial. Mientras tanto, en Internet ya se ha creado un movimiento popular a favor de la candidatura de Silva.