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El Consejo de Seguridad de la ONU decide intervenir en la crisis en Honduras

El organismo convoca una reunión de urgencia solicitada por Brasil para buscar soluciones a la crisis desatada tras el regreso al país del derrocado Zelaya, que sigue refugiado en la Embajada brasileña

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha convocado una reunión de urgencia este viernes para tratar la crisis desatada en Honduras tras el regreso por sorpresa al país del ex presidente Manuel Zelaya, derrocado por un golpe de Estado el 28 de junio y que desde el lunes se encuentra refugiado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa. En los últimos días, coincidiendo con la presencia de los líderes mundiales en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU, mandatarios de varios países han realizado intensas gestiones para buscar vías de solución, entre ellos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que fue quien solicitó formalmente la convocatoria de la reunión del Consejo, que se celebrará a puerta cerrada.

El Consejo General de Naciones Unidas se había mantenido hasta ahora prácticamente al margen de la crisis causada por el conflicto hondureño, que se ha debatido principalmente en el foro de la Organización de Estados Americanos (OEA). Sí se ha pronunciado la Asamblea General, que el pasado 30 de junio aprobó por aclamación una resolución en la que pide la "inmediata e incondicional" restitución de Zelaya como presidente "legítimo y constitucional" de Honduras. También declinó reconocer al Gobierno de facto, presidido por Roberto Micheletti, que asumió el poder tras el golpe de Estado.

Para facilitar una vuelta a la normalidad en el país, la UE y la OEA anunciaron el regreso de sus embajadores a Tegucigalpa, retirados hace tres meses tras el golpe de Estado. La decisión es uno de los resultados de una reunión celebrada en la Embajada de España ante Naciones Unidas a la que asistieron, además del ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, el de la Comunidad Iberoamericana, Enrique Iglesias, y los cancilleres de Costa Rica, Chile, Guatemala, México y República Dominicana, así como el vicepresidente hondureño, Arístides Mejía, y la ministra de Exteriores, Patricia Rodas, ambos leales a Zelaya.

Misión de la OEA

Mientras, continúan las negociaciones con el Gobierno de facto hondureño para que un grupo de representantes de la OEA pueda desplazarse a Tegucigalpa con el objetivo de reactivar las conversaciones entre las partes en pugna. Aunque los dos líderes enfrentados, Zelaya y Micheletti, se muestran dispuestos al diálogo, hasta ahora ninguno ha cedido en sus exigencias: mientras el primero considera irrenunciable su regreso al poder, el segundo mantiene la orden de detener al mandatario derrocado si sale de la Embajada.

Por otro lado, Micheletti ha anunciado que aceptaría una misión integrada por el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, y el vicepresidente y canciller de Panamá, Juan Carlos Varela, a sugerencia del ex mandatario estadounidense Jimmy Carter. No obstante, Arias ha asegurado que "por el momento" no tiene planeado viajar a Honduras, pese a que ha actuado ya como mediador de la crisis y en julio pasado presentó una propuesta de solución conocida como el acuerdo de San José, que en principio fue aceptada por el derrocado mandatario y rechazada por Micheletti, que no acepta el retorno de Zelaya al poder ni el otorgamiento de amnistías políticas que incluye el documento.

Nuevo toque de queda

El Gobierno de facto anunció este jueves el levantamiento del toque de queda vigente desde el lunes de forma indefinida, así como la reapertura de los cuatro aeropuertos internacionales del país. Sin embargo, horas después decretó un nuevo toque de queda para cinco de los 18 departamentos del país y las regiones fronterizas con Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

La medida fue impuesta el lunes para "evitar disturbios". No obstante, el martes se produjeron enfrentamientos frente a la Embajada brasileña cuando policías y militares desalojaron violentamente a seguidores de Zelaya concentrados alrededor del edificio donde se encuentra refugiado el ex presidente. Al menos dos personas han muerto tras el regreso de Zelaya, según las autoridades locales.