Patrizia D'Addario afirma que Berlusconi sabía que era una prostituta

Los abogados de Tarantini, el empresario que suministraba chicas a las fiestas de Il Cavaliere, trataron de impedir la participación de la 'velina' en la RAI

MÓNICA ANDRADE | Roma 2 OCT 2009 - 12:49 CET

Este jueves por la noche, los italianos pudieron ver y oír por primera vez en la televisión pública a Patrizia D'Addario, la prostituta de lujo que ha confesado haber pasado dos noches en el Palacio Grazioli, la residencia oficial del presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi. D'Addario fue la invitada del programa de Rai 2, Annozero, que conquistó una audiencia de más de siete millones de espectadores y un share del 28,9%.

En su intervención, D'Addario afirmó que el presidente Berlusconi sabía que ella era una escort -"Todos lo sabían, las chicas y Tarantini. Pasé dos noches allí"- y que no era la única prostituta, pese a que las otras chicas se definen a sí mismas "como chica-imagen, modelo o actriz". De esta manera, la mujer contradice la afirmación de Berlusconi, que en la rueda de prensa conjunta con José Luis Rodríguez Zapatero, tras la cumbre bilateral de La Maddalena, dijo que "la satisfacción más bella es la conquista" y que las chicas que acudían a sus fiestas eran "amigas" de Gianpaolo Tarantini.

Patrizia D'Addario confirmó que tras pasar la segunda noche con Berlusconi había recibido la promesa de que le ayudaría con el proyecto inmobiliario que estaba tratando de sacar adelante. "Sin embargo, nadie apareció por las obras. Me han traicionado, igual que con mi candidatura política a las elecciones europeas. Ellos fueron los que me la ofrecieron y luego ni siquiera me dejaron entrar en la rueda de prensa que el presidente dio en Bari", dijo.

Indignación de Berlusconi

La participación de la escort en un programa de la televisión pública ha desatado la indignación de Berlusconi, según contó Maurizio Belpietro, director del periódico derechista Libero, e invitado este jueves por partida doble en dos emisiones de la Rai, Annozero y Porta a Porta. Horas antes tanto Belpietro como el presentador de Porta a Porta, Bruno Vespa, se habían reunido con Berlusconi, para tratar, según dijeron, de "otros asuntos". Pese a ello, Belpietro señaló en Porta a Porta que Berlusconi estaba "profundamente indignado", porque "la televisión pública no debe dar espacio a ciertos personajes".

La participación de Patrizia D'Addario en el programa estuvo pendiente de un hilo hasta última hora. Poco antes de la emisión, Michele Santoro, director del programa, recibió una comunicación del departamento legal de la RAI desaconsejando la entrevista. Los abogados de Gianpaolo Tarantini, acusado de suministrar chicas para las fiestas de Berlusconi, también trataron de impedir su declaración. Santoro se mantuvo firme y declaró en directo que él seguiría haciendo su programa hasta que alguien se lo impida.

Annozero contó también con la participación en directo desde Estados Unidos del premio Pulitzer Carl Bernstein. El periodista, conocido en todo el mundo por destapar junto a Bob Woodward el escándalo Watergate que acabó con la presidencia de Nixon, dio su opinión sobre la situación de la libertad de prensa en Italia. "La actitud del presidente italiano, que trata de limitar la información sobre sus asuntos, conduce al estalinismo soviético, indigno de una gran democracia occidental". Bernstein afirmó que la prensa tiene el "legítimo deber" de aclarar si son ciertas las acusaciones contra un jefe de Gobierno.

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