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La Justicia confirma que Berlusconi sobornó a Mills

El abogado británico, condenado a cuatro años y medio de cárcel, fue sobornado por Berlusconi en 1997 para que testificara a su favor

El Tribunal de Apelación de Milán ha confirmado la condena a cuatro años y seis meses de cárcel para el abogado británico David Mills. Los magistrados ratificaron la sentencia de primer grado y volvieron a dar razón a los fiscales, según los cuales Mills recibió 600.000 dólares de Silvio Berlusconi a cambio de mentir cuando fue llamado a testificar en dos juicios en contra de Il Cavaliere.

Se trataba de dos procesos en los que se investigaban fondos secretos del primer ministro, uno relacionado con All Iberian y otro con Mediaset, de 1997 y 1998. El letrado inglés no contó toda la verdad a propósito del papel crucial de Berlusconi en la estructura offshore creada por Mills para actividades ilegales de Fininvest.

Berlusconi fue un convidado de piedra en la sala del Tribunal. La sentencia reconoce que Mills es corrupto y Berlusconi su corruptor. De hecho, en principio, el fundador de Fininvest era coimputado en el proceso pero no llegó a sentarse en el banquillo porque estaba protegido por la ley Alfano, la norma que garantizaba la inmunidad a los más altos cargos del Estado. Sin embargo, a principios de mes, el Constitucional tumbó la ley. Todos los juicios en su contra pueden reanudarse. El de corrupción de Mills, también. Pero el jurado que condenó en primer grado al británico no puede volver a trabajar sobre el caso y hay que formar otro. Un trámite que puede tardar meses. Gracias a la ley de inmunidad, Berlusconi ha ganado tiempo y ahora existe el riesgo real de que los jueces no dicten sentencia antes de la prescripción del caso, en abril de 2010.

La condena en segundo grado del letrado británico le obliga también a resarcir con 250.000 euros a la Presidencia del Consejo de Ministros, que se constituyó como parte civil cuando el jefe del Ejecutivo era Romano Prodi. En un año las cosas han cambiado y en aquel escaño ahora se sienta Berlusconi: por un milagro de puro surrealismo, que dice mucho sobre la anomalía que es hoy Italia, Mills devolverá parte del soborno a su sobornador.