Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Detenido el ultra israelí que cargó contra todos

Un colono que asesinó a dos palestinos sólo fue investigado cuando comenzó a atacar a ciudadanos judíos

La policía israelí levantó la censura y afloró lo que tantos israelíes saben, y ningún palestino ignora: la impunidad casi total cuando de agresiones -incluido asesinatos- a árabes se trata. Yaakov Teitel, colono fanático, nativo de Florida (Estados Unidos) y ciudadano israelí tras acogerse a la Ley de Retorno, la normativa que permite a cualquier judío del mundo convertirse en israelí, aterrizó a mediados de los años noventa en Tel Aviv con ansias de venganza. Los atentados suicidas de las organizaciones palestinas habían sacudido su conciencia y decidió tomarse la revancha. En solitario. Mató a tiros a un taxista palestino de Jerusalén y asesinó a balazos a otro pastor en Yatta, al sur de Hebrón. Fue detenido, pero la policía no encontró evidencias para procesarle. Es casi la norma. Aunque cientos de palestinos son encarcelados, algunos durante años, sin que se presenten cargos contra ellos, cuando de ciudadanos judíos se trata la benevolencia roza la impunidad. Más del 90% de los ataques contra palestinos se archivan, muchos sin ser investigados. Pero Teitel puso en su punto de mira a gays y lesbianas, a la policía, y a prestigiosos profesores universitarios. Ahí cavó su fosa. Fue capturado el 7 de octubre, con una pistola cargada, mientras pegaba carteles en los que se alababa el asesinato de dos personas perpetrado en un centro de homosexuales en Tel Aviv el pasado mes de agosto.

Después de los crímenes contra los dos árabes, Teitel regresó a Estados Unidos, para volver a Israel en 2000. La breve detención de 1997 no le impidió obtener una licencia de armas. Éste es el arsenal hallado ahora por las autoridades israelíes: seis fusiles y subfusiles automáticos, munición y explosivos. Con ellos perpetró sus fechorías durante años. El ultra -37 años, casado con cuatro hijos, y vecino de la colonia de Shvut Rachel colocó minas artesanales en el pueblo de Abu Gosh, en las cercanías de Jerusalén; escondió otra bomba en otra aldea cercana a Ramala, en 2003; y diseminó botellas con veneno en las inmediaciones de un pueblo árabe en el centro de Cisjordania.

Un largo historial

Su expediente criminal continuó creciendo. El ultra Teitel, según la información de la policía, colocó explosivos en marzo de 2007 en las cercanías del monasterio de Beit Jimal porque los monjes cristianos daban caramelos a los niños judíos. Ya había decidido ampliar el abanico de sus objetivos desde 2006, cuando depositó explosivos en la comisaría de la colonia judía de Eli. Según los investigadores, este atentado y otros contra patrullas policiales en Jerusalén, estaban destinados a boicotear las marchas de la comunidad gay en Jerusalén.

Teitel prosiguió su andadura. En marzo de 2008, remitió dulces que escondían explosivos a una familia de judíos mesiánicos -una secta que cree que Jesús fue el mesías, anatema para los judíos? e hirió de gravedad a un adolescente, y en septiembre de ese año dirigió su ira contra el profesor Zeev Sternhell, un académico de enorme prestigio en Israel, una eminencia en el estudio de los movimientos fascistas y feroz crítico de la ocupación de los territorios palestinos. La bomba colocada en el portal de su casa le causó heridas de cierta consideración. "Es un asesino en serie, un terrorista judío que atacó a diferente tipos de gente", declaró el portavoz de la policía, Micky Rosenfeld. No faltan, sin embargo, quienes piensan que a la policía y a los servicios secretos no les han importado en la misma medida todos los grupos sociales.

"Es razonable asumir que si Teitel hubiera centrado sus ataques sólo en los palestinos se habría topado con pocos problemas con las autoridades. Su gran error fue apuntar también a no árabes... La experiencia y las estadísticas muestran que las autoridades israelíes son marcadamente laxas cuando se trata de perseguir la violencia contra los palestinos", escribía ayer el analista del diario Haaretz, Avi Issacharoff. En efecto, proliferan los casos de asesinatos de árabes que caen en el olvido. En ocasiones, los familiares de las víctimas no han recibido notificación alguna. Otras veces, los colonos han sido filmados en plena acción violenta. Zeev Braude, vecino de la colonia de Kiryat Arba (Hebron), fue grabado mientras disparaba contra palestinos desarmados. Las argucias legales y las "razones de seguridad" le evitaron cualquier condena.

Estos días se conmemora el magnicidio del ex primer ministro, Isaac Rabin, el 4 de noviembre de 1995. Un asesinato cometido por Yigal Amir, un joven de perfil muy similar al de Teitel o al de Baruch Goldstein, el médico de Kiryat Arba que descargó su fusil en el mausoleo de Abraham, en Hebrón, en febrero de 1994 matando a 29 fieles musulmanes. El Shin Bet, el servicio de espionaje interno, que comenzó la búsqueda y la concienzuda vigilancia de Teitel sólo cuando las víctimas empezaron a ser israelíes, asegura que hay muchos más individuos como él. Resulta evidente. No hay más que dar una vuelta por varias de las colonias que frecuentaba Teitel para constatar que el fundamentalismo judío más radical goza de buena salud en la Cisjordania ocupada.