Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
MAURICIO MACRI | Gobernador de la ciudad de Buenos Aires

"No hay obstáculos para que yo vaya a las elecciones"

El gobernador, que fue recibido en España por el Rey, ha centrado más sus reuniones en los comicios de 2011 que en los intereses de los porteños

Mauricio Macri (Tandil, 1959), gobernador de la ciudad de Buenos Aires, no quiso asistir al partido del pasado sábado entre España y Argentina. Tenía un mal presagio. El que fue presidente del Boca Juniors durante 12 años cree que hay trabajo por hacer hasta la cita mundialística de Suráfrica. Más o menos como el que a él y a su partido, Propuesta Republicana (PRO), le espera hasta otra cita, las elecciones de 2011. Macri considera que los votantes, en los comicios del pasado 28 de junio, "dijeron basta al ciclo kirchnerista, con lo cual se abren enormes posibilidades para nuestro país, para incorporarse de nuevo al mundo, para bajar el nivel de confrontación", asegura en una entrevista con EL PAÍS en un hotel madrileño.

Es más que probable que Macri encabece las listas del PRO, aunque él no lo haya anunciado oficialmente. Muchos consideran que su visita a Madrid es su primer viaje como candidato presidencial. Él ríe complacido. "Yo viajo sistemáticamente a España. Creo que como hombre que trata de construir una Argentina mejor tengo la obligación de mostrarle al mundo otra cara de la Argentina distinta a la de la confrontación y el aislamiento que han planteado los Kirchner", asegura.

Sobre su gestión como jefe del Ejecutivo porteño estos últimos años, Macri, seco y tosco en las distancias cortas, se limita a culpar al Gobierno nacional de todos los problemas que azotan la ciudad. "Nos ha obstaculizado mucho la acción, pero hemos mejorado mucho la calidad del espacio público, la educación pública, hemos organizando mejor el tema de la salud... Estamos contentos"

Pregunta. En nueve meses, Buenos Aires ha sufrido 440 cortes de tráfico. Es posible incluso que esta cifra ya se haya quedado anticuada...

Respuesta. Porque el Gobierno nacional avala este tipo de situaciones. El caso más absurdo es tener un puente internacional cortado desde hace tres años. Diariamente sufrimos manifestaciones de todo tipo. Más allá de lo legítimo del reclamo, nunca es perdonable que se avance sobre el derecho de los otros, a la hora de ir a trabajar, de ir a clase...

P. ¿Toda la culpa la tiene el Gobierno? ¿Usted no ha hecho nada mal?

R. Yo no tengo responsabilidad sobre el control del espacio público. Ellos [los Kirchner] no han querido transferir la fuerza policial. No hay nada que podamos hacer más que reclamar que se cumplan las leyes.

P. ¿Qué tiene que decir sobre el caso de espionaje en el que está envuelto?

R. El Gobierno tiene muy poco prestigio de liderazgo, pero sí capacidad de daño. Las denuncias claramente quieren correr foco de atención.

P. ¿Qué le parece la nueva ley de reforma política?

R. Muy amañada. No me despierta entusiasmo. Me parece que no es una prioridad en estos momentos y ni siquiera ataca los temas centrales, como son el voto electrónico o la papeleta única, que darían más transparencia al acto electoral. Pero los Kirchner tienen la fantasía de que exista una reforma que les permita sostenerse en el poder.

P. En las elecciones del pasado junio, los Kirchner sufrieron una derrota estrepitosa. La oposición, sin embargo, sigue desunida. ¿Por qué?

R. Porque la gente distribuyó el poder, no votó una única oposición. Hay dos sectores principales, el que espera construir el PRO y otro alrededor del radicalismo, que también tiene la agenda complicada a la hora de sumar. Las elecciones dejaron un mapa que nos obliga, sobre todo a partir del 10 de diciembre [cuando se forme el nuevo Congreso], a extremar los esfuerzos por generar coincidencias y detener el kirchnerismo, que solamente hace daño.

P. ¿ Por qué es imposible una oposición unida?

R. Porque representamos distintas historias, distintos orígenes, distintas visiones, por más que hoy haya más coincidencias que en el pasado.

P. ¿Es posible vencer al oficialismo desde la desunión?

R. Para mí, el oficialismo no tiene ninguna posibilidad en las próximas elecciones. Los dos candidatos de nuestro espacio y los del radicalismo y sus aliados serán quienes conduzcan el futuro de Argentina [a partir de 2011].

P. Hace dos años, al ser elegido gobernador de Buenos Aires, aseguró que el compromiso con la ciudad le excluía de presentarse a las presidenciales. ¿Sigue existiendo ese obstáculo?

R. Hoy no hay ningún obstáculo, y estoy comprometido a preparar una propuesta que entusiasme y que devuelva la esperanza a los argentinos en 2011.

P. ¿Eso quiere decir que se va a presentar a las elecciones?

P. No hay todavía una definición de candidaturas, pero sí que el PRO tendrá una buena propuesta.

P. ¿No lo descarta entonces?

R. No, no lo descarto, pero tampoco lo afirmo.

P. ¿Cuáles van a ser sus prioridades si accede a la presidencia?

P. Retomar las alianzas estratégicas, primero en la región, empezando con Brasil. Recuperar como aliado a España, que ha sido muy castigado, y sumar una alianza estratégica con el país con el que más nos podemos complementar, que es China. Argentina puede producir todos los alimentos y minerales que necesita China. Y China ha desarrollado una capacidad de infraestructuras extraordinaria, que es lo que nosotros necesitamos.

P. ¿Cómo ha gestionado Argentina la crisis?

R. El nivel de aislamiento ha jugado a nuestro favor. Pero preferiría estar metido en el mundo como Brasil, recibiendo récords de inversión. No sólo Brasil, también Chile, Perú, Colombia.

P. ¿Por qué Argentina ha desperdiciado lo que Brasil ha conseguido?

R. Porque Brasil tuvo a Lula, la buena gestión de Cardoso, y Argentina tuvo a los Kirchner, que destruyeron lo bueno y lo malo que se hizo antes y no añadieron nada nuevo.

Una visita de Estado para un alcalde

J. L, Madrid

La satisfacción de la delegación de Mauricio Macri era ayer evidente. El trato que ha recibido en su primera visita como jefe del Ejecutivo porteño no es habitual en un alcalde, el cargo que en España se asemeja más al suyo, aunque, en realidad, Macri tiene más atribuciones. Más allá de sus reuniones con los dos principales encuentros de Madrid, el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, con quien ya se reunió siendo alcalde electo, Macri mantuvo encuentros importantes con empresarios y representantes del Gobierno y del Partido Popular. Ayer por la noche estaba previsto que asistiese a una cena en la que, en teoría, estaría el ex presidente José María Aznar, a quien Macri reconoció tener como "ejemplo de buen estadista".

Pero, sin duda, la foto más importante fue la que consiguió al ser recibido por el rey Juan Carlos. Podría tratarse de una mera instantánea para el recuerdo si no fuese por las aspiraciones del futuro candidato peronista. Algunos miembros de la delegación sonreían cada vez que se les comentaba la posibilidad de que se presentase a las presidenciales de 2011. Esta visita, reconocían, más allá de mirar por los intereses porteños pretendía abrir el camino de esa posible candidatura presidencial y allanar las relaciones con España en caso de salir elegido presidente, siempre culpando al Gobierno del matrimonio Kirchner de la situación actual. "La relación entre España y Argentina está hibernando. Se mantienen las buenas formas, pero la relación está en su pico más bajo. El motivo de esta visita es decirle a España que en 2011 comienza una nueva etapa y que España tiene un rol fundamental".

En la misma línea se mostró el ministro de Desarrollo Económico de la ciudad, Francisco Cabrera, que calificó de "extraordinaria" la reunión que mantuvieron con una serie de empresarios ayer por la mañana, y en la que estuvieron presentes representantes de Gas Natural, Repsol, BBVA, OHL e Indra, entre otras entidades.

"Lo que planteamos es que Argentina va a reforzar la seguridad jurídica para las empresas", aseguró Cabrera a este periódico. "Nuestra propuesta es proempresas, para que se respeten las reglas del juego. Creo que España hizo una apuesta para invertir en Argentina, y el inversor español ha sido injustamente maltratado. Si eso no cambia, los lazos se verán afectados", añadió.

Sobre la situación actual de la economía de su país, Cabrera manifestó que Argentina "está saliendo del tablero de las inversiones, porque se ha generado un mal clima de negocios", y animó a seguir el camino de Brasil, "un gran ejemplo a seguir. Es prioritario estrechar más los lazos con ellos".

Más información