El fuerte terremoto de Chile causa al menos 300 muertos

El temblor, de 8,8, afectó a la ciudad de Concepción, la segunda en importancia del país, y deja sin suministro eléctrico a Santiago, la capital.- El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) rebaja la alerta de 'tsunami' en la costa del Pacífico de Suramérica

MANUEL DÉLANO | Santiago 28 FEB 2010 - 03:13 CET
Ve en directo las consecuencias del temblor en el Canal 24 horas de la televisión nacional chilena o escucha la emisora de ADN Chile (Unión Radio) Sigue los testimonios de los testigos en Twitter: @el_pais/terremoto-chile, #Concepcion y #Chile ¿Estás intentando localizar a alguien? Google ha habilitado un buscador de personas

El sueño de los chilenos quedó interrumpido abruptamente a las 3.34 de la madrugada (las 7.34, hora peninsular española) por un terremoto 8,8 grados de intensidad en la escala de Richter, que ha sacudido con violencia la zona central y sur del país y ha provocado al menos 300 muertos, según cifras oficiales. Hay 15 desaparecidos y decenas de heridos. El seísmo también ha dejado numerosas escenas de derrumbes de carreteras y edificios, marejadas, roturas de vidrios, grietas en caminos, caídas de postes y cortes de la energía eléctrica y de las comunicaciones. Fuentes oficiales han cifrado en al menos medio millón las viviendas destruidas por el temblor y en más de un millón y medio las dañadas, aunque los trabajos de evaluación de los daños podrían prolongase hasta dos semanas más.

Consejos y recomendaciones de la Cruz Roja a los chilenos afectados, en Twitter

Teléfonos de emergencia en Chile: +56 568 1290 / +56 568 1295

Acompañado por un ruido ronco y profundo, el terremoto tuvo una duración superior a dos minutos y su epicentro se situó 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, unos 325 kilómetros al sur de Santiago. El seísmo se ha sentido con diferente intensidad en la mayor parte de Chile, entre Antofagasta y Concepción, en localidades de Argentina por el oeste y sus efectos han llegado hasta el océano Pacífico. Ha sido entre 50 y 100 veces más intenso que el terremoto que asoló Haití en enero pasado, y en la historia sísmica de Chile es el tercero más intenso, según han calculado los sismólogos. La franja afectada de la placa continental en la que se encuentra Chile es de aproximadamente 350 kilómetros, entre el balneario de Pichilemu y el Golfo de Arauco.

En la oscuridad hubo escenas de pánico durante el terremoto. En las alturas, a partir del sexto piso en los edificios en Santiago era muy difícil mantenerse en pie. Al ruido del seísmo se agregaron en las zonas residenciales los de las alarmas de autos y casas, activadas por el movimiento ondulante del suelo, y los gritos y llantos de las personas.

El gobierno ha decretado zona de catástrofe entre las regiones de Valparaíso y de la Araucanía, incluyendo a Santiago, ha suspendido los actos masivos, conciertos y partidos de fútbol, y ha postergado el inicio de clases en marzo. Tras reunirse de emergencia con los ministros y enviar un mensaje llamando a la tranquilidad de la población, la presidenta Michelle Bachelet partió a primera hora a recorrer las áreas más afectadas en la zona sur del país. Según ha contado, los mayores daños se encuentran en viviendas antiguas, construidas con adobes.

También ha anunciado su presencia en las zonas más afectadas el presidente electo del país, Sebastián Piñera, quien ha ofrecido toda la colaboración de su futuro gabinete al actual Ejecutivo . Piñera se ha comprometido, además, a destinar un 2% del presupuesto nacional a la reconstrucción de las zonas afectadas por el seísmo.

La mayor parte de las víctimas se han concentrado en las regiones del Maule y de Concepción. En esta última ciudad, donde se encuentra un grupo de estudiantes españoles que no han sufrido daños personales , un edificio residencial nuevo, de 15 pisos de altura, cercano a la ribera del río Bío Bío se ha desplomado y ha quedado con una altura de cuatro pisos. Una persona que vivía en el octavo piso consiguió sobrevivir. "Fue tremendo. De repente vi un poco de luz y salí", ha contado en televisión.

El país ha quedado con su columna vertebral de transportes trizada. Niguna infraestructura nueva ha resistido. La carretera Panamericana, que une Chile de norte a sur, ha quedado interrumpida en más de cinco puntos, incluyendo puentes cortados y socavones en el camino. El aeropuerto de Santiago ha sufrido daños y todos sus vuelos han quedado suspendidos y los que ya estaban en marcha han sido desviados a Argentina. Las autoridades creen que permanecerá cerrado entre 24 y 48 horas.

Decenas de miles de personas que disfrutaban sus últimos dos días de vacaciones de verano han cargado rápidamente sus autos en la madrugada para iniciar el regreso anticipado desde balnearios y la zona sur del país, contribuyendo al atasco de las carreteras.

En Santiago, el Metro se ha cerrado y los autobuses urbanos solo funcionan a medias. La red de carreteras de la capital ha sufrido daños y en la zona norte de la ciudad han caído brazos completos de la vía en la autopista Vespucio Norte y pasos para peatones en la ruta Panamericana, aplastando coches, sin que consten víctimas fatales. El gobierno ha recomendado a la población no salir de sus domicilios, salvo que sea muy necesario.

En Concepción, donde hay al menos 32 muertos, un puente ha caído sobre el Bío Bío, el río más ancho del país. La Facultad de Química de la Universidad de esta ciudad ha quedado arrasada por un incendio. Las zonas periféricas de la ciudad, como las de Santiago, no se han librado de saqueos en farmacias y supermercados, según informes periodísticos.

"Me agarré de una puerta como pude y el terremoto me bamboleaba de un lado a otro, mientras mi gata, que la tenía en brazos, me rasguñaba hasta que se soltó y corrió desesperada dentro del apartamento", cuenta Beatriz, una arquitecta que vive en un edificio de clase media en la capital, donde el seísmo ha alcanzado el grado 8.

En numerosos edificios, incluidos algunos con apartamentos a la venta, se han roto los vidrios externos, mientras que en casi todas las viviendas han acabado por el suelo la vajilla, cuadros y libros. Sin luz, quienes viven en altura bajaron hasta las calles por las escaleras. A las 3.40 de la madrugada, en muchas zonas de las principales ciudades del país había decenas de miles de personas, casi como si fuera de día.

Muchas personas han permanecido en las calles y prefieren no volver a sus domicilios. Sin semáforos, el tránsito se ha vuelto caótico y, como no había teléfonos funcionando, ni fijos ni celulares, para saber cómo estaban los parientes o amigos, ha sido necesario partir en coche hasta sus viviendas. Los peajes con cobradores humanos han dejado pasar en forma gratuita a los vehículos. En torno a las 4.30, la capital tenía tanto tránsito de autos como en cualquier fin de semana a las cuatro de la tarde.

En las barriadas periféricas, las personas han encendido fogatas con maderas para iluminar la zona y entibiarse, mientras pernoctaban esperando que pasaran las réplicas y volviera la energía eléctrica. Al mediodía (hora local), un tercio de la población de Santiago aún no contaba con electricidad.

Hasta el momento se han registrado al menos 25 réplicas con intensidad superior a 5 grados Richter, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. En el océano Pacífico el seísmo ha generado una alarma de tsunami y marejadas con grandes olas, que han azotado varias ciudades costeras.

En la isla Robinson Crusoe, del archipiélago Juan Fernández, a 667 kilómetros del continente, donde no se sintió el sismo, el océano ha subido en forma de ondas sucesivas que se han llevado las construcciones más bajas, lo que permitió a muchos huir. El primer recuento de víctimas en la isla señala que hay al menos cinco muertos y 11 desaparecidos. Por precaución, la armada ha alertado a la población para que desalojara el área ribereña de Isla de Pascua, situada a 3.762 kilómetros de Chile continental.

En la playa Changa de Coquimbo, al norte de Santiago, el mar ha avanzado más de 80 metros, arrastrando instalaciones de un circom, mientras Queen Dichato, al sur de la capital, ha arrastrado coches e inundado viviendas, según han contado los afectados. En Talcahuano, el mar ha penetrado con lentitud hasta 20 cuadras al interior y una gran ola ha cubierto la zona del balneario de Iloca. "Prácticamente Iloca desapareció", ha asegurado Víctor Roa, un vecino del lugar, quien contaba que las personas huyeron a los cerros, donde sus parientes estaban rezando.

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EL PAÍS

FOTOGALERIA: Bandera entre escombros

Un habitante de Pelluhue, a unos 322 kilómetros al sureste de Santiago, muestra una enseña nacional chilena rescatada de los escombros. / AP

El número de víctimas aumenta a medida que pasan las horas. Tanto que las televisiones no pueden actualizar los datos. La región más afectada ha sido la de Maule. Allí los heridos se trasladan hasta los hospitales en busca de ayuda. La presidenta Bachelet también ha querido estar allí para evaluar in istu los daños. / AGENCIA ATLAS

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