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Marina Silva presenta su revolución verde

La candidata presidencial brasileña propone una serie de medidas concretas

Ante las voces que tachaban a la candidata verde a las presidenciales brasileñas, Marina Silva, de ser una pura idealista, la primera respuesta ha sido adelantar varias propuestas concretas relacionadas con el medio ambiente: cambiar toda la flota de taxis de Brasil, que hoy usan combustible contaminante, por coches eléctricos; que el Gobierno ofrezca incentivos fiscales a las empresas periodísticas que ofrezcan libre acceso a su contenido en la Red y ayudas federales a los Gobiernos locales que limiten el uso de vehículos particulares en algunas zonas clave de las grandes ciudades, incentivando el uso de taxis baratos.

El uso de coches eléctricos podría, además, bajar el precio de los taxis, que se calcula que en Brasil pasan de los 200.000 (sólo en São Paulo son 40.000) y que son los que más contaminan al estar rodando las 24 horas. Todo ello iría unido a una nueva política nueva del transporte público, que hoy supone una carga muy pesada para los trabajadores brasileños, que gastan la mitad de su sueldo para ir a trabajar, sobre todo en las zonas urbanas.

Las propuestas buscan conjugar exención tributaria, sostenibilidad y libertad de expresión. Entre los expertos que participan en las discusiones sobre el proyecto de los verdes figuran los economistas Jacques Ribemboim y Clovis Cavalcanti.

En el proyecto referido a Internet, el Partido Verde estudia también fomentar la difusión de contenidos culturales con la autorización del autor.

Días atrás, el diario Folha de São Paulo afirmó en su editorial que la candidatura de Silva es "la novedad" en las elecciones presidenciales, ya que presenta un estilo nuevo de concebir, no sólo el papel del Estado en la economía de mercado, sino la forma de hacer política con los ojos volcados en los problemas concretos de los ciudadanos, así como su posicionamiento frente a los peligros que acechan al planeta. ¿Utopía o verdadera modernidad?