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Tribuna:

La ciencia de los milagros

8 de cada diez mexicanos cree que la fe todo lo puede

Mario Molina Pasquel, el mexicano que compartió en 1995 el premio Nobel de Química por su descubrimiento del agujero en la capa de ozono, dice que su interés por la ciencia se despertó cuando siendo niño vio a través de un microscopio de juguete una célula. Difícil pensar que este mismo interés pueda surgir en muchos de esos miles y miles de niños mexicanos que acuden a escuelas donde los laboratorios o los talleres son sólo promesas y la enseñanza de la ciencia se restringe a una tediosa, aburrida y muy estresante experiencia teórica.

Según la encuesta que entregamos hoy a ELPAIS.com, ocho de cada diez mexicanos considera que la labor de los científicos es de las más importantes para la sociedad comparada con la de otras profesiones; pero ¡cuidado!, pues según la encuesta del 2007 sobre Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México, responsabilidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), todavía seis de cada diez mexicanos piensan que la astrología y el conocimiento de los signos del zodiaco es una ciencia, y una proporción similar considera que la parasicología también lo es.

Aunque en los últimos años se han multiplicado en México las exposiciones y programas con contenidos científicos, apenas 8.5% de los encuestados por el CONACYT se consideran así mismos como bien informados en la materia, y de acuerdo con la misma fuente, la mitad de los mexicanos piensa que los investigadores y científicos, debido a su conocimiento, tienen un poder que los hace peligrosos.

Según la encuesta que presentamos hoy, la mayoría de los mexicanos no cree que la ciencia pueda en el mediano plazo tener resultados positivos en temas como la falta de alimentos o la escasez del agua, y si bien en el campo de la medicina las expectativas sobre posibles resultados científicos son mayores, hay que considerar que somos una sociedad en la que el 35% de las personas están convencidas que las piedras como el cuarzo o el zafiro tienen propiedades curativas.

Eso sí, por lo visto fe no nos falta. Ocho de cada diez adultos en nuestro país cree firmemente eso de que la fe mueve montañas y el 71% está convencido que existen los milagros.

Sólo un 14% dice que le haría caso a las predicciones de una adivina y apenas 19% se dejaría hipnotizar para saber de sus vidas anteriores. Sin embargo, 44% de las personas que entrevistamos asegura que hay personas con poderes malignos y 41% piensa que una cruz puede defenderlos de los malos espíritus.

Determinados por sus limitadas experiencias, muchos mexicanos consideran científicos a Jaime Maussán, popular relator de episodios con objetos voladores no identificados, o Madam Sazú, síquica que en breves consultas telefónicas de hasta mil pesos (55 euros) da números para ganar la lotería o solucionar problemas de toda índole.

Si en México realmente queremos dar el salto hacia una sociedad moderna, el reto para todos -científicos, maestros y comunicadores-, es hacer que lo realmente importante, como la ciencia, se vuelva algo interesante, práctico y de impacto directo en nuestras vidas. Si no lo conseguimos la sociedad seguirá buscando las soluciones a sus problemas en la fe, los milagros o el horóscopo del día, y no es que quiera decepcionarlos, pero por ese camino sinceramente no creo que podamos encontrarlas.