La madre de Paulette, principal sospechosa de la muerte de la niña mexicana

El cadáver de la pequeña de cuatro años fue localizado debajo de su cama tras estar nueve días desaparecida.- La policía retiene a los progenitores por la inconsistencia de sus testimonios

Los padres de Paulette Gebara Farah, una niña de cuatro años cuya desaparición se denunció en México el lunes 22 de marzo y que ha sido hallada muerta en su habitación con síntomas de asfixia, se encuentran retenidos por la policía. Ambos están bajo arraigo (aislados a la espera de que avance el caso) por la inconsistencia de sus declaraciones en torno al suceso. La Procuraduría General de Justicia ha evitado acusar por el momento a los progenitores como los culpables de la muerte de Paulette, aunque se han convertido en el principal blanco de la investigación.

La madre, Lisette Farah, es la primera sospechosa. "Ha caído en contradicciones y ha incurrido en falsedades", ha asegurado el fiscal Alberto Bazbaz Sacal. La mujer presenta además "un trastorno de personalidad", según se desprende de los interrogatorios. "Seguiremos esforzándonos para saber por qué Paulette fue asfixiada y sobre todo concluir con certeza quién realizó tales hechos", ha añadido el fiscal.

La foto de la menor estaba en las cajas de los supermercados, en las calles, en lo alto de edificios; la televisión, la radio, los diarios y las redes sociales no paraban de reportar su ausencia. En todas partes de la capital mexicana se preguntaba por Paulette. La pequeña sufría discapacidad motriz en la mano izquierda y tenía problemas de lenguaje. Las extrañas circunstancias de su caso recordaban la historia de Madeleine McCann, la niña británica que desapareció en Portugal en mayo de 2007. Pero a diferencia de McCann, que continúa desaparecida, Paulette fue hallada ayer en el sitio menos esperado. En su casa. En su habitación. Oculta en un hueco de su cama. Muerta.

Paulette fue un bebé prematuro. Nació a las 25 semanas de embarazo. Tenía problemas para moverse y para hablar. Una de sus manitas no le obedecía, y cuando le preguntaban por su nombre, ella respondía: "Po". Requería atención permanente. Todo eso lo contó su madre a los medios. A los padres de Paulette se les miró con suspicacia desde el primer momento. Grupos en la red social Facebook dudaban de su historia. Pese a que dieron entrevistas y a que abrieron las puertas de su lujoso condominio en un municipio aledaño a la Ciudad de México.

La policía del Estado de México se hizo cargo de la investigación el lunes 22 de marzo, cuando una de las dos niñeras que cuidaban de Paulette se dio cuenta de que ésta no estaba en la cama. Ahí las versiones comenzaron a enredarse. La madre declaró que el domingo por la noche la acostó, "como era rutina", y que no supo más. El padre refirió que ninguna cerradura había sido forzada, que los perros no alertaron nada, que nadie había visto ni oído nada. Y luego, nada. La hipótesis de un secuestro fue rápidamente descartada -nadie pidió rescate ni contactó con la familia-, y ninguna pista fue reportada fuera del edificio en el que vivía Paulette. La policía decidió entonces, el lunes pasado, aislar a las dos niñeras y a los padres.

Todos la buscaban fuera, pero la niña fue hallada en su habitación, donde unas letras que forman su nombre adornaban una pared. Desde la medianoche del martes la policía realizó una reconstrucción más de los hechos y finalmente encontraron su cadáver. Según los primeros indicios, falleció asfixiada. La noticia de su muerte inundó Internet, en donde siguen las preguntas sobre Paulette, la niña que aparecía sonriente en la foto que se convirtió en la imagen de la llegada de la primavera en México.

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Uno de los carteles que anunciaban la desaparición de la niña Paulette antes de hallarse su cadáver. / REUTERS

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