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La presidenta electa de Costa Rica busca el consenso de Centroamérica

Chinchilla viaja a cuatro países para fortalecer la seguridad y la unión de la zona

La presidenta electa de Costa Rica, Laura Chinchilla, ha dado inicio a sus funciones presidenciales antes de que éstas entren en vigor oficialmente, el próximo sábado 8 de mayo. Aún con pasaporte de ciudadana común y saltando de un vuelo comercial a otro, la futura mandataria costarricense ha lanzado su primer mensaje de política exterior dirigiéndose a los vecinos centroamericanos e intentando allanar el camino en una región plagada de disonancias políticas y necesitada de consensos en temas como el crimen organizado.

El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua son los destinos de un viaje de sólo dos días centrado en la necesidad de una lucha común contra el narcotráfico regional. Ayer tenía previstas reuniones con los presidentes de Guatemala, Álvaro Colom, y Nicaragua, Daniel Ortega, con quien Chinchilla aplica todas las pinzas diplomáticas para evitar las confrontaciones que caracterizaron el periodo de convivencia con Óscar Arias, desde 2006. Ortega es el único gobernante de la región que ha evitado confirmar su presencia en la toma de posesión de Chinchilla.

La presidenta electa visitó el lunes a Mauricio Funes en San Salvador y a Porfirio Lobo en Tegucigalpa. En Honduras, pidió a la comunidad internacional un mayor esfuerzo encaminado a la normalización diplomática, nueve meses después del golpe de Estado. Chinchilla, del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN, centroderecha), llamó a los países de América a acelerar el reingreso de Honduras en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en el Sistema de Integración Centroamericana (Sica).

Con todos hay un punto común: el combate a las redes de narcotraficantes que, presionadas en México y Colombia, usan los 500.000 kilómetros cuadrados centroamericanos para refugiarse y almacenar la cocaína, además de aprovecharlos como autopistas de la droga hacia el norte y del dinero sucio hacia el sur. Y también está el crimen organizado, la delincuencia de barrio, las pandillas, el atraso social... Chinchilla sabe que su Gobierno sólo tendrá éxito si logra frenar el aumento de la inseguridad y, para ello, necesita a sus vecinos.

La presidenta electa anunció este lunes que incorporará a Costa Rica a la Comisión de Seguridad de Centroamérica, un órgano regional del que el Gobierno de Arias prefirió mantenerse al margen, como en la mayoría de los órganos que suponían unión regional. La "política exterior de grandes ligas", que llevó a Arias a poner sus ojos en Oriente, Bruselas y Washington, desatendió las relaciones más cercanas y Chinchilla tiene el objetivo manifiesto de mejorarlas. El presidente saliente sólo intervino con entusiasmo y sin éxito cuando fue mediador entre Manuel Zelaya y Roberto Micheletti, protagonistas de la crisis hondureña.

Su estilo conciliador o el simple hecho de que no es Arias parecen ventajas para Chinchilla, una politóloga experta en temas de seguridad que ya conocía a los gobernantes del istmo porque, como vicepresidenta de Arias, debió atender citas regionales que el presidente saliente rehuía sin demasiado disimulo. No ha terminado de nombrar a su equipo de Gobierno y ya ha abierto espacio a sus futuros vecinos, con quienes además espera firmar pronto, en bloque, el acuerdo de asociación que se negocia con la Unión Europea y con el impulso de España, presidente temporal de la UE.

La firma del tratado birregional, de enorme interés para los exportadores centroamericanos y para los promotores del modelo de integración europea, podría ser el debut de Chinchilla en sus funciones de gobernante. Y para esto, Chinchilla también necesita el acuerdo común de los Gobiernos de Centroamérica, incluido el del vecino Panamá, al que visitará en otro viaje porque la relación bilateral se encuentra en un buen momento.