Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Elecciones en Reino Unido

Cameron se consolida como favorito

Dos sondeos dan la victoria al candidato conservador en el último debate

La campaña de las elecciones británicas del 6 de mayo ha llegado a su punto culminante con el tercer y último debate televisado, centrado en la situación económica, aunque dominado al final por la inmigración, un tema que va tomando cada vez más cuerpo. El debate no tuvo el elemento sorpresa del primero, pero quizás fue el que suscitó más enfrentamientos entre los tres candidatos.

Los primeros sondeos otorgaron el triunfo al conservador David Cameron, aunque con márgenes variables. ComRess le dio un ajustado triunfo frente al liberal-demócrata Nick Clegg (35% a 32%), con el laborista Gordon Brown en tercer lugar (26%). YouGov le dio el 41%, por delante de Clegg (32%) y Brown (25%).

Probablemente el debate consolidó al candidato tory como favorito para ganar los comicios, pero no consiguió ni desarbolar a Clegg ni noquear a Brown, como necesitaba para asegurarse la mayoría absoluta. Magro consuelo para Brown, que esta vez necesitaba ganar y no sólo no perder.

La polémica más ardiente del debate llegó en el tramo final, cuando Cameron defendió la imposición de un tope a la llegada de inmigrantes y calificó de "amnistía" la propuesta liberal de regularizar a los indocumentados que llevan años en el país. Clegg le respondió: "Están aquí, es un problema que vosotros creasteis y hay que afrontarlo: hay que sacarlos de manos de los criminales y ponerlos en manos de Hacienda". Y retó a Cameron a que admitiera públicamente que el tope que pretende imponer no tendría consecuencias porque el 80% de los inmigrantes proceden de la UE y no se les puede impedir la entrada.

Brown también criticó la regularización porque atraería más sin papeles. Pero rechazó el tope que proponen los conservadores con el argumento de que el nuevo sistema de puntos ya es suficiente para frenar la llegada de inmigrantes que no son necesarios.

La cuestión de la inmigración irrumpió con fuerza en la campaña británica el miércoles, cuando Gordon Brown fue interpelado por una votante de 66 años en Rochdale. Brown habló despectivamente de ella al entrar en su coche, sin darse cuenta de que sus comentarios, que él creía privados, se estaban grabando porque aún tenía un micrófono en la solapa. El candidato laborista aludió a ese incidente en su primera intervención: "Como visteis ayer, no todo lo hago bien, pero sé cómo hay que gestionar la economía en los buenos tiempos y en los malos". Enfatizó la mayor diferencia que separa a conservadores de laboristas: "No permitiremos que la economía caiga por segunda vez en recesión". Y criticó la propuesta de los conservadores de recortar de inmediato 6.000 millones de libras (casi 7.000 millones de euros) de gasto público si ganan las elecciones.

Los otros dos líderes también subrayaron el núcleo duro de su programa económico. Cameron, que abrió el debate, retransmitido desde Birmingham por la BBC, hizo hincapié en la importancia de "premiar el trabajo y el esfuerzo y evitar que la gente reciba subsidios que no merece". Nick Clegg subrayó sobre todo el mensaje de que "tenemos que hacer las cosas de otra manera, ser sinceros con los recortes presupuestarios que tenemos que afrontar, dividir nuestro sistema bancario" y defendió, sobre todo, la idea de que el sistema fiscal "tiene que ser justo".

Inevitablemente, la primera pregunta del público se refirió a la ausencia de detalles en sus propuestas de recorte del gasto público. El agujero presupuestario de las finanzas públicas es de 71.000 millones de libras (82.000 millones de euros), pero los partidos aún han de identificar de dónde sacarán ese dinero: qué gastos públicos recortarán y qué impuestos subirán.

Pero en sus respuestas no aportaron nuevos datos significativos. Clegg recordó los ahorros ya identificados en su programa electoral, Brown recordó su compromiso de no recortar el gasto en los servicios de primera línea en Educación, Sanidad pública y Policía, de congelar los salarios públicos y la reforma del sistema de pensiones. Y Cameron recordó sus propuestas de congelar los salarios públicos en 2011 y retrasar un año la edad de jubilación. "No son medidas populares, pero hay que tomarlas", dijo.

Cameron retomó su idea de recortar de inmediato el gasto público para no subir el año que viene las cotizaciones sociales. A lo que Brown le respondió: "En Francia, en Alemania y en América dicen que no hay que cortar ahora los apoyos a la economía, es el mismo error que los tories han cometido tantas veces en el pasado. Tenemos que apoyar la economía para asegurar la recuperación y luego aplicar mi plan para reducir el gasto en cuatro años", insistió.