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Dos activistas árabe-israelíes, detenidos por espiar para Hezbolá

Familiares y abogados alegan persecución política

Dos activistas árabe-israelíes, Omar Sayid y Amir Mahul, permanecen desde hace días bajo arresto en un centro de seguridad de Israel, acusados de espiar para Hezbolá y mantener contactos con "agentes enemigos". Sayid, militante del partido Balad, fue detenido el 24 de abril, y Mahul, líder de la Unión de Asociaciones Comunitarias Árabes y hermano de un ex parlamentario del partido Hadash, el 6 de mayo.

La situación de ambos fue públicamente desvelada el lunes, después de que un juez levantara parcialmente la orden de secreto sobre el caso. Aún no se conocen, sin embargo, los cargos concretos presentados por el Shin Bet, la Agencia Israelí de Seguridad.

La comunidad árabe de Israel, que conocía el asunto gracias a Internet, organizó el mismo lunes una manifestación de protesta en Haifa a la que acudieron centenares de personas. Los abogados no pudieron contactar con los detenidos hasta que se levantó la orden de secreto.

Sayid reside en Kfar Kana, Galilea, y practica la medicina alternativa. Su abogado, Amar Taha, declaró que la detención había sido "como un secuestro": "No sabíamos nada de él".

La esposa de Mahul, Janan, dirigente feminista, dijo que las acusaciones de espionaje eran "absurdas" y que el objetivo de la operación consistía "en silenciar y amedrentar a los activistas políticos de la minoría árabe".

Abir Baker, abogado de Adalah, Centro para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel, comentó que se trataba de un esfuerzo policial "para criminalizar actividades políticas y sociales totalmente abiertas y legales". El diario The Jerusalem Post citó una fuente anónima de los servicios de seguridad que aseguró que las sospechas sobre los dos detenidos eran "serias".

El partido Yisrael Beiteinu, ultraconservador y muy poco amigo de los palestinos, anunció en cuanto se conocieron las detenciones que presentaría una ley que permitiera la privación de la ciudadanía israelí a quienes fueran condenados por espionaje o traición: "Israel ya tiene suficientes enemigos fuera, no puede tolerar enemigos dentro", manifestó un portavoz.