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Las claves del conflicto entre la Comisión Europea y Francia por la expulsión de los gitanos rumanos

Mientras algunos miembros del Gobierno francés cargan contra la comisaria de Justicia por evocar la II Guerra Mundial, ella critica la mentiras del país galo.- El Elíseo pide un "diálogo tranquilo sobre el fondo del asunto"

Una circular del 5 de agosto del ministro del Interior francés a la policía en la que ordena dar prioridad a la expulsión de romaníes rumanos de Francia desató ayer un conflicto entre el país y la Comisión Europea. La comisaria de Justicia, Viviane Reding, criticó los engaños franceses y evocó a al II Guerra Mundial. El Gobierno de Francia ha calificado de "patinazo" las declaraciones de Reding y Nicolas Sarkozy ha tenido que terciar y llamar al dialogo tranquilo. Cada uno de los actores tiene sus argumentos:

Francia: En todo este proceso, el país sostiene que no está expulsando en masa a los gitanos, sino que se trata de repatriaciones caso a caso de ciudadanos en situación irregular y esgrime razones de orden público. El ministro francés de Inmigración, Eric Besson, sostuvo ante la Comisión Europea que la ley europea prevé excepciones al derecho a la libre circulación de personas, como la amenaza reiterada al orden público, ser una carga desproporcionada para la Seguridad Social o no tener recursos suficientes para mantenerse en el país de acogida. Durante una visita a Bucarest, el secretario de Estado francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, dijo que "Francia aplica escrupulosamente el derecho europeo, respeta escrupulosamente la ley republicana francesa y las decisiones judiciales".

En fin, Francia sostiene que no ha violado ninguna ley ni la directiva europea sobre circulación de personas. No obstante, el Gobierno francés prepara una nueva ley de inmigración que amplía los criterios de expulsión de inmigrantes incluyendo ahora los "actos de robo reiterados", la "mendicidad agresiva" y el "abuso de las estancias cortas", las de tres meses a las que tienen derecho todos los europeos -incluidos rumanos y búlgaros- sin necesidad de un permiso de trabajo en virtud de la directiva europea de libre circulación de personas.

Comisión Europea:Aunque ha dado un trato condescendiente a Francia durante todo el verano, la Comisión cambió de postura cuando se hizo pública la circular francesa en la que se ordena prioridad a la expulsión de los gitanos rumanos. La comisaria de Justicia, Viviane Reding, a la que el Gobierno francés había explicado los detalles de las expulsiones, sosteniendo que se estudiaban caso por caso, que no eran colectivas ni atendían a razones de raza ni nacionalidad, se sintió engañada y anunció un procedimiento sancionador contra Francia que podría acabar en el Tribunal de Justicia la UE de Luxemburgo.

Directiva (2004/28) sobre la circulación de personas: Aunque garantiza que "la ciudadanía de la Unión confiere a todo ciudadano de la Unión un derecho primario e individual a circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros", pone límites. En su apartado 9, la directiva -norma comunitaria que los Estados están obligados a trasponer a sus legislaciones- establece que "los ciudadanos de la Unión deben disfrutar del derecho de residencia en el Estado miembro de acogida durante un período que no supere los tres meses sin estar supeditados a más condiciones o formalidades que la posesión de un documento de identidad o un pasaporte válido sin perjuicio de un tratamiento más favorable, reconocido por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, para los que buscan empleo". El apartado 10 es la continuación: "Conviene, sin embargo, evitar que los beneficiarios del derecho de residencia se conviertan en una carga excesiva para la asistencia social del Estado miembro de acogida durante un primer período de estancia. Por ello, debe supeditarse a determinadas condiciones el derecho de residencia de los ciudadanos de la Unión y los miembros de su familia por períodos superiores a tres meses". Si el ciudadano se convierte en una "carga excesiva para la asistencia social" del país de acogida, podrá ser expulsado, siempre que se estudie individualmente que efectivamente el inmigrante supone una carga excesiva.

En Francia, como en otros países europeos, existe una moratoria transitoria hasta 2012, ampliable hasta 2014, según la cual estos ciudadanos pueden permanecer hasta tres meses en el territorio francés de forma regular. Más allá de este plazo, deben contar con un contrato de trabajo o cursar unos estudios. En caso de encontrarse sin papeles, pueden ser expulsados, pero legalmente pueden regresar de nuevo a Francia y permanecer en el país otros tres meses.

(texto completo)

Parlamento europeo: Con la oposición del grupo Popular, el mayor de la Eurocámara, el Parlamento Europeo aprobó el 9 de septiembre una resolución en la que expresa "profunda preocupación por las medidas adoptadas por las autoridades francesas y por otros Estados miembros con respecto a los gitanos" e "insta a tales autoridades a suspender inmediatamente las expulsiones de gitanos". También lamentó la "respuesta tardía y limitada" de la Comisión, varios días antes de que interviniese Viviane Reding.

Dice la resolución del PE, no vinculante, que "todos los ciudadanos de la UE y sus familias tienen derecho a la libertad de movimiento y de residencia en la UE", uno de los derechos sobre los que se erige la propia Unión y por ello las expulsiones masivas "violan los tratados de la UE y la legislación comunitaria". Condena las expulsiones masivas: "Las expulsiones deben ser decididas caso por caso, teniendo en cuenta las circunstancias personales y con garantías" y nunca basadas "en consideraciones generales de prevención ni en el origen étnico o nacional".

Rumanía: Bucarest apuesta por "un programa de integración europea de los ciudadanos romaníes, teniendo en cuenta que no debe confundirse la asimilación con la integración", según afirmó en agosto el presidente rumano, Traian Basescu. El ministro de Exteriores, Teodor Baconschi, destacó la necesidad de intensificar la cooperación entre París, Bucarest y la Comisión, evitando toda "fiebre electoralista artificial" para resolver los problemas de pobreza, de acceso a la sanidad y a la educación de los romaníes en toda Europa.

Francia reclama a Rumania que use los fondos europeos de integración que le llegan para integrar a sus gitanos bajo la amenaza de que bloqueará la entrada de Rumania en el espacio Schengen.