Nuevas filtraciones sobre Irak

Wikileaks revela que EE UU permitió torturas sistemáticas en Irak

Las filtraciones revelan por primera vez una cifra oficial de víctimas: 109.000 muertos, un 63% de ellos, civiles.- El Pentágono teme que los documentos, casi 400.000 archivos clasificados, comprometan la seguridad de las tropas

El PAÍS Madrid 22 OCT 2010 - 13:22 CET

Wikileaks ha cumplido con su amenaza de publicar 391.832 documentos secretos sobre la guerra de Irak. Uso sistemático de torturas, 109.000 muertos en Irak entre 2003 y 2009 -el 63% de ellos, civiles-, y ayudas de Irán a las milicias iraquíes son las revelaciones principales. Por el momento, el seguimiento más preciso de la filtración de documentos del Departamento de Defensa de EE UU se puede hacer en las ediciones digitales de The Guardian y The New York Times, Le Monde, Der Spiegel, Al Jazeera y el Bureau of Investigative Journalism. Para entender la complicada terminología militar de los informes, esta última institución incorpora un glosario.

Según el análisis de los documentos que ha difundido la página fundada por Julian Assange al mismo tiempo que los medios informativos arriba citados, las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e incluso asesinatos perpetrados sistemáticamente por la Policía y el Ejército iraquí, aliados de las fuerzas internacionales que invadieron el país. Oficiales británicos y estadounidenses insistían hasta ahora en que no había registro oficial de las víctimas, pero los documentos fijan en 66.081 los no combatientes muertos de un total de 109.000 bajas durante los seis años estudiados. Más de 15.000 civiles murieron en incidentes que hasta ahora se desconocían. La mayoría de víctimas civiles son, según se deduce de la información que maneja Estados Unidos, producto de ataques de milicias y ajustes de cuenta étnicos y políticos que las fuerzas de seguridad iraquíes e internacionales no fueron capaces de evitar.

Los informes de Wikileaks, apoyados por evidencias médicas, describen a prisioneros con los ojos vendados, maniatados y recibiendo golpes, latigazos y descargas eléctricas. Al tratarse de documentados acumulados por el Ejército de Estados Unidos, estos hechos estarían, por tanto, todos en conocimiento del Pentágono.

Pasividad ante los abusos

La coalición de fuerzas internacionales en Irak aparece como insensible a muchas de las revelaciones de abusos que le hacen sus soldados. El sello "No investigation is necessary" ("No es necesaria ninguna investigación") marca las denuncias de abusos mejor fundamentadas.

The New York Times indica que los documentos incluyen referencias a la muerte de al menos seis presos bajo custodia iraquí. En centenares de informes se citan latigazos, quemaduras y palizas, y en un caso en particular los soldados estadounidenses apuntan sus sospechas de que los soldados iraquíes cortaron los dedos y quemaron con ácido a uno de los presos. Dos informes revelan la ejecución de dos prisioneros maniatados.

Algunos informes dejan claro que los soldados estadounidenses, cuando sospechan la posibilidad de torturas, interrumpen esas prácticas y confiscan los materiales con los que supuestamente se perpetran. En algunos de los casos, los militares estadounidenses abrieron una investigación pero en la mayoría parecen haberse limitado a informar a sus superiores y dejar las pesquisas en manos de las fuerzas iraquíes.

La frase "ningún soldado de la coalición estuvo implicado en el incidente" es frecuente en los informes. Mientras, en alguna ocasión, jefes de Policía local expresan su conformidad con las torturas, "con tal de que no dejaran marcas". En otra ocasión, un oficial describe los abusos como "un método para desarrollar investigaciones".

Lo que también queda claro es que, aunque los soldados estadounidenses no perpetraran abusos, sí utilizaron la amenaza de los mismos por parte de las fuerzas iraquíes para obtener información de los detenidos. Las únicas referencias a violencia cometida por soldados de EE UU no se documentan.

Una filtración largamente anunciada

La filtración llega tras una semana de especulaciones sobre el contenido y alcance real del material que se adelantó que Wikileaks revelaría. La ingente cantidad de documentos liberados -casi 400.000 archivos clasificados- deja ahora muy atrás el que hasta el momento suponía el gran hito de filtraciones de la organización, la publicación de 75.000 archivos secretos en julio sobre la guerra de Afganistán y, anteriormente, la difusión de un vídeo de militares estadounidenses asesinando a un fotógrafo en Bagdad.

Después de que Wikileaks anunciara ayer que en una rueda de prensa hoy haría "un anuncio importante", el Departamento de Defensa de EE UU estaba en alerta, temeroso de que, además de desvelar detalles de operaciones conocidas y documentadas por la prensa en su momento, los archivos revelaran los nombres del personal que participó en las acciones, como ya pasó con los papeles de Afganistán. Pero la filtración finalmente se adelantó. Al Jazeera empezó a divulgar anoche el contenido de los archivos rompiendo de hecho el embargo acordado y poco después Wikileaks publicó los documentos junto a los otros medios a los que los había entregado.

Otras noticias

Tiene en jaque al Pentágono. No para de sacar a la luz papeles comprometedores para el Ejército norteamericano. Julian Assange es el guardián de los grandes secretos, el nuevo adalid del periodismo combativo. Wikileaks, el portal que dirige, se ha convertido en el espacio de las grandes filtraciones, en el lugar donde se derriban las verdades oficiales. Los papeles de Afganistán, que mostraban la cara sucia de la guerra en aquel país, y el video de la matanza de doce civiles en Bagdad son sus dos mayores bombazos informativos hasta la fecha. El Pentágono tiene un equipo de 120 personas trabajando para frenar los efectos de sus filtraciones. En Suecia, país que le acaba de denegar el permiso de residencia, le están investigando por dos denuncias de acoso sexual. / JOSEBA ELOLA

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana