Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Berlusconi: "Mejor mirar a las chicas que ser gay"

Los partidarios del primer ministro italiano muestran un apoyo cada vez más débil en la Red

"Es mejor ser apasionado por las chicas guapas que ser homosexual". Con la enésima broma de gusto equívoco, Silvio Berlusconi habla del caso de Ruby Robacorazones, la marroquí que fue liberada gracias a una providencial llamada desde el Palazzo Chigi (sede de la Presidencia del Gobierno) a la comisaría milanesa donde estaba detenida tras una denuncia de robo.

Esta mañana, mientras presenciaba la inauguración de una feria de motos en su ciudad, el primer ministro italiano dijo: "Desde siempre trabajo sin parar. Si alguna vez me ocurre que miro a la cara a una chica guapa... mejor que ser gay". En su clásico estilo achacó además el origen del último escándalo a la prensa: "Dejad de leer los periódicos porque os mienten. Ya veréis que se trata del enésimo temporal de papel: lo que hice por Ruby [llamar en persona a la comisaría para que la liberaran diciendo que era sobrina del líder egípcio Mubarak] fue un acto de generosidad. Me hubiera dado vergüenza no actuar así".

La frase de Berlusconi ha provocado reacciones muy duras entre oposición y asociaciones gais. "Una regresión espantosa - comentó Pierluigi Bersani, líder del Partido Democrático - Me apelo a todas las fuerzas políticas de la mayoría para que den la cara y hagan algo. Decirle basta a Berlusconi no significa abrir una fase de ingobernabilidad, tampoco sería una traición del voto popular: lo han hecho ellos todo. Han arrastrado el país en el pantano. Ya no somos un país normal. Estamos mermando la civilización europea". "Es la expresión de una cultura machista - dice el presidente nacional de Arcigay, Paolo Patanè - anticuada y ofensiva hacia las personas homosexuales, pero también hacia las mujeres. Es la confirmación del clima embarazoso y grotesco al que el jefe de Gobierno está arrojando el país".

Las nubes se cargan de tensión cada hora más en el país transalpino. Berlusconi está solo. Fini y los suyos pueden desenchufar el respirador del Gobierno en cualquier momento, la oposición pide sus dimisiones, los partidos del centro se niegan en concederle apoyo externo, los periódicos católicos se indignan, la patronal le acusa de condenar el país a la parálisis, la Fiscalía de Milán hurga en su animada vida nocturna. Y además, metáfora agria de la parábola, la basura se amontona por las calles de Nápoles y un Milán sin defensa pierde con la Juve.

La peor época de siempre, para Il Cavaliere, tanto que empiezan a mostrarse decepcionados hasta sus más fervientes seguidores, los internautas registrados en la web www.forzasilvio.it, una suerte de club de fans oficial, autorizado y selecto (para leer las entradas y comentar los artículos hay que estar suscrito), un auténtico bastión electrónico de consenso hacia el Primer Ministro. Un consenso siempre granítico y sin frenos, que sin embargo ahora empieza a mostrar algunas grietas.

Por ejemplo, escribe Antonella: "Siempre fui una empedernida tifosa de Silvio, ninguna infamia rozaba mi confianza y la estima que sentía hacia él. Pero ahora basta ya, parece que anda buscando líos. En la posición que ocupa, ¡tiene que ser más prudente! Los enemigos-tiburones no esperan otra cosa que hundirlo en el barro y ¡él se lo pone muy fácil!" Como éste hay muchos más.

Es la primera vez en la carrera política del empresario que desde el corazón de su consenso, que siempre ha rozado una suerte de fascinación enamoradiza hacia su carisma personal, llegan señales de cansancio. El enésimo escándalo hace temblar hasta el zócalo duro del berlusconismo.

Entre muchos comentarios que declaran amor eterno - como "toda mi envidia si has estado con aquella chica, por la noche diviértete, necesitamos a políticos bien relajaditos durante el día";"eres el mejor, resiste" - aumentan, de minuto en minuto, los críticos. Franco escribe: "le voto, pero me gustaría que no actuara tan impulsivamente, regalándoles ocasiones de oro a su detractores. Giuseppe: "Querido Presidente, soy partidario suyo y entiendo su sufrimiento frente a la persecución de los magistrados de izquierdas y de Fini. Sin embargo,debe arroparse con gente sana para no mermar nuestra confianza". Luigi: "Estoy decepcionado. Lo siento querido presidente, pero necesitamos un cambio radical. Al cabo de tanto años, este cambio radical ya no es Usted". Muchos piden jubilar al Ejecutivo y convocar elecciones: "Basta ya, querido presidente, sus electores quieren votar. ¡Nos lo impone nuestra dignidad!". Sin embargo, las encuestas son más bajas que nunca. Así que va a hacer todo lo posible para evitarlas. Pero no es verosímil que lo logre.