España asegura en Ecuador que estudia soluciones al problema de las hipotecas impagadas

Correa pide a Trinidad Jiménez un esfuerzo para el "drama humano".- El Gobierno apoya al presidente ecuatoriano tras el intento de golpe de Estado

PABLO X. DE SANDOVAL | ENVIADO ESPECIAL, QUITO 10 NOV 2010 - 21:53 CET

El ministro de Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, ha asegurado que el Gobierno de España está buscando soluciones al problema de las hipotecas impagadas que afecta a miles de sus nacionales residentes en España. Tras una reunión con su homóloga española, Trinidad Jiménez, dijo en rueda de prensa que la delegación española le trasladó que "el Gobierno español está pensando en cómo superar este problema". Patiño calcula que el año que viene el problema de los impagos de hipotecas en España como consecuencia de la crisis afectará a 300.000 personas.

La ministra Jiménez se reunió tanto con el canciller ecuatoriano como con el presidente Correa dentro de su viaje oficial de un día al país, al que llegó procedente de Bolivia. Las quejas del Gobierno ecuatoriano por la actitud de los bancos españoles y las leyes hipotecarias españolas ya se plantearon al máximo nivel el pasado mayo, por boca del propio Correa en su visita a España, como por parte de la Embajada en Madrid, que dirigió una carta al gobernador del Banco de España pidiendo una solución. Ayer, el asunto estuvo presente en las reuniones oficiales.

"Lo hemos conversado [con la ministra Trinidad Jiménez] y se lo ha dicho también el presidente", explicó Patiño. "Estamos preocupados por la situación, también de los españoles. Es una preocupación global. "Lo que le hemos pedido a Trinidad es que trabajemos en salidas imaginativas y heterodoxas para el drama humano que se está produciendo". El Gobierno ecuatoriano ha trasladado al español cara a cara que "agradecería que se pueda encontrar una salida imaginativa a un problema tan grave que sufren cientos de miles de personas en España".

La visita oficial a Ecuador es la primera de un miembro del Gobierno español después de los sucesos del 30 de septiembre, cuando un motín de la policía de Quito derivó en un intento de golpe de Estado en el que el presidente Correa resultó herido y permaneció varias horas cercado en un hospital por fuerzas armadas. Según fuentes diplomáticas españolas, estos hechos ocuparon la mayor parte de la reunión del presidente con la ministra de Exteriores.

"Esta visita tiene una importante significación política, porque tiene lugar pocos días después de aquello lamentables sucesos", dijo Jiménez en rueda de prensa. La ministra expresó la "posición muy clara y muy firme de repulsa a esos hechos, contrarios a la legalidad", por parte de España. La ministra reiteró la "solidaridad" española con el presidente y le transmitió "apoyo a la institucionalidad de Ecuador".

El canciller ecuatoriano expresó "el reconocimiento y la gratitud" de su Gobierno a la "contundente, oportuna y efectiva declaración de España con respecto a lo sucedido". "La llamada del presidente Zapatero nos dio mucho ánimo y de alguna manera permitió evitar la consolidación de ese golpe de Estado", dijo Patiño.

El viaje se enmarca también en lo que Exteriores denomina "diplomacia económica", y que consiste en la defensa y promoción de las inversiones españolas en el extranjero. El primer viaje oficial de Jiménez la ha llevado a reunirse con empresas españolas en Bolivia y Ecuador para escuchar sus inquietudes y trasladarlas a las autoridades nacionales. Ambos países están inmersos en un proceso de cambios legales y constitucionales en la senda de la revolución bolivariana de Hugo Chávez en Venezuela, que incluye la nacionalización de sectores estratégicos, algunos de ellos controlados por empresas españolas.

Jiménez declaró que, en su reunión con empresas españolas en Quito, había constatado la "vocación de permanencia" de las mismas, así como el respeto al nuevo marco constitucional en el que deben moverse. Fuentes diplomáticas aseguraron que Correa reconoció a la delegación española que los cambios normativos están siendo lentos, con la consiguiente dificultada de adaptación.

España, siendo el segundo país inversor en el país, apenas ha invertido 400 millones de euros en los últimos cinco años, una cifra llamativamente baja en comparación con países del entorno de Ecuador. En la reunión, la ministra escuchó a representantes en Ecuador de Repsol, Dragados, Telefónica, Grupo Fierro e Indra, además de entidades bancarias y de seguros.

En concreto, la ministra fue preguntada por la posición de Repsol en el nuevo marco constitucional sobre los hidrocarburos. "Se está renegociando el contrato de permanencia de Repsol, producto de los cambios reglamentarios y constitucionales", aseguró. Según Jiménez, "hay voluntad por parte de Ecuador y de la empresa" y calculó que podría estar resuelto a finales de año.

Por último, la visita sirvió para firmar un nuevo convenio marco de cooperación internacional en un país donde España ha invertido 200 millones en ayuda directa al desarrollo en los últimos cuatro años. Los ejes de la ayuda española en los próximos años serán gobernabilidad democrática, educación, reducción de la pobreza, agua y medio ambiente.

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El presidente ecuatoriano abraza a la ministra de Exteriores española, de visita oficial en Quito.

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