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El Gobierno británico medirá la felicidad de los ciudadanos

El objetivo de Cameron es elaborar una encuesta periódica sobre el bienestar subjetivo y utilizar los resultados en el diseño de políticas

El Gobierno británico medirá el bienestar y la felicidad de los ciudadanos, un índice que David Cameron pretende situar en el centro de las futuras decisiones políticas que adopte. Países como Francia y Canadá estudian iniciativas similares, recogiendo la creciente presión para utilizar algo más que los medidores puramente económicos, como el Producto Interior Bruto, para evaluar la prosperidad, algo en lo que es precursor un pequeño y desconocido país asiático, Bután.

La perspectiva de preguntar acerca del estado de ánimo nacional en medio de profundos recortes genera "nerviosismo" en Downing Street, según The Guardian. Pese a ello, el Ejecutivo pedirá en breve a la Oficina Nacional de Estadística que desarrolle medidas para evaluar el "bienestar general", algo que el hoy primer ministro defendía ya cuando era líder de la oposición conservadora.

El próximo día 25, el Gobierno pedirá al estadístico independiente Jil Matheson que desarrolle preguntas para añadir a la encuesta familiar ya existente, según el diario. Este sondeo se llevará a cabo, como pronto, en primavera, y la intención del Ejecutivo es que se realice con regularidad y se publiquen los resultados de forma trimestral. Las preguntas tratarán de evaluar el bienestar subjetivo de los encuestados, lo que incluye su sensación de felicidad o de lo bien que están alcanzando sus "objetivos vitales".

Dentro del Gobierno, difieren las opiniones acerca de si elaborar, con todos los datos, un único indicador de bienestar o felicidad. Actualmente, ya existen encuestas sobre la satisfacción personal, pero la novedad es que se añaden más preguntas subjetivas, y se amplía el número de encuestados. Los resultados, según Downing Street, tendrán un papel más importante a la hora de diseñar políticas.

El año pasado, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció que pretendía incluir la felicidad y el bienestar dentro de la medida del progreso económico del país. Sarkozy respondía a las recomendaciones de dos premios Nobel en Economía, Joseph Stiglitz y Amartya Sen, que aconsejaban a los dirigentes a evolucionar, desde un concepto puramente económico como el PIB, que mide la producción, a conceptos como el bienestar y la sostenibilidad.

Los estadísticos canadienses también preguntan acerca del bienestar subjetivo, pero los resultados no se incluyen en los datos oficiales.

Parece que no es tan disparatada la idea de los gobernantes de Bután de utilizar la felicidad interior bruta (FIB), para medir el progreso, en lugar del clásico PIB. El 97% de los habitantes de este pequeño país entre China e India se declaró en 2008 feliz o muy feliz. Bután se prepara para medir la felicidad nacional por segunda vez, para lo que ha reclutado a investigadores extranjeros que desarrollen un sistema de medición "más sencillo, más práctico, más fiable y más preciso", explicaba hace poco su primer ministro, Jigme Thinley.