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Los Hermanos Musulmanes se retiran de las legislativas egipcias

La principal fuerza opositora del país no había conseguido ningún escaño en la primera vuelta

Los Hermanos Musulmanes, principal fuerza opositora de Egipto, revelaron a EL PAÍS que se retiran en protesta por "el fraude constatado tanto por observadores locales como por medios internacionales". Un portavoz de la agrupación afirmó que estaban "cansados" y que estos días estaban siendo "de una gran tensión" para sus simpatizantes. "No podemos admitir el enorme fraude del que todos, observadores locales y medios internacionales, fuimos testigos en la primera ronda". Esta formación de base islamista, está ilegalizada pero es tolerada por el régimen, que les permite presentarse a los comicios como candidatos independientes.

Los hermanos habían convocado ayer una rueda de prensa para hacer balance de los resultados de la primera vuelta, celebrada el pasado domingo. En ella reconocieron, a falta de resultados oficiales, que no habían obtenido ni un solo escaño y que 27 de sus 130 candidatos optaban a una segunda vuelta. Durante el encuentro con los periodistas manifestaron la posibilidad de boicotear la segunda jornada electoral que finalmente han anunciado hoy. La agrupación ya se había planteado la posibilidad de no acudir a las urnas siguiendo la convocatoria de la Asamblea Nacional por el Cambio que lidera Mohamed El Baradei, ex director de la Agencia Internacional de la energía Atómica y premio nobel de la paz. esta y otras formaciones de la oposición como el partido Ghad, habían pedido el boicot para unos comicios que auguraban fraudulentos. Finalmente los Hermanos Musulmanes decidieron participar.

El partido liberal Al Wafd también decidió hoy que se retira de la carrera electoral. El grupo, que había obtenido dos legisladores en la primera vuelta, mantendrá a sus representantes que se suman en la oposición al único parlamentario colocado por el izquierdista Tagammu, como independientes.

Esto deja el camino limpio en la Cámara Baja del Parlamento egipcio al gobernante Partido Nacional Democrático (PND) de Hosni Mubarak. Los datos hecho públicos esta madrugada desvelan que ha logrado 209 de los 508 escaños en liza. Estos, sumados a los 114 en los que ambos contendientes pertenecen al PND, supone que antes de la vuelta definitiva el partido de Mubarak ya acapara 323 asientos, casi el 65 por ciento del total. Además, otros 10 escaños son nombrados por el presidente.

El Gobierno había mostrado su intención de purgar el hemiciclo, donde los islamistas consiguieron, en 2005, 88 escaños (una quinta parte del parlamento). El domingo, ante los colegios electorales, los simpatizantes de la hermandad aseguraban que el Gobierno "había puesto los medios para conseguir" expulsarles. Con la mirada puesta en las elecciones presidenciales que se celebrarán dentro de un año y las dudas sobre el futuro del país (Mubarak tiene 82 años y no ha nombrado sucesor), en auge, esta parece la constatación de que el Gobierno egipcio no quiere oposición. El rais reina en su palacio de Heliópolis desde hace 29 años bajo una Ley de Emergencia que mantiene a raya a los opositores, especialmente a los islamistas Hermanos Musulmanes, al dar amplios poderes a la policía que lleva a cabo detenciones arbitrarias. Sin embargo, desde 2005, el régimen, presionado por Estados Unidos, parecía estar llevando a cabo ciertos cambios que fueron interpretados como un intento de democratización.

Los desmanes denunciados por organizaciones de derechos humanos son el argumento principal de la oposición para dar por nulas las elecciones. Intimidación a los votantes, compra de sufragios y rechazo por parte de la policía de algunos electores ante las puertas de los colegios, además del hallazgo de urnas llenas antes de que se iniciara la votación. Representantes de organizaciones locales encargadas de vigilar los comicios, acompañados por responsables de Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW), también denunciaron tras los comicios que se impidió la entrada de observadores y representantes de los candidatos opositores a muchos centros de votación. Entre las acusaciones formuladas destacaba además la de la existencia de papeletas electorales marcadas en favor de algunos candidatos, en la mayoría de los casos de los aspirantes del PND. A juicio de Mohamed Badia, líder de los Hermanos Musulmanes esto "muestra la debilidad del régimen y su política sistemática de descartar a todas las otras fuerzas".

"Han hecho callar a los símbolos de la oposición en el Parlamento", afirmaba el hasta ahora jefe del grupo parlamentario del movimiento, Mohamed Saad el Katatny.