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Nacionalistas marroquíes amenazan con dejar sin agua a las fuentes de Melilla

Un polémico alcalde de Marruecos "expropia" dos de los manantiales que abastecen la ciudad autónoma

Un grupo de nacionalistas marroquíes "expropió" el domingo dos manantiales de agua y sus bombas desaladoras que abastecen Melilla, pero que están situados en territorio marroquí y anuncian que en breve cortarán el agua a la ciudad autónoma.

Yahyia Yahyia, el controvertido alcalde de Beni Enzar, localidad fronteriza con Melilla, encabezó la incautación de Trara y de Yasinen acompañado por Mohamed Aurag, primer edil de Beni-Chicar, otro pueblo cercano.

"Expulsamos a los guardas, pusimos a otros remunerados por nuestros ayuntamientos, cambiamos los candados y, en una fecha que aún no se puede precisar, cortaremos el agua", explica Yahyia, satisfecho, al teléfono. También izaron en ambos lugares banderas marroquíes y escucharon el himno nacional. En las fotos que ha distribuido se ve cómo los vigilantes le entregan las llaves de los candados que cierran la valla del recinto.

"Respondemos así a la hostilidad hacia Marruecos del Congreso español", que la semana pasada aprobó por unanimidad una resolución pidiendo al Gobierno que condene los sucesos del Sáhara, y "a la agresión de de la ultraderecha española" (PP), añade Yahyia.

Trara y Yasinen son dos antiguas concesiones administrativas -hay una tercera que aún no ha sido "expropiada"- que se remontan a los tiempos del Protectorado español, que acabó en 1956, que abastecen en agua a los 75.000 melillenses. Hasta ahora las custodiaban siete guardas asalariados del ayuntamiento de Melilla.

"Por ahora el agua no se ha cortado y los guardas marroquíes siguen allí", asegura Ramón Gavilán, consejero de Medio Ambiente de Melilla. "Si se interrumpiese el suministro de agua no sería muy grave porque representa el 1,7% del consumo de la ciudad", añade para tranquilizar.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, elevó ese porcentaje al 5% y en su entorno se señala que ese agua se utiliza, sobre todo, para abastecer las fuentes públicas de Príncipe, Cabrerizas Altas, Colombia, Bombillo y Gabriel de Morales. Imbroda tachó de "provocación innecesaria" la iniciativa de Yahyia. "Ese señor es un delincuente para la Justicia española, pero además demuestra tener muy bajos instintos porque es totalmente falto de moral el intentar dejar sin agua, aunque sea parcialmente, a una ciudad cuando el agua es el bien más preciado para la vida".

"Vamos a instar al delegado del Gobierno para que actúe a través del abogado del Estado, pero también vamos a recurrir al Ministerio de Exteriores para que lo denuncie ante las autoridades marroquíes, y, por último, emprenderemos acciones legales que nos amparen en derecho para retornar la situación al estado anterior a ese disparate", concluyó Imbroda.

Yahyia, que es también senador y presidente en la cámara alta del grupo de amistad hispano-marroquí, es un "delincuente", según Imbroda, porque fue condenado en julio de 2008 por el Juzgado de lo Penal número 1 de Melilla a una pena de un año y tres meses de cárcel y a 800 euros de sanción por un delito de atentado contra agentes de la autoridad. Desde entonces no ha vuelto a España y, por tanto, no ha cumplido la condena. Hace dos años el acalde fue, en cambio, absuelto del delito de maltrato doméstico sobre su cónyuge del que se le acusaba en Melilla.

La iniciativa de Yahyia es una más del acoso que padecen las dos ciudades autónomas desde el verano y, sobre todo, desde que en octubre empezó la masiva protesta saharaui en las afueras de El Aaiún. El pasado fin de semana la marcha anunciada sobre Ceuta fue aplazada pero, en cambio, activistas marroquíes cerraron la frontera melillense de Beni Enzar durante media hora.

Yahyia y un recién creado comité de coordinación para la liberación de Melilla han anunciado además una marcha, el sábado, desde Beni Enzar (Marruecos) hasta la plaza de España en el centro de la cuidad. Es dudoso que las fuerzas de seguridad españolas les dejen cruzar la frontera, pero al menos provocarán otra vez su cierre.

Una decena de jóvenes marroquíes se anticiparon a la marcha y, el martes, se congreraron en la plaza de España con banderas marroquíes, retratos del rey Mohamed VI y pancartas en las que se exigía la "devolución" de la ciudad. Tras hacerse unas fotos se separaron, pero la agencia oficial de prensa marroquí (MAP) anunció que la manifestación había sido disuelta por la policía.