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Encontrada la cabeza de Enrique IV de Francia

Un equipo de expertos autentifica los restos momificados del monarca, que se encontaron en el domicilio de un jubilado

Un equipo de expertos comandado por un médico especialista en descubrimientos histórico-mortuorios, Philippe Charlier, un cruce entre un Indiana Jones de los cementerios y el Doctor House, han autentificado el descubrimiento de la cabeza de Enrique IV , asesinado de dos cuchilladas en París en 1610. La cabeza momificada la conservaba un jubilado en la estantería de un armario, y está, según el equipo de expertos, "en buen estado de conservación", ya que para su embalsamamiento se utilizó una técnica italiana que daba buenos resultados. De hecho, al denominado en Francia "buen rey" se le aprecia un corte en el labio izquierdo superior, resultado de otra cuchillada que recibió, esta vez en 1594, de manos de Jean Châtel, que intentó, sin éxito, asesinarle. La cabeza momificada también presenta un agujero en la oreja, que testimonia que Enrique IV seguía la moda de la corte de entonces de llevar pendientes. Tiene los ojos semicerrados y la boca abierta y hay todavía restos de pelo y de bigote.

En el estudio elaborado por este grupo de expertos, publicado hoy en la revista British Medical Journal, se consigna también que el rey lucía una extensa calva, que presentaba, a los 57 años, edad de su muerte, cataratas, muchos problemas en las muelas y que sufría de artrosis.

Enterrado, junto al resto de reyes de Francia, en la Basílica de Saint Denis, a pocos kilómetros al norte de París, en 1793 su ataúd fue saqueado por los revolucionarios franceses. Se le cortaron los brazos y se le decapitó. Más tarde, junto a otros reyes franceses, se le volvió a enterrar allí. Pero la cabeza había desparecido. Dio tumbos por Francia y Alemania, según explica hoy el periódico Le Figaro, recayó en manos de un pintor de Montmâtre que la revendió, por tres francos, a un anticuario que jamás consiguió que le creyeran cuando aseguraba, incluso al Louvre, que poseía la verdadera cabeza del rey. En 1940 volvió a desaparecer, hasta que ha vuelto a reaparecer, tan momificada como al principio, envuelta en una tela y dentro de un cofre, en una estantería del armario de un jubilado.

¿Qué pasará ahora con la cabeza? "Nada hay previsto por ahora", explica a la agencia France Presse Patrick Monod, administrador de la Basílica de Saint Denis, "pero no sería extraño que acabara de nuevo aquí".