El Papa pide defender a los cristianos de Irak y de Oriente Próximo

Benedicto XVI clama en la Misa del Gallo por el fin de las guerras y de los opresores

AGENCIAS Roma 25 DIC 2010 - 12:41 CET

El Papa Benedicto XVI ha pedido hoy a los dirigentes políticos una "solidaridad activa" con los cristianos perseguidos en Irak y en "todo Oriente Medio". Lo ha hecho durante la bendición Urbi et Orbi - a la ciudad de Roma y al mundo- que todos los años dirige a los fieles el día de Navidad desde un balcón en la plaza de San Pedro del Vaticano. Esta madrugada, en la tradicional Misa del Gallo, ha clamado por la paz en el mundo, implorando a Dios que "quiebre las varas de los opresores, queme las botas resonantes" y ponga fin "al tiempo de las túnicas ensangrentadas".

Desde el balcón de la plaza de San Pedro, ante miles de files que han recibido la bendición Urbi et Orbi, Benedicto XVI ha llamado a los "responsables de las naciones a una solidaridad activa con las queridas comunidades cristianas en Irak y en todo el Medio Oriente". El mensaje se produce en un año en que miles de cristianos han huido de Irak por la persecución que sufren por parte de radicales islámicos. Retransmitido en directo por televisiones de todo el mundo, el Papa ha abogado por que el anuncio de la llegada de Jesús "alivie el dolor y conforte en las pruebas a los cristianos en Irak y en todo Oriente Medio, dándoles aliento y esperanza para el futuro".

El papa ha tenido también palabras para los católicos chinos, denunciando la falta de libertad religiosa en China. A los fieles chinos, les ha exhortado a "no desanimarse ante las limitaciones a su libertad de religión y conciencia" y a mantener viva la llama de la esperanza. Finalmente, el Papa ha puesto su mirada, especialmente, en América Latina, donde las incesantes lluvias en varios países han causado ya numerosos muertos, y en Haití, donde sus habitantes aún sufren las consecuencias del terremoto y de la epidemia de cólera.

Misa del Gallo

Por segundo año consecutivo, el Pontífice, de 84 años, ha oficiado la misa a las 10.00 y no a medianoche, para evitar fatigas. También las medidas de seguridad han sido extremas, para evitar incidentes como el del año pasado, cuando una mujer saltó las barreras en la Basílica de San Pedro y llegó hasta el Papa. En su homilía, Benedicto XVI afirmó que el Niño Jesús ha encendido en los hombres la luz de la bondad y la paz y les ha dado la fuerza de resistir a la tiranía en el poder y que construye su reino partiendo del corazón. "Pero también es cierto que no se ha roto la 'vara del opresor'. También hoy siguen marchando con estruendo las botas de los soldados y todavía hoy, una y otra vez, queda la 'túnica empapada de sangre", ha afirmado el Papa.

El pontífice ha agregado que ésta es una noche de alegría, porque nace Cristo y se pone en las manos del hombre, "mendigando, por así decirlo, nuestro amor, e infundiendo su paz en los corazones". "Esta alegría es también una oración: Señor, cumple por entero tu promesa. Quiebra las varas de los opresores, quema las botas resonantes, haz que termine el tiempo de las túnicas ensangrentadas. Cumple la promesa de que la paz no tendrá fin", ha clamado el Obispo de Roma. "Te damos gracias por tu bondad, pero también te pedimos: Muestra tu poder, erige en el mundo el dominio de tu verdad, de tu amor, el reino de justicia, de amor y de paz".

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