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Ola de cambio en el mundo islámico | Revuelta popular en el Magreb

Miles de personas marchan en Marruecos para reclamar más democracia

La jornada de protesta popular comenzó de forma pacífica pero ha derivado en violentos disturbios en varias ciudades

La jornada de protesta popular convocada para este domingo en Marruecos comenzó con manifestaciones pacíficas en varias ciudades marroquíes, pero ha deriva en disturbios violentos. Grupos de alborotadores e incontrolados han saqueado entidades bancarias, atacado comisarías y comercios con piedras e incendiado vehículos en Larache (noreste del país), Alhucemas y Tánger (norte) y Marraquech (sur).

La primera chispa prendió en Marraquech a primera hora de la tarde. Poco después, la manifestación pacífica que recorría las calles de Tánger -con unas 10.000 personas según los organizadores y unas 900 a juicio de la policía-, derivó en incidentes cuando un grupo reducido de personas empezó a lanzar piedras contra locales y la policía en la céntrica plaza de las Naciones, informa Mokhtar Atitar. La policía, que se mantuvo en un extremo de la plaza (lo más cercano a la comisaría central), disolvió al grupo de personas, que bajó por las calles adyacentes hasta la playa, procediendo al lanzamiento de piedras contra varios locales nocturnos del paseo marítimo y destrozos en el mobiliario urbano, así como al menos una sede de Amendis (compañía concesionaria de la luz y el agua, uno de los focos de la protesta) y varios vehículos, según han relatado a este periódico testigos presenciales de los incidentes. Ya durante la noche, las fuerzas antidisturbios y el grupo de descontrolados (una cincuentena) continúan jugando al ratón y al gato, si bien la policía no está empleando excesiva contundencia para disolverles, según cuentan a EL PAÍS vecinos de la plaza de las Naciones. La artería principal de la ciudad, el Boulevard Mohamed V, se cerró al tráfico y solo transitan vehículos de la policía, que ha reforzado notablemente su presencia en la ciudad.

Durante la mañana, en cambio, las protestas fueron pacíficas y la policía se limitó a observarlas desde lejos. El Gobierno ha reconocido que hubo concentraciones en demanda de democracia y en contra de los consejeros del rey Mohamed VI en al menos 12 ciudades del país. En Rabat, unas 15.000 personas tomaron el centro de la ciudad, según los organizadores (2.000, según la agencia de prensa oficial marroquí) para exigir reformas y una Constitución democrática, y no para formular reivindicaciones sociales.

Estimaciones de la prensa independiente marroquí calculan que el número de manifestantes se situó en la capital en torno a los 8.000. El ambiente en Rabat fue relajado y en la concentración, en la que no se vieron símbolos islamistas, se mezclaban las clases sociales, aunque sobre todo había personas de clase media, familias con niños y gente joven.

Asistencia desigual en las ciudades

El centro de las demás ciudades del país también ha sido recorrido por cortejos de protesta integrados por miles de manifestantes, como en Casablanca, Oujda, Alhucemas o Marraquech o por centenares, como en Tánger y Kenitra. En Casablanca, los manifestantes gritaban "Libertad, dignidad y justicia" además de "menos poder para la monarquía", "El rey debe reinar y no gobernar" y "el pueblo quiere una nueva Constitución", informa la agencia AFP. La policía, desplegada desde anoche, se mantiene de momento relativamente discreta y en primera línea.

La protesta había sido convocada por jóvenes en Facebook, pero contaba con la adhesión de varias ONG de derechos humanos, de pequeños partidos de izquierda, de las bases de algunos sindicatos y de las juventudes del movimiento islamista Justicia y Espiritualidad que es ilegal, pero goza de cierta tolerancia.

Los vientos de cambio que soplan sobre el mundo árabe desde hace dos meses y que han llegado a Marruecos no pueden ser medidos tanto por el número de participantes, escaso en algunas ciudades, como por el atrevimiento de las pancartas y de los eslóganes coreados por la muchedumbre. "Majidi dégage!" (¡Majidi lárgate!) gritaba, por ejemplo, la multitud en francés adaptando a la realidad marroquí el eslogan coreado por los tunecinos contra Ben Ali justo antes de que huyese de su país. Mounir Majidi es el secretario particular del rey Mohamed VI y entre sus tareas figura el administrar la fortuna de la familia real.

"¡Dictadura lárgate!", "¡No a las instituciones ilegítimas!" y también "SNI ONA out", rezaban en inglés varias pancartas exhibidas por los manifestantes refiriéndose a los dos consorcios empresariales de la monarquía. No hubo, sin embargo, ningún ataque directo contra el monarca, pero cuando un transeúnte ha querido incorporarse a la manifestación con su retrato fue expulsado manu militari.

Democracia

Las protestas, convocadas a través de la red social Facebook, son las primeras en las que los ciudadanos piden democracia, el fin de la corrupción y la dimisión del Gobierno.

Las comunicaciones a través de Internet son muy limitadas y tampoco ha sido posible hacer un seguimiento de las manifestaciones a través del canal de televisión Al Yazira, ya que su emisión ha sido suspendida. La policía impide el acceso a Rabat también por carretera y mantiene un control en el puente que une la capital y Salé, feudo de Justicia y Caridad, partido islámico.

En las horas previas al domingo los jóvenes convocantes en Facebook recabaron nuevas adhesiones a la convocatoria de protestas, sobre todo de las secciones sindicales en muchas de las provincias, que se añaden a las de las juventudes del principal movimiento islamista, de pequeños partidos de izquierdas y a las ONG. ç

También se detectaba entre sus seguidores cierta preocupación por el riesgo de que los actos vandálicos registrados en Tánger pudieran empañar el conjunto de las protestas. Varios cientos de jóvenes se anticiparon a la convocatoria y salieron a la calle en esta ciudad del norte de Marruecos el viernes por la noche, instigados por la rama marroquí del movimiento antiglobalización ATTAC, que reclama la imposición de tasas a las transacciones financieras internacionales. Su protesta empezó con una sentada en la plaza de las Naciones, pero después intentaron desfilar por el centro de la ciudad y se toparon con una barrera policial.

Los jóvenes rompieron las lunas de decenas de vehículos y apedrearon una comisaría, pero su principal objetivo fueron los símbolos de las empresas extranjeras que firmaron grandes contratos con el Ayuntamiento de Tánger, empezando por la francesa Amendis, filial de Veolia, que proporciona luz y potabiliza el agua de la ciudad. Un autobús de Autasa (del madrileño Grupo Ruiz) y camiones de TecMed (filial de Urbaser), que recoge las basuras, fueron también atacados.

A 40 kilómetros al sur de Tánger, en Arcila, Mohamed Benaissa, el exministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, se llevó un susto de muerte cuando decenas de jóvenes apedrearon su domicilio cuya primera puerta forzaron. Gritaron: "¡Que caiga Benaissa!", parafraseando un eslogan coreado en Egipto contra Hosni Mubarak. La policía disolvió la concentración.

La prensa afín al régimen recoge, en cambio, con grandes titulares el rechazo a manifestarse por parte de las direcciones nacionales de los sindicatos, de los partidos de la coalición gubernamental y también de los islamistas más moderados así como de numerosas asociaciones. La agencia de prensa oficial MAP anunciaba incluso en portada que tres de los jóvenes inspiradores de la protesta en Facebook la desconvocaban para evitar que sea aprovechada con "fines espurios".

Las autoridades frustran una manifestación en Argelia

Mientras en Marruecos la población protesta, en Argelia las autoridades lograron de nuevo frustrar el sábado, sin que apenas hubiera enfrentamientos, el segundo gran intento de la oposición de manifestarse en este mes. El régimen parece haber sorteado el segundo reto planteado por sus adversarios. El masivo despliegue de agentes antidisturbios prácticamente abortó, por segunda vez en lo que va de mes, la manifestación convocada por la Coordinadora que agrupa al grueso de la oposición.

Para conseguirlo, la policía cerró con barreras metálicas los accesos a la plaza del Primero de Mayo, lugar previsto de la convocatoria donde a duras penas lograron llegar entre 800 y 1.000 manifestantes, menos que las semanas anteriores, según testigos presenciales. Allí estuvieron cercados por miles de policías. Uno de ellos propinó un golpe en el vientre a Tahar Besbes, diputado de la oposición, que al caer al suelo golpeó con su cabeza el bordillo de la acera. Anoche estaba ingresado en estado grave en un hospital.

La presión física que ejercían los antidisturbios sobre los concentrados en la plaza era tal que, según la agencia France Presse, Rachid Malaoui, líder del sindicato independiente de los funcionarios, perdió el conocimiento.