Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

"El suelo ha vuelto a temblar"

Varios residentes en Tokio explican cómo la explosión en Fukushima ha reavivado el temor en la calle

Los residentes en Tokio describen la situación actual como un poco más tranquila, un día después del terremoto y el tsunami que han dejado centenares de víctimas,principalmente en el noreste del país. Las calles de la capital japonesa están semivacías, pero la sensación general en la capital es de calma, aunque la explosión en una central nuclear de Fukushima ha provocado que muchos ciudadanos se lancen a las tiendas a reunir provisiones. Resulta difícil contactar a habitantes del área de Fukushima. A quienes viven cerca de la planta "les han recomendado quedarse en casa, no beber agua del grifo y no comer productos locales", explica Jennifer Wcisel desde Nishi-Aizu, a unos 130 kilómetros de la central.

Rubén Freixas, investigador en la Universidad Sofia de Tokio, nos cuenta por correo electrónico: "Hay rumores de amenazas de lluvia ácida para la siguiente semana, réplicas, más tsunamis, otros terremotos el proximo mes y posiblemente cortes de electricidad y agua durante los proximos días. La central de Fukushima acaba de registrar una explosión y todavía no sabemos exactamente qué pasará. No es una situación demasiado agradable". Tokio todavía se tambalea: "La situación es algo compleja: por un lado en la ciudad se quiere volver a la normalidad (los restaurantes y tiendas abren aunque sea a menor ritmo de lo normal, los trenes van circulando más normalmente) pero por otro lado los supermercados y tiendas 24 horas estan vacías, ya que la gente está acumulando provisiones", describe Rubén.

Jordi Olaria, un traductor barcelonés que lleva dos años en Tokio, describe una imagen idéntica: el temor ha empujado a mucha gente a aprovisionarse de comida, "sobre todo latas de conserva", dice Jordi. "Esta mañana he ido a comprar y el supermercado estaba lleno. Cuando he vuelto, después de la noticia [de la explosión de la central nuclear de Fukushima], estaba casi vacío".

Jordi explica por teléfono que hoy la ciudad se levantó "más tranquila", pero que la explosión de Fukushima ha vuelto a asustar a la gente. La rueda de prensa de los responsables de Seguridad del Gobierno nipón no ha calmado los ánimos: "Apenas han explicado nada. Miramos más por medios extranjeros; aquí, hasta hace esta mañana, han pasado un poco de informar". Internet "siempre ha funcionado bien, la televisión tenía un poco de niebla pero se veía. Lo que era imposible hasta esta mañana era utilizar el móvil: llamadas cortadas y mensajes de texto con horas de retraso. El Gobierno ha puesto gratis las llamadas telefónicas desde la calle para que la gente pueda llamar a sus casas".

Fernán Izquierdo, también en la capital de Japón, comenta: "Esta mañana parecía que la situación se empezaba a normalizar, hasta la noticia de la explosión. Ahora estamos asustados". Además, según Fernán "muchos japoneses no se fían" de las informaciones del Gobierno sobre Fukushima. "Empiezan a circular cadenas de mensajes de texto muy alarmistas. Dicen que puede haber lluvia contaminada, recomiendan no salir de casa...".

La sensación en la calles es de calma relativa, pero este sábado nocheel centro está casi vacío. "Hay cierta histeria que un extranjero no percibe. Por la calle se va tranquilamente, no tienes la sensación de que haya habido un terremoto", asegura Fernán.

"El suelo se ha vuelto a mover. Todas estas réplicas son bastante inferiores y, según los científicos, entran dentro de la normalidad. Yo estoy bastante tranquilo, porque si a día de hoy no han evacuado el edificio es que todo está bien, y si ya ha soportado lo peor, esto lo aguanta seguro", dice Agustín Ráez, que recuerda en su blog cómo vivió el terremoto desde la planta 27 de un rascacielos en la zona financiera de Shijuku, en Tokio.

Hidero Niioka, abogado inversor de 38 años, vivió la noche de ayer frente al televisor junto a su mujer y sus dos hijas: "No hemos podido dormir mucho, probablemente tres horas. Las puertas y ventanas se movían cada 20-40 minutos, y cada vez que pasaba, cogíamos a las niñas por si teníamos que escapar. Ahora los temblores están siendo más pequeños", comenta esta mañana el abogado en un correo electronico. Niioka, que reside cerca a la torre de Tokio, en el centro de la capital, asegura que "nunca había visto una cosa así" y que toda la situación le recuerda al tsunami que asoló Tailandia en 2004, donde un amigo suyo de la Universidad de Stanford perdió la vida.

Federico Sauret, de Barcelona, vive en Osaka desde hace un año y dos meses, asegura que en esta ciudad el seísmo no ha sido muy fuerte. Aún así hoy publica en su bitácora cómo la experiencia de ayer les ha dejado marcados, sobre todo después de ver por televisión cómo Tokio temblaba: "Tras una hora larga de pequeños movimientos, la tierra ha dejado de bailar en Osaka, pero algo dentro de sus habitantes sigue reverberando. Cada 10 pasos que das, dos te hacen sentir que todo vuelve a empezar".