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El Nikkei cierra con fuertes caídas por las dudas sobre el futuro económico de Japón

La bolsa de Tokio pierde un 6,18% al cierre.-El Banco de Japón inyecta 131.859 millones para proteger el yen.- Las reaseguradoras alemanas y nucleares caen con fuerza en Europa

Las consecuencias económicos del terremoto que el pasado viernes golpeó Japón, que prometen hipotecar el futuro de un país que buscaba la senda del crecimiento, ya se han dejado sentir en las bolsa. El ínidice Nikkei de la bolsa de Tokio ha cerrado con unas caídas del 6,18% en su primera sesión tras el seísmo para quedarse en los 9.620 puntos. En las principales plazas de Europa, el mayor castigo por su exposición a la tragedia de Japón se lo están llevando las empresas reaseguradoras, principalmente alemanas aunque también hay alguna suiza, porque serán ellas quienes corran con una importante parte de los gastos de la reconstrucción; así como las nucleares. No obstante, en los índices europeos no se están repitiendo los desplomes registrados en sus homólogos asiáticos.

Para mantener la situación bajo control, el Banco de Japón ha anunciado que pondrá a disposición del mercado 15 billones de yenes (131.859 millones de euros), la mayor inyección de liquidez de su historia, para calmar los mercados y garantizar la estabilidad financiera del país. En un primer momento la inyección fue de unos 61.500 millones de euros. Por ahora, la inyección de liquidez no ha calmado a los inversores.

En cualquier caso, la catástrofe no amenaza con arrastrar al país a una inminente crisis fiscal, ya que se espera que los mercados de deuda continúen financiando el déficit del Gobierno a un coste excepcionalmente bajo y que el impacto del desastre natural en la calificación de las entidades financieras japonesas será "limitado", según las conclusiones de sendos análisis presentados por Moody's y Standard & Poor's. Sin embargo, Moody's advierte de que en algún momento se podría alcanzar un punto de inflexión si los mercados pierden la confianza en la solvencia de las finanzas públicas y exigen una prima de riesgo sobre sus bonos.

Un tsunami y un terremoto juntos, que han provocado un desastre nuclear, han hecho saltar todas las reglas del libre mercado. Las autoridades no han querido cerrar los mercados, pero los han abierto con la manguera de la liquidez preparada para evitar, a toda costa, un semana negra en la Bolsa y los mercados de divisas. El objetivo es que no se hundan las cotizaciones ni el yen, y que los bancos tengan suficiente dinero para atender las posibles retiradas de efectivo de sus clientes. Y parece que ese plan surte efecto, porque el yen se ha empezado a depreciar respecto al dólar y al euro en Asia por temor a que los japoneses retiren sus inversiones para hacer frente a la reconstrucción a la que se enfrenta ahora su país. Un responsable del Ministerio de Economía nipón ya advertía que las autoridades japonesas tomarían "las medidas que sean necesarias" en caso que que el valor del yen aumente demasiado, según informa la agencia Dow Jones Newswires.

El fantasma del desastre financiero

Son pocos los analistas que esperan esta tragedia financiera. Incluso desde Estados Unidos se han percibido declaraciones de auxilio soterrado, pero habrá que ver la actitud de los inversores institucionales -fondos de inversión, de pensiones y las apuradas compañías de seguros- para despejar incógnitas. Por si acaso, el gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, ya dijo ayer que la institución ofrecería enormes cantidades de liquidez al sistema bancario para intentar mantener la estabilidad de los mercados, según Reuters. El ministro de Economía, Kaoru Yosano, aseguró que el Gobierno luchará contra los movimientos especulativos en la Bolsa.

Además, la institución emisora nipona mantendrá este lunes una reunión para estudiar los tipos de interés, que ha sido recortada a un solo día en lugar de los dos habituales debido al seísmo.

El corte de la energía y de las comunicaciones (terrestres y tecnológicas) tendrá un primer impacto en la economía doméstica, pero luego podría afectar a las exportaciones, que dependen del sector automovilístico (sólo Mazda espera abrir) y el de electrónica. Solo el sector de los coches representa casi el 20% del total de la industria nipona. Los problemas de Japón pueden provocar caídas en las economías asiáticas de la zona, aunque es pronto para cuantificarlo.

Grandes daños económicos

De manera preliminar, el mayor terremoto registrado de la historia de Japón podría haber causado daños generales, en propiedades privadas y públicas, por unos 100.000 millones de dólares (72.000 millones de euros). Al menos eso es lo que estiman Air Worldwide y Eqecat, dos compañías que elaboran informes para calcular los riesgos ante catástrofes para aseguradoras, reaseguradoras, corredores de Bolsa, mercados financieros y compañías.

Esta cifra incluiría la factura de los destrozos asegurados, que podrían alcanzar los 25.000 millones de euros, según estas dos firmas de Estados Unidos. La cantidad no resulta exagerada si se compara con los también 72.000 millones de euros que pagó el Estado en el anterior terremoto, el de Kobe, en 1995, que provocó muchos menos daños que el actual en infraestructuras e industrias.

Eqecat afirma en su informe que las pérdidas derivadas del terremoto siguen aumentando conforme evoluciona la situación y se producen daños adicionales por efectos relacionados al seísmo, como incendios o incidentes en plantas nucleares. De momento, calcula que "las pérdidas económicas totales superarán probablemente los 100.000 millones de dólares", según informa Efe.

Las provincias del litoral oriental de Ibaraki, Tochigi, Miyagi, Iwate y Fukushima son las más afectadas por el terremoto y el tsunami posterior. El daño causado a las viviendas superará los 14.000 millones de euros, afirma la empresa. Los perjuicios en instalaciones comerciales y en la industria automovilística ?Honda, Toyota, Suzuki y Nissan están cerradas? y en la tecnológica, como Sony, que no abrirán hoy sus fábricas, suman casi 7.000 millones de euros. Las infraestructuras dañadas suman 21.000 millones de euros o más, a lo que hay que añadir las pérdidas de 10.000 millones por perjuicio causado en instalaciones de puertos y de barcos. La firma indica, no obstante, que es pronto para determinar cuál será el impacto para los bienes asegurados. Air Worldwide ha valorado así el impacto en las aseguradoras: "Tendrán que hacer frente a daños que alcanzarán entre 10.000 y 25.000 millones de euros".