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La presidenta argentina sopesó suspender su visita a España porque temía la reacción de la prensa y los empresarios

El embajador español compartió con EE UU las gestiones para convencer al matrimonio Kirchner sobre las consecuencias negativas de una nueva cancelación

La última visita a España de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández y su esposo, Néstor Kirchner, fallecido en octubre del pasado año, estuvo a punto de ser cancelada, nuevamente, porque el matrimonio "temía que fracasara debido a las tensiones comerciales", entre España y Argentina, según informó el embajador español, Rafael Estrella, a su homólogo norteamericano, Anthony Wayne, en febrero del año 2009, mes en que, finalmente, se desarrolló la visita oficial. La principal preocupación del matrimonio gobernante, según el embajador español, era la reacción adversa de la prensa y de los empresarios españoles. "La preocupación estaba bien fundamentada pues los hombres de negocios españoles se disgustaron mucho con el gobierno argentino como consecuencia (entre otros conflictos) de las graves repercusiones que tuvo en los mercados de valores la nacionalización del fondo privado de pensiones", según un cable de la legación norteamericana en Buenos Aires.

Cuando el embajador español escuchó de sus interlocutores oficiales argentinos que la presidenta estaba sopesando cancelar la visita a España, por tercera vez, se reunió con el entonces jefe del Gabinete de Ministros, Sergio Tomás Massa, para tratar de convencerle de que no lo hiciera. El diplomático español argumentó, según el informe de Wayne a su gobierno, que la nueva cancelación "tendría más consecuencias negativas que la realización del viaje porque enviaría la señal equivocada a los amigos de Argentina en el gobierno español". El gobierno argentino reflexionó de nuevo y finalmente el viaje siguió adelante, según el embajador español. No obstante, la visita oficial, inicialmente prevista para tres días, se redujo a dos, a petición argentina.

El despacho de la embajada de EE.UU señala que "la prensa española está desilusionada. La visita de Cristina Fernández de Kirchner antes de las elecciones había levantado expectativas respecto a unas mejores relaciones bilaterales, pero la presidenta se ha quedado corta y no las ha cumplido". Las posiciones sobre Argentina dentro del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estaban divididas, de acuerdo con la información manejada por Wayne: "Por un lado, el flanco económico está muy disgustado con el gobierno argentino, mientras que el flanco más político considera valioso seguir manteniendo el diálogo y buscar la coordinación con el gobierno argentino". La representación diplomática indica que la presidenta "consiguió aquí los titulares de la prensa cuando criticó al Banco de España por estimar que Argentina es un país de "elevado riesgo" para los inversores.

Para evitar la incomodidad de las críticas, los asesores de Cristina Fernández de Kirchner "sólo permitirán reuniones privadas con los presidentes de las principales empresas con inversiones en Argentina y en un contexto bajo control. Uno de los presidentes que recibirá CFK será el de REPSOL, que subrayará los problemas económicos que afronta la compañía". Algunos de los problemas bilaterales enumerados por la embajada son estos: la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y del fondo privado de pensiones, y el monto de las compensaciones a las empresas y bancos españoles perjudicados, las presiones denunciadas por Repsol y Endesa, la presencia de la telefonía española en Argentina, y la situación de las concesiones españolas en las autopistas de peaje.

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