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EL ECUADOR DE CORREA

La corrupción policial en Ecuador es generalizada

Un informe sobre el modo de operar del ex comandante del cuerpo Jaime Hurtado señala que probablemente Correa lo nombró a sabiendas de su voluminoso y delictivo expediente

La corrupción "es generalizada" en las filas de la Policía Nacional de Ecuador y quien fuera su comandante, Jaime Aquilino Hurtado, utilizó su poder como la máxima autoridad del cuerpo para extorsionar, acumulando así dinero y propiedades, facilitar el tráfico de personas y obstruir las investigaciones contra compañeros corruptos. Estas son las conclusiones recogidas por la embajada de Estados Unidos en Quito, que cita fuentes propias y pide al Departamento de Estado la revocación del visado de entrada en EE UU que disponían Hurtado, su esposa y su hija, emitidos en junio del 2008 y vigentes hasta junio del 2013. Hurtado permaneció en el cargo desde abril del 2008 a junio del 2009., pero antes ocupó importantes funciones en la policía. Según los datos de la embajada, "comenzó sus corruptas actividades a principios de los años 90".

La legación norteamericana señala que todas esas prácticas eran tan conocidas dentro del alto mando de la Policía Nacional y agrega que funcionarios de la embajada estaban seguros de que el presidente, Rafael Correa, también las conocía cuando le nombró comandante. En su opinión, el gobernante quiso, con el nombramiento, tener un jefe de policía fácilmente manipulable. "Las corruptas actividades descritas en este cable dañan la inversión norteamericana en Ecuador. Los inversores de EE UU se muestran reacios a arriesgar su patrimonio porque saben que pueden ser extorsionados por agentes corruptos de los cuerpos de seguridad". La embajada indica que "Hurtado ha prestado asistencia a los traficantes de personas, creando así oportunidades de entrar en Estados Unidos a delincuentes y terroristas".

La información sobre la policía ecuatoriana y su ex jefe, firmado por la embajadora, Heather Hodges, dice que las prácticas de la policía castigan a buena parte de la población ecuatoriana, dispuesta a pagar sobornos, cuantiosos o no, para poder realizar cualquier gestión, evitando así una burocracia dolosa y asfixiante. Por otra parte, los mecanismos que deben velar sobre la probidad de las instituciones son débiles y los cambios constitucionales de septiembre del 2008, los debilitaron aun más. "Debido a estos fallos institucionales, los oficiales de la Policía Nacional de Ecuador apenas se exponen a un castigo cuando se implican en actos corruptos. Y en relación con jueces y políticos corruptos, esta situación está más acentuada en las altas esferas del poder".

El cable diplomático enumera, por orden cronológico, los delitos atribuidos a Hurtado y a sus cómplices en la policía, a lo que supuestamente protegió cuando las investigaciones internas les amenazaban. Uno de los casos mencionados afecta a un jefe policial amigo, Bolívar Villota, que fue detenido en el 2007 con cargos de extorsión probada por 157.000 dólares. Según las averiguaciones de la embajada, el salario total de Villota entre los años 2000 y 2007 sumó 30.000 dólares. Un parte de los ingresos fraudulentos fueron a parar a los bolsillos de Hurtado, según le legación norteamericana. Los investigadores descubrieron un patrimonio valorado en 450.000 dólares y propiedades inscritas a nombre de sus padres. "Villota y su novia estaban desarrollando un complejo turístico propiedad de Hurtado".

Como Hurtado era inspector general de la policía cuando detuvieron a su amigo consiguió mantenerlo en el puesto. Otro de los casos citados implica a dos oficiales, Milton Raúl Andrade y Manuel Fernando Basantes, en el tráfico de inmigrantes, mayoritariamente chinos, siguiendo la ruta Guayaquil-Centroamérica-Estados Unidos. La mafia al cargo del tramo ecuatoriano cobraba entre 1000 y 2000 dólares por cada inmigrante autorizado a volar desde Guayaquil hacia algún país de América Central. El destino final siempre era EE UU Funcionarios norteamericanos recibieron la información de que Hurtado era parte de la trama pues recibía regalos y efectivos. Nunca procedió contra ellos.

La embajada recibió información "de numerosas fuentes" de que Hurtado extorsionaba a los propios policías a cambio de protegerles dentro de la policía y de facilitar sus actividades ilegales. También uso su poder para evitar investigaciones contra colegas corruptos, y llegó a destituir a investigadores molestos. La representación de EE UU se queja de que esa corrupción ha debilitado los esfuerzos norteamericanos contra los delincuentes "haciendo más probable que los criminales y terroristas puedan actuar sin ser descubiertos ni castigados".