Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Catástrofe en Japón

Japón reforzará los controles de radiactividad sobre productos marinos

Tepco se ve obligado a arrojar agua radiactiva al mar para hacer sitio a otra más contaminada.- El Gobierno fija límites de radiactividad de productos marinos al encontrar anguilas contaminadas.- Un municipio rechaza las indemnizaciones de 'consolación' de la eléctrica

Japón se ha visto obligado a optar por el mal menor. Tokyo Electric Power (Tepco), la compañía propietaria de la central nuclear de Fukushima, comenzó ayer a verter 11.500 toneladas de agua "ligeramente" radiactiva al océano Pacífico -una cantidad aproximadamente equivalente a cinco piscinas olímpicas- para liberar espacio en el que almacenar otra mucho más contaminante. Para contrarrestar la controvertida medida, el Gobierno reforzará los controles sanitarios sobre los productos marinos (pescado, marisco y algas), componentes imprescindibles de la dieta japonesa, y ha establecido límites a las dosis de radiactividad en esos alimentos, una medida inédita.

Las inspecciones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Silvicultura se llevarán a cabo en colaboración con las prefecturas afectadas, que son principalmente Fukushima (noreste), Ibaraki y Chiba (este), según la agencia de noticias japonesa Kyodo. Si bien hasta ahora no han existido límites legales para la radiactividad en este tipo de productos, por las pocas probabilidades de que acumulen una cantidad nociva, el ministerio de Salud japonés ha decidido establecer topes, tras haber detectado 4.080 becquerelios por kilo en algunos ejemplares de anguilas de arena pescados en la costa de la prefectura de Ibaraki, al norte de Tokio. El límite decidido es similiar al de las verduras: 2.000 becquerelios/kilo para yodo radiactivo, que puede provocar cáncer, y 500 becquerelios/kilo para el cesio.

El agua tiene una radiactividad 100 veces superior a la tolerada

John Dalli, comisario europeo de Salud y Consumo ha explicado hoy que la UE está evaluando si se deben modificar las restricciones a la importación de alimentos de Japón, aunque ha recordado que el país asiático "puede exportar a la UE solo cuatro productos de origen animal". En el caso de las verduras, en 2010 apenas supusieron un 0,1% del total de alimentos importados de los 27 estados miembro.

El jefe de Gabinete del Ejecutivo, Yukio Edano, ha asegurado que Japón está facilitando a las autoridades internacionales toda la información sobre el vertido al mar, de acuerdo con la Convención sobre Derecho del Mar de Naciones Unidas. Corea del Sur ha pedido explicaciones, sin embargo, al Gobierno japonés. "¿No es normal que estemos un poco preocupados? Como no tenemos acceso a los datos científicos, hemos pedido a Tokio que confirme los hechos", ha indicado un portavoz del ministerio de Exteriores, Cho Byung-Jae, según France Presse.

La compañía eléctrica aseguró que 10.000 de las toneladas que serán soltadas al océano se encuentran en unas instalaciones en Fukushima y otras 1.500 toneladas están en los fosos situados bajo los reactores 5 y 6. Yukio Edano, portavoz del Gobierno, confirmó los planes, que calificó de única opción posible. El agua liberada tiene una radiactividad 100 veces superior al límite legal. Se calcula que hay 60.000 toneladas de agua muy radiactiva en la planta, que dificultan las tareas de estabilización y refrigeración en la central, por lo que es necesario almacenarla en los tanques ocupados ahora por el líquido que se verterá al oceáno.

Yodo radiactivo en el mar 5 millones de veces por encima del límite

El nivel de yodo radiactivo analizado en aguas marinas próximas a la central es 5 millones de veces superior al límite legal, mientras el cesio lo supera en 1,1 millones de veces, según Tepco. Las cifras, muy preocupantes, son en todo caso inferiores a las registradas el sábado, cuando la concentración de yodo equivalía a 7,5 millones la dosis legal. El yodo-131 tiene una vida de ocho días, pero el cesio-137 tarda 30 años en semidesintegrarse.

El agua contaminada que está cayendo al océano se cree que procede de una grieta de 20 centímetros en un foso de contención de hormigón en el segundo reactor, que fue descubierta el sábado pasado. Los intentos de sellar la estructura -primero con hormigón y luego con polímeros absorbentes- han fracasado hasta ahora. Los técnicos inyectaron ayer un colorante en un túnel del reactor 2 para intentar identificar el origen exacto de la filtración y el camino que sigue el líquido. Hasta el momento, esta medida no ha arrojado resultados.

Los próximos intentos de Tepco para tratar de frenar cuanto antes el vertido al mar pasan por inyectar silicato de sodio en la grava por debajo del fondo del depósito, para endurecerla, porque se cree que es a través de esta grava por donde se está filtrando el agua radiactiva, según informa la cadena de televisión estatal NHK. La compañía también está planeando entablar las partes rotas de un dique en la costa para evitar que el agua contaminada que se está filtrando siga expandiéndose mar adentro. Con este mismo fin, se está estudiando la posibilidad de colocar cortinas gigantes de sedimentos submarinos en tres lugares, incluyendo uno cerca de una salida de agua del edificio del reactor número 2.

Un pueblo rechaza la ayuda a los damnificados

El Gobierno japonés incentivará con ayudas públicas la contratación de personas mayores y discapacidas afectados por el terremoto y el tsunami. Las pequeñas y medianas empresas que contraten a una persona con 60 años o más, o con alguna discapacidad, recibirán un subsidio superior a 900.000 yenes (7.500 euros), mientras que las grandes optarán a una cantidad de algo más de medio millón de yenes (4.000 euros).

Este plan forma parte de un programa más amplio para fomentar la creación de empleo en las prefecturas más afectadas. Se calcula que en Iwate, Miyagi y Fukushima trabajaban unas 840.000 personas, que habrían quedado en su mayoría desempleadas, según la agencia Jiji citada por Europa Press.

La compañía dueña de la central nuclear, Tepco, ha adelantado hoy que indemnizará a los Gobiernos provinciales y municipales afectados por los problemas derivados del accidente nuclear en Fukushima. No ha especificado sin embargo el número de municipios y prefecturas que recibirán la ayuda, ni la cuantía de las mismas. Tampoco se ha pronunciado sobre las indeminaciones a los particulares afectados por los cortes de suministro eléctrico, las medidas de evacuación y la radiactividad, sobre las que dice no haber tomado todavía ninguna decisión.

Más tarde se ha sabido que la empresa ha ofrecido indemnizaciones a diez localidades cercanas a Fukushima, cuyos vecinos han tenido que ser trasladados. Uno de ellos (Namie, de más de 20.000 habitantes) ha rechazado la oferta de 20 millones de yenes (180.000 euros), que supondría unos 9 euros por habitante. El portavoz del municipio ha comunicado que su decisión les permite "criticar a la empresa libremente" y que la cifra ofrecida "no permite salir adelante a la gente afectada". Alrededor de 80.000 personas que viven en el perímetro de 20 kilómetros alrededor de la central nuclear han tenido que abandonar la zona, y se han paralizado actividades económicas como la agricultura y la pesca.

La Comisión de Energía Atómica de Japón, establecida en 1956 para promover el desarrollo nuclear sistemático en el país, ha decidido suspender su trabajo. Como ha dicho su presidente, Shunsuke Kondo, la crisis actual contradice el argumento habitual de que la energía nuclear es segura. "Tenemos que admitir que ha habido un error de juicio en la promoción de la política de energía nuclear del país", ha declarado este profesor emérito de la Universidad de Tokio. Kondo ha añadido que será mejor retomar las tareas de la comisión cuando se haya solucionado la crisis y la investigación obtenga "respuestas", según Kyodo.