Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Fiscalía de Egipto pide interrogar a Mubarak por la muerte de manifestantes

El fiscal general hace extensiva su petición a dos hijos del expresidente, por supuesta malversación de fondos.- El último 'rais' rompe un silencio de dos meses y dice que las acusaciones contra él y su familia son "mentiras"

El fiscal general de Egipto ha solicitado que el antiguo presidente Hosni Mubarak comparezca en la investigación por la muerte de manifestantes durante las protestas populares que lograron derrocar su régimen el pasado 11 de febrero. En un comunicado, el fiscal Abdel Maguid Maghmud ha pedido que el último rais y dos de sus hijos, Gamal y Alaa, sean citados también por presunta malversación de fondos.

La comunicación de la Fiscalía ha llegado el mismo día en que Mubarak, retirado a la localidad turística de Sharm el Seij (este), ha roto su silencio y, por primera vez desde que obligado a dimitir, ha realizado sus primeras declaraciones públicas. En un comunicado grabado y difundido por el canal Al Arabiya, el expresidente egipcio ha asegurado que que las información que le ha sido requerida por la Fiscalía y que ha facilitado demostraría que ni él ni sus familiares tienen activos financieros ni propiedades inmobiliarias en el extranjero. Mubarak y su familia se refugiaron, tras la renuncia al poder, en su residencia de la localidad turística de Sharm el Sheij (este). Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que se hizo cargo del poder de manera interina hasta la próximas elecciones de septiembre, anunció el pasado 28 de marzo que tanto el expresidente como su familia habían sido puestos bajo arresto domiciliario.

"Voy a mantener todos mis derechos legales para defender mi reputación y la de mi familia, tanto en Egipto como en el extranjero", ha asegurado Mubarak, quien se ha declarado "dolido" por las "campañas fraudulentas y acusaciones sin fundamento que buscan dañar" su reputación con "mentiras". En sus palabras, el fiscal general ha replicado que las declaraciones de Mubarak no afectarán a la investigación.

Tras la caída del dictador tunecino Zine el Abidine Ben Ali, las revueltas que afectan al mundo árabe se extendieron con una enorme fuerza a Egipto el pasado 25 de enero. El régimen de Hosni Mubarak, que se resistía a abandonar el poder tras 29 años de represión política y elecciones fraudulentas, empleó todos los medios para tratar de aplacar a los manifestantes. Solo cuatro días después de las primeras concentraciones, el Gobierno egipcio ya reconocía que en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad habían muerto al menos 38 personas, cifra que las organización humanitarias y fuentes hospitalarias multiplicaban.

Con todo, lo peor llegó el 2 de febrero. Ese día, ante las cámaras de las televisiones internacionales, http://www.elpais.com/articulo/internacional/Mubarak/lanza/brutal/contraataque/elpepiint/20110203elpepiint_2/Tesla violencia se apoderó de la plaza Tahrir, el epicentro de la revuelta popular en El Cairo. Camuflado de enfrentamiento civil entre partidarios y opositores del rais, periodistas y ONG internacionales denunciaron que, en realidad, se trataba de agentes de seguridad vestidos de paisano y otras personas reclutadas para actuar como auténticos matones del régimen. Las imágenes de las duras cargas con camellos, en una plaza abarrotada de gente, no lograron asustar a los manifestantes para que se fueran a casa ni convencer a la comunidad internacional de que el único garante de la estabilidad en Egipto era Mubarak. Nueve días después se vio obligado a dimitir.