Gadafi ataca Misrata con bombas de racimo fabricadas en España en 2007

El armamento se manufacturó un año antes de que se firmara la prohibición internacional.- Comercio Exterior confirma que no se han exportado proyectiles tras adherirse al tratado en 2008.- HRW confirma la utilización de este armamento.- El régimen libio niega su uso

EL PAÍS Madrid 16 ABR 2011 - 09:47 CET

La submunición de una bomba de racimo MAT-120, de fabricación española, usada por Gadafi en Misrata. / BRYAN DENTON (The New York Times)

Las fuerzas de Muamar el Gadafi han intensificado sus ataques contra la ciudad de Misrata y están empleando bombas de racimo, según informa The New York Times. De acuerdo con los datos que publica este diario, las bombas empleadas por el coronel libio fueron fabricadas en España en 2007, un año antes de que se firmara el tratado internacional que prohibió el uso de este tipo de armamento.

Human Rights Watch (HRW) ha confirmado la utilización por parte de las fuerzas leales a Gadafi de estos artefactos. Precisamente, tras un ataque en Misrata del pasado jueves (el mismo que cita The New York Times), la organización comprobó la explosión de tres bombas de ese tipo sobre un barrio residencial de la ciudad, después de que unos expertos estudiaran los restos y entrevistaran a varios testigos de los ataques. La organización aseguró además que cuenta con testigos, concretamente dos conductores de ambulancia que sostienen que la ciudad ya había sido escenario de ataques con bombas de racimo con anterioridad. Misrata, formalmente en manos rebeldes, pero asediada desde hace semanas de manera implacable por las tropas del dictador, ha sufrido el lanzamiento de estos proyectiles desde mortero.

Dos empresas en España fabricaban bombas de racimo hasta su prohibición: Expal e Instalaza. La primera solo manufacturaba proyectiles para aviación, mientras que la segunda sí que fabricaba las MAT-120, que de acuerdo con la información de The New York Times, son las que está empleando Gadafi. La empresa Instalaza dejó de fabricar los proyectiles tras firmarse la convención internacional contra las bombas de racimo.

España no ha exportado este tipo de armas desde que se adhirió al acuerdo internacional, según ha confirmado a EL PAÍS un portavoz de Comercio Exterior, el organismo responsable en esta materia. "Lo que se haya podido exportar ha sido antes de la convención", ha asegurado. En julio de 2008 España aprobó una moratoria unilateral en la producción y exportación de bombas de racimo hasta que un centenar de países rubricaron al acuerdo en Oslo en diciembre de ese año, que Libia nunca firmó al igual que EE UU, Rusia y China. Las estadísticas oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio señalan que España exportó armas a Libia en 2008 en la categoría de 'bombas, torpedos, cohetes y misiles' por valor de 3,8 millones de euros, informa Miguel González. La casi totalidad de esta cantidad de armas, con licencia en 2007 pese a su venta en el año siguiente, se exportó desde Aragón, donde se ubica la empresa Instalaza.

Los restos de la munición de fragmentación que The New York Times ha podido fotografiar corresponden a MAT-120, compuestos por 21 submuniciones preparadas para destruir blindados ligeros y matar personas. Las bombas de racimo contienen numerosas pequeñas bombas en su interior con capacidad para causar víctimas en un radio de 15 metros. Su vida puede prolongarse durante unos 40 años. Antes de impactar contra su objetivo, las bombas liberan los pequeños artefactos que llevan dentro y que no siempre explotan, por lo que aumentan el riesgo para la población civil incluso años después de terminar los conflictos al actuar como minas. HRW ha alertado del peligro de que se esté utilizando este tipo de armamento. "Es horrible que Libia use este tipo de armas, especialmente en una zona residencial. Suponen un riesgo enorme para los civiles tanto durante los ataques, por su naturaleza indiscriminada, como después, porque quedan esparcidos fragmentos sin explotar que siguen siendo peligrosos", indicó el director de la división de HRW dedicada al armamento, Steve Goose.

"Les reto a que lo prueben". Esta ha sido la primera reacción del portavoz del Gobierno de Gadafi, Mussa Ibrahim, ante los periodistas. A pesar de las evidencias, y como no podía ser de otra manera, Ibrahim ha querido desmentir la información, a pesar del las pruebas de HRW, con la siguiente información: "Si usáramos esas bombas, la evidencia permanecería días o semanas, y nosotros sabemos que la comunidad internacional viene en masa a nuestro país pronto. Por lo que no lo podemos hacer, no podemos hacer nada que nos incrimine, incluso si fuéramos criminales".

Como gesto de su buena voluntad, ha anunciado que Libia ha invitado a UNICEF a visitar Misrata, un viaje que va a realizar un equipo de la Cruz Roja este sábado.

La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, ha explicado desde Berlín que no tenía conocimiento de que se estuvieran lanzando bombas de racimo, pero ha añadido que no le sorprende lo que las fuerzas del coronel Gadafi son capaces de hacer y que es una información "preocupante".

Los bombardeos del Ejército contra Misrata se han intensificado en los últimos días, con el lanzamiento de decenas de misiles Grad. El jueves, los rebeldes denunciaron la muerte de 23 personas, incluidas mujeres y niños, en un bombardeo en un barrio residencial. Ayer, fuentes médicas informaron a la cadena catarí Al Yazira de la muerte de otras ocho en un ataque por la mañana. Hay otras siete personas heridas.

Los rebeldes continúan estancados en el entorno de Ajdabiya, en el este del país, incapaces de avanzar hacia el oeste, hacia Trípoli, pese a fugaces tomas de control de localidades más occidentales.

París y Londres elevan la presión

Francia y Reino Unido apuestan por incrementar los ataques aéreos -obre los centros logísticos y de decisión del Ejército libio, por encima de la opción de proporcionar armas a los rebeldes que buscan el derrocamiento del régimen de Gadafi. Así lo aseguraba ayer en París el ministro francés de Defensa, Gerard Longuet. Aunque falta por saber si ahora que se han conocido las armas de Gadafi tendrá algún tipo de efecto para que las lleven a cabo antes de lo esperado.

En una entrevista en la cadena de televisión LCI, se preguntó a Longuet si había llegado el momento de enviar armas a los rebeldes libios, a lo que el ministro respondió que el objetivo es "evitar una guerra civil y para ello, hay que neutralizar la fuerza del otro bando". "Esa es la razón por la que Francia y Reino Unido quieren mostrar su determinación, incluyendo ataques sobre los centros de decisión en Libia o los almacenes logísticos que se están evitando por el momento", dijo. Y esos ataques, siguió, "que pedimos, están orientados a no tener que armar a los insurgentes. Nuestro objetivo no es organizar un frente, es que las tropas de Gadafi vuelvan a sus cuarteles".

Para continuar con su ataque contra las fuerzas del régimen libio, la OTAN reclamó el miércoles aviones suplementarios "de precisión". El secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen, asegura haber recibido "indicaciones" de que los socios ofrecerán en un plazo breve estos aviones. "Confío en que tendremos los activos necesarios en un futuro muy cercano", dijo ayer al término de la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN celebrada en Berlín, informa Efe. Pese a su optimismo, el secretario general admitió no haber recibido por ahora ningún compromiso concreto.

Los jefes de Gobierno de Francia, Nicolas Sarkozy; Reino Unido, David Cameron, y EE UU, Barack Obama también optan por seguir atacando. Ayer firmaban un artículo conjunto en el que aseguran que la campaña militar continuará hasta que Gadafi abandone el poder, por más que los ataques no están siendo suficientes para que los rebeldes ganen terreno. Los propios rebeldes han reiterado en varias ocasiones que la OTAN debería aumentar sus acciones y han pedido armas. Rasmussen aseguró que el mensaje conjunto de los líderes de Estados Unidos, Francia y Reino Unido "refleja" la unidad en la Alianza Atlántica, y confirmó que los ataques continuarán mientras Gadafi siga en el poder. "La OTAN continuará su operación mientras haya una amenaza sobre los civiles, y es imposible pensar que esa amenaza puede desaparecer".

La intervención, un "insulto" para Libia, según la hija de Gadafi

Aisha Gadafi, la hija del líder del régimen libio, ha calificado de "insulto" la petición occidental de que su padre abandone el poder en un artículo conjunto firmado por Nicolas Sarkozy, Barack Obama y David Cameron. Muamar el Gadafi "no está en Libia, sino en el corazón de todos los libios", ha subrayado en una aparición pública televisada este viernes desde el simbólico complejo de Bab el Azizia (Trípoli) con motivo del 25 aniversario del ataque de EE UU a esta instalación militar.

La hija de Gadafi ha aprovechado la ocasión para comparar el bombardeo de 1986, ordenado por Ronald Reagan en respuesta al ataque de una discoteca en Berlín, con la actual intervención aliada en Libia. Aunque en 1986 ella tenía solo cinco años, ha recordado así los acontecimientos: "Lanzaron sus misiles y bombas sobre nosotros, trataron de matarme y mataron a decenas de niños en Libia", dijo, y añadió que "un cuarto de siglo después los mismos misiles y bombas" vuelven a caer sobre su país.

"¿Quiénes son los civiles a los que estáis protegiendo?, ¿Es la gente que tiene armas automáticas y granadas de mano?, ¿Son los civiles inocentes a los que estáis intentando proteger?", ha preguntado Aisha Gadafi a la OTAN. "En 1911 Italia mató a mi abuelo en un ataque aéreo y ahora están intentando matar a mi padre. Dios maldiga sus manos", ha añadido.

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Un camión de municiones para los rebeldes que se dirigía a Ajdabiya, ardiendo. / AFP

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